Una Persona con deudas se puede ayudar, haciendo las cosas bien

personas con deudasUna persona con deudas tiene obligaciones que le inquietan todos los días.

Pero también es duro ver cómo personas de nuestro entorno deben dinero a uno o varios acreedores y han entrado en una espiral de la que no pueden salir, provocando que les resulte difícil llegar a fin de mes.

Aunque parezca complicado, esta situación tiene arreglo, y tomando las medidas adecuadas cualquier persona puede escapar de sus deudas.

Leyendo este artículo descubrirás unas reglas simples a seguir para ayudar a alguien con deudas, darle la confianza necesaria y educarse financieramente para que no vuelva a verse en una situación parecida.

En ocasiones se dice que la mejor manera de ayudar a una persona con deudas es prestando el dinero que necesita.

Esta acción puede servir para casos muy extremos.

Pero lo mejor es evitarla y contribuir a que esa persona tenga su propia independencia, salga de su situación por sus propios medios y no ponga en peligro tus finanzas personales.

Hay que tener en cuenta que si las deudas no se solucionan con tu préstamo, ese dinero no habrá servido de nada.

Reglas para ayudar a una persona con deudas

Salir de una deuda por tus propios medios aporta experiencia, seguridad y confianza. Existen diferentes formas de ayudar a una persona con deudas.

Pero el primer paso siempre debe ser analizar el problema y afrontarlo.

Al principio puede parecer una montaña difícil de escalar, pero aplicando estas reglas la solución puede llegar antes de lo esperado.

  1. Estudiar la situación y actuar
  2. Contactar con los acreedores
  3. Hacer una planificación
  4. Cambiar hábitos
  5. Estudiar soluciones
  6. Pensar en el futuro

Estudiar la situación y actuar

El gran inconveniente de una deuda es que si se producen retrasos en los pagos el deudor se enfrenta a graves consecuencias.

Por eso, lo mejor es estudiar el problema cuanto antes, ver las posibles soluciones y crear una estrategia antes de que empeore la situación.

Contactar con los acreedores

Esconderse no es una buena opción. Si la persona tiene una deuda que no puede asumir lo mejor es que la animes a hablar con sus acreedores para que les explique que en ese momento no puede pagar, y tratar de negociar.

El objetivo del acreedor es recibir la cantidad que se le debe, y es probable que esté dispuesto a conceder una prórroga o a negociar plazos de devolución que puedan ser asumibles por el deudor.

Hacer una planificación

Una vez que se ha estudiado el problema se tiene que crear una estrategia que lleve a la solución.

Lo mejor es poner la situación a la vista y ver cuánto dinero tiene esa persona, qué ingresos recibe, cuáles son las deudas más importantes que tiene que saldar y con qué regularidad adquiere estos compromisos.

A partir de este momento se puede distribuir el dinero para ir tapando todos los agujeros y alcanzar la libertad financiera.

Cambiar hábitos

Cumplir con esta planificación implica recortar gastos, para ello hay que decidir cuáles son prescindibles y dejarlos a un lado mientras se está abonando el importe de las deudas.

Esta situación puede servir de motivación al saber que dentro de unos meses la persona podrá volver a respirar libre de deudas.

Pero mientras se está solucionando el problema no queda más remedio que apretarse el cinturón.

Estudiar soluciones

No todas las personas tienen el mismo número de deudas ni las mismas cuantías que saldar, y existen productos financieros que pueden servir de ayuda.

El desarrollo de internet ha provocado que cualquier usuario pueda pedir un préstamo y tener ese dinero en su cuenta en el mismo día que lo solicitó.

Sin necesidad de moverse de casa o de hacer grandes papeleos.

Esta opción es muy útil para salir de situaciones extremas, pero no hay que olvidar que un préstamo genera una deuda que también hay que asumir.

Otra alternativa es recurrir a la reunificación de deudas que consiste en aglutinar todas las obligaciones en un solo pago que se realiza de forma mensual.

Estas cuotas pueden prolongarse en el tiempo, pero la carga es mucho más asumible y es más sencilla de organizar que estar destinando una cantidad para cada gasto.

Pensar en el futuro

Esta regla hay que aplicarla una vez que se ha solucionado el problema. Esta persona seguramente haya aprendido de esta experiencia y cambie sus hábitos financieros.

Si se trata de alguien cercano es bueno preguntar cómo van las cosas, animarle a planificar y a marcarse la meta del ahorro.

De tal manera que pueda disponer de un dinero que le sirva para solucionar un imprevisto sin volver a endeudarse.

La mejor forma de luchar contra una deuda es evitándola.

Si no tienes grandes ingresos o tu trabajo no es del todo estable, debes pensar antes de hacer grandes desembolsos.

El dinero juega un papel importante en la sociedad actual y está relacionado con los aspectos emocionales de las personas.

Por eso, antes de intentar ayudar a una persona con deudas, es mejor controlar los impulsos y tener la cabeza fría.

Todo esto no quiere decir que tengas que ser un esclavo del dinero y vivir pendiente de cada euro.

Pero antes de hacer una gran inversión es conveniente que pienses si es realmente necesaria, si te va a aportar aquello que necesitas, el tiempo que te va a durar y la deuda que puede generarte.

Si ves que la operación es inasumible, es mejor que la dejes para otro momento o hagas una planificación que te permita llegar a ella en un futuro próximo.