El papel de la banca pública en las finanzas del Estado

Las entidades bancarias son las compañías que se encargan de gestionar el dinero de sus clientes, al igual que le ocurre a las personas físicas o jurídicas. El Estado también necesita contar con los servicios de una institución que administre los recursos con los que cuenta, por este motivo tiene bajo su propiedad a una serie de empresas que ejecutan estas labores. Este conjunto de entidades reciben el nombre de banca pública.

El concepto de banca pública también hace referencia a la aportación de capital público que realiza el Estado en determinados momentos. Uno de los más recientes fue la inyección de millones de euros para rescatar a algunas entidades bancarias que se habían visto afectadas por la crisis económica.

La controvertida labor de la banca pública

En España la banca pública ha experimentado una evolución durante los últimos años. Cuando comenzó a ejercer su actividad tenía la función de aumentar las inversiones a través de capital público con el objetivo de crear empleo en sectores industriales que no estaban alcanzando el desarrollo esperado.

La crisis financiera que comenzó a finales de la pasada década afectó notablemente a la banca privada, algunas cajas de ahorro tuvieron que ser rescatadas con dinero público. Esta acción provocó que algunos sectores protestaran públicamente ante esta decisión estatal, reclamando a la banca pública que volviera a sus orígenes y utilizara sus recursos para ayudar a los sectores más desfavorecidos.

En los últimos cinco años la economía ha experimentado una mejoría que ha alejado en cierta medida el foco mediático que había sobre la banca pública española, sobre todo por el aumento de puestos de trabajo. Hoy en día analizar su labor resulta complicado ya que su actividad depende de las decisiones que tome el gobierno central.

Desde el año 2015 en España se han celebrado dos elecciones generales a las que hay que sumar una moción de censura que desembocó en un cambio de gobierno y una nueva convocatoria electoral para este año. Esta inestabilidad ha provocado que no se genere un periodo de tiempo que sirva para evaluar y definir la labor que ejerce la banca pública en la actualidad.

A pesar de la situación política por la que atraviesa el Estado, la banca pública tiene establecidas una serie de funciones que tiene que llevar a cabo. La primera de ellas es ejercer funciones de intermediación social y establecer financiación para los sectores sociales y económicos que se encuentren en una situación de vulnerabilidad.

También debe ser un instrumento para que se cumplan los planes de desarrollo estatales. Además, debe reducir en la medida de lo posible los costes administrativos sin que se pierdan valores como la seguridad o la transparencia.

Otra de sus funciones es reducir los márgenes de rentabilidad garantizando la sostenibilidad en las instituciones y crear unos objetivos comunes en materia política, social, financiera, organizacional y económica.

Rasgos que definen a la banca pública

La mayoría de las características de la banca pública proceden de la comparación con la banca privada. La primera de ellas cuenta con unas tasas de rentabilidad menores, el motivo es que no está creada con el objetivo de generar beneficios, sino de mejorar la economía del país y ayudar a otras entidades como bancos o cajas de ahorro.

En la banca pública el Estado juega el papel de único y mayor accionista y está regida por las decisiones y políticas que lleva a cabo el gobierno central. Debido al volumen de dinero que tiene que gestionar y a la cantidad de contribuyentes que se encuentran sujetos a ella, los procesos administrativos son más lentos que en la privada, aunque sus actuaciones también están supeditadas a un marco legal que tiene la función de supervisar que cumpla su función de forma eficiente, alejando la posibilidad de que sus acciones estén destinadas a satisfacer un objetivo personal o empresarial.

El Banco de España, un referente de la banca pública

Esta institución actúa como banco central del estado, se encarga de supervisar las actividades que llevan a cabo las entidades del país, una labor que comparte con el Banco Central Europeo. Esta entidad se caracteriza por estar sujeta a una norma con la que comparte nombre, que es la Ley de Autonomía del Banco de España.

Sus funciones y actuaciones también están reguladas por los tratados de la Comunidad Europea y los estatutos del Sistema Europeo de Bancos Centrales (SEBC). Al igual que ocurrió con otras ramas de la banca pública, la gestión que llevó a cabo el Banco de España fue puesta en entredicho durante los años más duros de la crisis económica.

Otras funciones de la institución

Además de ejercer como supervisor del resto de bancos, el Banco de España también se encarga de contribuir al establecimiento de la política monetaria que se va a llevar a cabo en Europa y que el Estado español debe ejecutar. La finalidad es crear unos precios estables en el conjunto de los países del viejo continente.

También tiene que realizar los cambios de monedas pertinentes que soliciten los usuarios que necesiten desplazarse a países que tengan una divisa distinta. Al igual que puede cambiar al euro las monedas que traigan otros usuarios.

Por otro lado, la institución se ocupa de la gestión de las reservas oficiales de las divisas del Estado y la vigilancia de que los sistemas de pago de la zona euro funcionen correctamente junto con la emisión de billetes de curso legal, siguiendo las pautas marcadas por el Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo y las funciones que se deriven del Sistema Europeo de Bancos Centrales al que pertenece.

Aunque muchas de sus funciones vienen dictadas por organismos superiores europeos, sus objetivos se centran en el mantenimiento del buen funcionamiento de la economía española, por eso tiene que supervisar los sistemas de pago que se llevan a cabo en España para que funcionen correctamente sin obviar los mandatos del Banco Central Europeo.

A nivel nacional también tiene que supervisar el cumplimiento de las normas a las que se tienen que supeditar las entidades de crédito junto con otras entidades y mercados que tienen que cumplir con la legalidad vigente.

Otra de sus labores tiene que ver con la moneda nacional, que actualmente es el euro y se comparte con otros países del continente. El Banco de España tiene que ponerla en circulación y en la medida de lo posible supervisar la naturaleza de las transacciones.

