Dónde invertir mi dinero

Una de las máximas de los expertos financieros es que el dinero hay que moverlo para obtener unas ganancias sobre él.

La inversión es la operación que puede llevar a aumentar el valor del capital, hoy en día existe una gran variedad de sectores y activos a los que destinar una cantidad y esperar que esta vuelva aumentada.

En el mercado actual es prácticamente imposible realizar inversiones seguras. Estas operaciones siempre llevan asociado un riesgo que hay que estar dispuesto a asumir, aunque este factor se puede minimizar analizando el mercado para elegir cuál es el tipo de inversión más conveniente o consultando la opinión de un experto.

Acceso rápido a al contenido

Pasos previos a las operaciones.donde invertir mi dinero

Averiguar qué tipo de inversor soy.

Trazar una estrategia.

Tener claras todas las cuentas.

No olvidar el riesgo.

Diversificar las operaciones.

Tener visión de futuro.

Dónde invertir el dinero.

Mercado accionarial.

Inversión en bonos.

La “seguridad” de los depósitos a plazo fijo.

Los microcréditos.

Financiar a través de la microfinanciación.

Planes de pensiones.

Invertir en bolsa.

Renta fija y renta variable.

Pasos previos a las operaciones

Antes de realizar una inversión es necesario tener en cuenta diferentes factores, algunos son inherentes al propio inversor y otros varían en función de los movimientos del mercado. Conocerlos y saber gestionarlos ayuda a alcanzar el éxito en estas operaciones.

En primer lugar, es conveniente analizarse interiormente para saber cuál es la tipología de inversor a la que se pertenece, para ello hay que tener en cuenta los recursos disponibles y el nivel de riesgo que se pretende asumir. La recomendación más habitual es invertir únicamente el dinero que sobra, nunca el que es necesario para el día a día, de lo contrario se corre el riesgo de asumir deudas que pueden dañar la economía personal.

Averiguar qué tipo de inversor soy

Existen tres variedades de inversores:

  • El arriesgado que es el que conoce el mercado y no le importa destinar importantes cantidades de dinero para obtener una mayor Normalmente tiene el objetivo de lograr ganancias a corto plazo, aunque esto depende del tipo de inversión que vaya a realizar.
  • El siguiente tipo es el inversor conservador, que es el que prefiere mantener el mayor capital posible, aunque la rentabilidad obtenida sea menor. El inversor conservador suele realizar las operaciones con la idea de conseguir los beneficios a medio o largo plazo.
  • En medio de estas dos modalidades se encuentra el inversor moderado que es aquel que busca una rentabilidad considerable asumiendo un riesgo alto, pero no excesivo. Su objetivo es obtener beneficios a medio plazo, aunque en función del capital del que disponga y la situación del mercado, se puede arriesgar en un momento determinado para obtener beneficios en un periodo corto de tiempo.

Trazar una estrategia

Toda inversión debe tener detrás una planificación que ayude a disminuir los riesgos. Para crearla es necesario preguntarse para qué se quiere realizar esa operación y establecer unos objetivos fijados a un horizonte temporal concreto. Todo esto clarificará los pasos que se deben seguir.

El siguiente paso será elegir en qué sector se quiere invertir, teniendo en cuenta cuál es la rentabilidad que se quiere obtener y el riesgo que se está dispuesto a asumir. A continuación, es necesario analizar cuáles son las normas y los cambios que afectan al activo al que se va a destinar el dinero, y así evitar modificaciones e imprevistos inesperados.

Una vez que se ha realizado una inversión es necesario llevar a cabo un seguimiento de esta e informarse regularmente de su estado. También es conveniente conocer los conceptos propios de cada sector en el que se invierte para saber cómo actuar en cada momento y evitar que no haya rentabilidad o incurrir en pérdidas.

Tener claras todas las cuentas

Hacienda está presente en todas las operaciones que se llevan a cabo y lo más probable es que haya que tributar por la ganancia obtenida. Saber a cuanto pueden ascender estas obligaciones ayudará a tomar la decisión más acertada antes de invertir. También es fundamental saber con qué dinero se cuenta y crear una reserva por si alguna operación no da el resultado esperado.

No olvidar el riesgo

donde invertir mi dinero

Al invertir siempre está presente la posibilidad de perder, el factor de riesgo no se puede eliminar y es necesario aprender a actuar con él. Una de las formas más adecuadas para remitirlo es seleccionando correctamente el sector en el que se va a realizar la inversión, para ello es necesario realizar un análisis previo y estudiar casos anteriores.

No hay que olvidar que riesgo y ganancia son dos factores que tienen una relación directamente proporcional, a mayor exposición, mayores beneficios. Por eso es fundamental trazar un plan concreto y saber con exactitud los recursos con los que se cuenta.

Diversificar las operaciones

Si se dispone de un capital amplio es interesante invertir en distintos sectores, de esta forma se puede obtener rentabilidad procedente de distintos puntos, y en caso de que los resultados no sean los esperados, se adquiere un aprendizaje sobre el funcionamiento de diversos activos financieros.

Antes de distribuir las inversiones es conveniente contar con las recomendaciones de un asesor, sobre todo para que indique cuál es la mejor cantidad para invertir en función del perfil al que se pertenezca. Normalmente un inversor conservador no suele llevar a cabo este tipo de diversificación.

Tener visión de futuro

Lo habitual es que una inversión aporte beneficios a medio o largo plazo, tener paciencia es imprescindible para ser un inversor efectivo. Este tipo de operaciones están basadas en recuperar el dinero con una rentabilidad al cabo de un periodo de tiempo que puede ser más largo de lo esperado. Existen activos que permiten invertir a corto plazo, pudiendo cerrar la operación el mismo día en el que se inicia, pero hay que tener en cuenta que se corre un riesgo muy grande.

Dónde invertir el dinero

Actualmente las opciones que se abren al inversor son muy diversas. A los activos financieros más tradicionales se han sumado otros que se han desarrollado bajo el avance de internet. Hoy en día cualquier persona puede mover su dinero a través de la red sin necesidad de salir de casa, incluso existen diferentes aplicaciones que permiten realizar inversiones desde el teléfono móvil.

Mercado accionarial

Se basa en comprar títulos correspondientes a un determinado valor de una empresa. Las entidades los sacan al mercado con el objetivo de obtener financiación. Estos títulos se denominan acciones, y las personas que los poseen tienen algunos derechos sobre la compañía. La rentabilidad de esta operación radica en la compra de estas acciones y su posterior venta a un precio mayor.

El rasgo más llamativo de las acciones es que suelen dar importantes beneficios bajo un nivel de riesgo que puede llegar a ser muy alto. El motivo es que el mercado está expuesto a continuas fluctuaciones y es muy complicado prever algunas situaciones, de hecho, se recomienda contar con los servicios de un experto antes de comprar una acción.

Inversión en bonos

Un bono es un título correspondiente a una deuda emitido por una gran empresa o por un gobierno. Con su adquisición se obtiene el derecho a recibir unos pagos en forma de intereses que duran el tiempo que se mantenga activo. La cantidad que se recibe y el periodo de tiempo son fijados previamente.

Antes de la crisis económica la inversión en bonos era una operación casi segura. Además, no requiere de grandes conocimientos técnicos ni de ser un experto en el sector y el nivel de riesgo es bastante bajo, aunque aspectos como el tipo de interés o la inflación pueden afectar a la rentabilidad de la inversión.

La “seguridad” de los depósitos a plazo fijo

donde invertir mi dinero

Los depósitos a plazo fijo son unos de los activos que aportan un mayor nivel de seguridad. Para llevar a cabo esta inversión es necesaria la intervención de una entidad bancaria que garantiza una rentabilidad concreta por depositar en ella una cantidad determinada durante un tiempo establecido. Una vez que termine el plazo se abonarán los intereses.

El único inconveniente es que el capital que se ha invertido a plazo fijo no se puede retirar a no ser que se pague una penalización. Aunque los riesgos de esta inversión son mínimos, siempre es recomendable evaluar qué cantidad se destina para evitar tener que pagar por utilizar un dinero que se puede necesitar.