Además de la administración, también tiene que realizar labores de asesoramiento y tesorería, observando junto con el Estado la supervisión del estado de la Deuda Pública, así como elaborando estudios e informes sobre el estado de la economía española.

También tiene que ejercer el resto de funciones que le dicte la legalidad vigente y elaborar informes y estadísticas con las que rendir cuentas a los organismos europeos, justificando que cumple las funciones que dicta el Sistema Europeo de Bancos Centrales.

La utilidad del Sistema Europeo de Bancos Centrales

Esta institución es el referente de la banca pública europea. Está compuesta por el Banco Central Europeo (BCE) y por los diferentes bancos centrales de los estados miembros de la Unión Europea. La característica más destacada del Sistema Europeo de Bancos Centrales (SEBC) es que no tiene responsabilidad jurídica, con lo cual sus funciones están supeditadas al propio Banco Central Europeo.

Aunque el objetivo de esta institución es adquirir la consideración de autoridad monetaria de la Unión Europea, sus decisiones y políticas solo recaen sobre aquellos países pertenecientes a la Unión que utilicen el euro. Los que emplean otra moneda quedan excluidos de las medidas que pueda tomar el SEBC.

A día de hoy es complicado que el SEBC pueda sostener un estatus que ocupa el Banco Central Europeo, que es el organismo que diseña la política monetaria de toda la Unión y sí tiene personalidad jurídica propia, y aunque tiene que cumplir las leyes dictadas por el Eurosistema, puede tomar decisiones independientes, siempre que no contravengan los dictados de normas superiores.

Eurosistema y SEBC

Ambas instituciones tienen objetivos similares, pero se diferencian en la cantidad de actores que pueden incluir bajo sus normativas. Tanto el SEBC como el Eurosistema incluyen a los bancos centrales de los países miembros, pero el Eurosistema solo actúa como un complemento del SEBC y tampoco puede establecer ningún control sobre las entidades financieras de aquellos países que no tengan el euro como moneda a pesar de pertenecer a la Unión.

Asignaciones para el SEBC y el Eurosistema

El tratado de la Unión Europea (TUE) es el que establece cuáles son las tareas concretas que debe llevar a cabo el Sistema Europeo de Bancos Centrales. En primer lugar tiene que garantizar un mantenimiento de los precios de la zona euro, para ello se ayuda de la labor que realizan los bancos centrales del resto de naciones.

También debe controlar la inflación de los países que tengan el euro como moneda oficial con el objetivo de que esta no pierda valor a la vez que protege y apoya las políticas generales que establece la Unión sobre esta divisa.

El organismo encargado de llevar a cabo las funciones asignadas al SEBC es el Eurosistema, que debe definir y ejecutar la política monetaria de la propia Unión, así como llevar a cabo operaciones relacionadas con el cambio de divisas, siempre que estas se encuentren dentro de los límites que establecen las normativas superiores.

También tiene la obligación de gestionar las reservas de moneda extranjera que tienen asignadas los países que pertenecen a la Unión Europea con el objetivo de que estas divisas estén disponibles en caso de necesidad, y ayudando al establecimiento de las buenas relaciones con países que no pertenezcan al viejo continente.

Al igual que los bancos centrales también deben emitir billetes y supervisar el funcionamiento del sistema de pagos. Generalmente todas estas funciones las tendría que realizar el Banco Central Europeo, pero esta institución ha decidido externalizar sus servicios en organismos de menor tamaño con el objetivo de agilizar la administración de los recursos de la economía europea.

Organismos que componen el SEBC y el Eurosistema

El Banco Central Europeo es el principal activo de esta institución que también cuenta con 28 bancos nacionales de países como Alemania, Bélgica, Chipre, Austria, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Luxemburgo, Malta, Irlanda, Lituania, Portugal y los Países bajos.

También forman parte del SEBC los bancos de algunos países que todavía no tienen al euro como moneda única como Croacia, Bulgaria, República Checa, Dinamarca, Polonia, Hungría, Reino Unido, Rumanía y Suecia.

Por su parte el Eurosistema solo cuenta con bancos nacionales que tienen el euro como única moneda y son Alemania, Austria, Chipre, Bélgica, Eslovaquia, España, Eslovenia, Finlandia, Francia, Italia, Letonia, Luxemburgo, Países Bajos o Grecia entre otros.

Respecto a su estructura el SEBC no posee sistemas de mando propio, tiene que responder a los mandatos del Banco Central Europeo que se rige por un Consejo de Gobierno, un Comité Ejecutivo y un Consejo General.

La Asociación Europea de Bancos Públicos

Esta entidad se encarga de agrupar y representar a más de cien bancos, entidades financieras y asociaciones de banca pública de 16 países de la Unión Europea. Su nombre es “European Association of Public Banks” que responde a las siglas de EAPB. Una de las particularidades de esta asociación es que desde hace cinco años tiene admitido como miembro al Instituto Catalán de Finanzas (ICF).

La EAPB cuenta con un tráfico de dinero que supera los 3 millones de euros y dispone de los servicios de casi 200.000 profesionales, alcanzando una cuota de mercado en Europa que supera al 15%. El objetivo de esta entidad es poner en marcha proyectos que apoyen un desarrollo social y económico que sea sostenible.

Incentivar la economía también es una de sus metas, y para ello apoya económicamente a pequeñas y medianas empresas que tienen posibilidades reales de crecer. Muchas de ellas son startups que nacen bajo el amparo de una idea innovadora que se desarrolla en los entornos digitales, actualmente son una de las principales fuentes de creación de empleo.