Los microcréditos

Se trata de un producto financiero destinado a personas que tienen que hacer frente a un imprevisto o que necesitan un dinero rápido para financiar una compra. Es un préstamo en el que se mueven cantidades bajas y se caracteriza porque llegan al solicitante en un espacio de tiempo muy corto, a veces en tan solo 15 minutos. Además, el plazo de devolución es muy pequeño, en tan solo un mes se puede devolver el dinero adelantado con sus intereses correspondientes.

Una de las finalidades de los microcréditos es la financiación de proyectos, y aquí es donde entra en juego el inversor, que puede destinar una cantidad a una iniciativa y después recuperarla con intereses. El riesgo está en la elección del proyecto, pues si no se desarrolla de la forma esperada se puede perder el capital invertido.

Algunos inversores aplican la técnica de la diversificación e invierten en varios proyectos de forma simultánea, las ganancias pueden ser mayores, pero los riesgos son más elevados. La inversión en estos productos no suele ser habitual, pero en los últimos años han alcanzado cierta popularidad.

Financiar a través de la microfinanciación

Aunque esta forma de financiación colectiva lleva utilizándose durante décadas, su uso no se ha extendido hasta que se ha desarrollado en internet. Su funcionamiento se basa en la publicación de un proyecto en una plataforma para el que se solicita una donación.

En ocasiones, el creador de la iniciativa promete la devolución del dinero con un interés determinado, pero las ganancias obtenidas en esta inversión a veces no son económicas sino emocionales o personales. Por ejemplo, si se dona una cantidad para un proyecto social, la gratificación está en saber que se ha desarrollado correctamente.

De esta forma de financiación han surgido otras como el crowdinvesting, que consiste en recibir acciones a cambio del dinero enviado con el objetivo de obtener un beneficio a largo plazo, o el crowdlending que se basa en contribuir con un dinero a un interés fijado al mismo y cuyo tipo puede variar en función de la cuantía y el plazo establecido. Finalmente se encuentra la crowdonation, que consiste en destinar un dinero de forma desinteresada.

Planes de pensiones

En esta forma de inversión no se obtienen beneficios, pero sí estabilidad y seguridad. Se basan en la creación de un depósito bancario al que se destina mes a mes un capital acordado con el banco. Este se acumula, y una vez que llega la edad de jubilación se puede extraer y disponer de él.

Esta inversión es segura y carece de riesgos, el único inconveniente es que no se puede retirar el dinero que se ha ido depositando salvo en casos extremos, como el padecimiento de una enfermedad grave o estar en una situación de desempleo que haya limitado los recursos de tal manera que sea necesario disponer de ese dinero para vivir.

Invertir en bolsa

El mercado bursátil es uno de los que cuenta con mayor tradición. Se podría definir como un punto de encuentro entre ofertantes y demandantes que llevan a cabo sus operaciones financieras. Además, la bolsa también aporta liquidez y establece los costes que se producen en el mercado de valores.

Las inversiones en bolsa pueden generar importantes beneficios, pero hay que tener en cuenta que es un activo muy diverso en el que confluyen distintos tipos de inversores, y es esencial tener un conocimiento muy amplio si se quieren evitar las pérdidas.

Renta fija y renta variable

Se trata de dos tipos de inversión que se diferencian por la garantía de rentabilidad que aportan. La renta fija ofrece unas inversiones seguras en las que los beneficios se pueden saber con anterioridad, se puede invertir en renta pública y privada. Normalmente las ganancias suelen ser bajas, influyendo factores como la amortización o el plazo de vencimiento.

Las inversiones en renta variable son mucho más arriesgadas, de hecho, en algunas operaciones ni siquiera se recupera el dinero que se ha destinado. Además, este tipo de renta se ve influida por factores como el estado del mercado o el beneficio que obtiene la empresa en la que se ha invertido. Generalmente la rentabilidad de esta operación se obtiene a largo plazo.