calcular la cuota mensual de un préstamo

¿Cómo puedo calcular la cuota mensual de un préstamo?

La mayor preocupación de las personas que han recibido un préstamo es hacer frente a las cuotas mensuales a las que se han comprometido. Saber cuánto dinero tienen que abonar es fundamental para que puedan llevar a cabo una planificación efectiva y estar al día con las obligaciones que han contraído con el prestador.

Antes de firmar la concesión del adelanto de capital es importante calcular la cuota mensual que se tiene que pagar teniendo en cuenta dos elementos básicos, que son el periodo de duración del contrato y el tipo de interés que está asociado al producto. Ambos aspectos pueden variar en función del tipo de préstamo o la cantidad del mismo.

También es importante calcular las cuotas mensuales que hay que abonar en los productos financiados. Cada vez más superficies que se dedican a la venta de electrodomésticos o concesionarios de vehículos exigen a los clientes una cantidad de entrada, y posteriormente establecen un sistema de pagos mensuales que llevan incluidos unos intereses.

El factor de los intereses

La cantidad mensual que hay que abonar por tener acceso a un préstamo se genera en torno a dos elementos, el primero es el dinero prestado que es la cantidad que hay que devolver, y el segundo son los intereses que corresponden a la ganancia que obtiene la entidad emisora o el prestamista privado por haber adelantado ese dinero.

En el contrato de préstamo aparece reflejado a cuánto ascienden los intereses que se pagarán en las cuotas establecidas influyendo en la duración del periodo de amortización. Si el prestatario tan solo abona la cantidad de dinero que se le ha prestado, el número de cuotas descendería o la cantidad que tendría que abonar en cada una de ellas sería más baja.

El cálculo de los intereses

Los intereses se calculan sobre un periodo de tiempo determinado que normalmente suele ser de un mes y a partir de ahí se fijan en toda la deuda. De esta fórmula salen dos tipos de intereses, los simples y los compuestos:

  1. Para calcular el interés simple se tienen que tener en cuenta los periodos de tiempo que se aplican sobre el dinero prestado, ignorando otros intereses que se hayan podido generar durante este espacio de Estos intereses se denominan capitalización y desaparecen en los cálculos correspondientes al siguiente mes, de esta forma se mantiene fijo el capital inicial.
  2. En el interés compuesto ocurre exactamente lo contrario, estas cantidades que se generan mes a mes se suman al capital inicial dando lugar a la aparición de dos El primero es el de periodo de capitalización que es el periodo de tiempo sobre el que se aplica el interés.
    El otro es la frecuencia de capitalización que corresponde a las veces al año en las que el interés se convierte en capital inicial.

Para el beneficiario del préstamo el interés es un dinero extra que tiene que abonar sobre la cantidad que se le ha prestado.

Una forma rudimentaria de calcular la cuota mensual es dividir la cantidad de dinero adelantada entre el número de meses pactados para su devolución, mientras que por otro lado se calcula la cuantía correspondiente al interés en base al porcentaje pactado con la entidad emisora y se divide de nuevo entre el número de meses acordado.

Finalmente se suma esta cantidad a la que había resultado del anterior cálculo realizado sobre la cantidad prestada.

El préstamo personal es uno de los productos en los que se debe poner especial atención a este factor, sobre todo si se ha solicitado una cantidad alta.

Los intereses aumentan las cuotas y el periodo de amortización y si el adelanto se había pedido para un proyecto que no da los resultados esperados, es probable que el prestatario tenga que hacer frente a sanciones que se ven reflejadas en nuevos intereses, que son los de demora y se aplican cuando el beneficiario se retrasa en los pagos. Es conveniente que estas penalizaciones aparezcan en los contratos.

La influencia del TIN y la TAE

El TIN y la TAE son dos conceptos financieros que están directamente relacionados con los préstamos y que afectan a los gastos que llevan asociados estos productos y los intereses que hay que pagar por ellos.

Aunque puede parecer que tienen funciones similares, la TAE y el TIN son totalmente diferentes y están presentes en cualquier tipo de préstamo, el motivo es que son establecidos por el Banco de España, y por tanto son oficiales.

El TIN, una ganancia para el prestador

El Tipo de Interés Nominal, más conocido como TIN, es el porcentaje fijo que se paga al banco por el dinero que se ha adelantado, generalmente esta cifra se pacta con la propia entidad bancaria. Corresponde al porcentaje que recibe el banco por haber autorizado el préstamo.

La característica principal del TIN es que determina el coste efectivo del producto contratado. Además, este indicador no tiene en cuenta ningún pago extra asociado al préstamo concedido.

Se ciñe explícitamente a lo acordado con el banco, por este motivo es esencial que aparezca en el contrato ya que es un factor a tener en cuenta para calcular las cuotas mensuales correspondientes a la devolución y amortización del préstamo.

La TAE, una obligación anual

Las siglas TAE corresponden al concepto Tasa Anual Equivalente, que hace referencia al interés que va a generar la creación de un depósito bancario o el coste que se va a tener que asumir por acceder a un crédito.

En esta tasa se incluyen todos los gastos y comisiones asociadas al producto bancario. Si lo que se ha contratado es un depósito, la TAE indicará a cuánto ascenderán los beneficios correspondientes a ese producto.

En esta tasa influyen algunos aspectos como el Tipo de Interés Nominal, los plazos estipulados en torno a la operación, así como todos los gastos y comisiones que se generen en la misma.

En los préstamos y las hipotecas la TAE puede resultar engañosa ya que no incluye el coste de algunos aspectos inherentes al producto como los gastos de notaría, seguros o pagos a intermediarios.

Por este motivo las leyes españolas obligan a las entidades bancarias a informar a los clientes sobre los gastos que quedan abonados con esta tasa y los que no, para que así el receptor del préstamo tenga claro cuánto le va a costar el producto y qué cantidad va a tener que abonar en cada cuota.

El cálculo de la TAE se lleva a cabo mediante una fórmula matemática que tiene en cuenta el TIN, la frecuencia con la que hay que realizar los pagos correspondientes a la operación, los gastos de la misma y las comisiones de amortización, apertura y cancelación que recaen sobre el cliente. La operación matemática que se lleva a cabo para averiguar el Tipo de Interés Nominal es una ecuación.

¿Qué afecta verdaderamente al beneficiario?

Tanto el TIN como la TAE deben ser tenidos en cuenta por el consumidor, la principal diferencia entre ambos términos es que la TAE se paga anualmente y este indicador es el que realmente influye en el consumidor.

Los expertos ven al TIN como una fórmula que sirve básicamente para informar, ya que no incluye los gastos que se ven reflejados en el préstamo. Sin embargo, en la TAE aparecen reflejados aspectos como las comisiones o los plazos, aportando datos más precisos respecto al coste total del préstamo, un aspecto que sirve al consumidor para comparar las ofertas que lanzan las entidades y elegir la que más le conviene.

Diferentes herramientas para calcular la cuota mensual

Una vez que se conocen las cifras que expresan el Tipo de Interés Nominal y la Tasa Anual Equivalente, los términos acordados con la entidad y todos los gastos que pueden llevar asociados los préstamos, se puede calcular la cuota mensual que se tiene que abonar utilizando diferentes herramientas.

Crear una tabla en Microsoft Excel

Las tablas Excel son muy útiles para hacer listados, ordenar elementos y realizar determinados cálculos. En el caso de los pagos correspondientes a los préstamos se recomienda realizar las operaciones sobre tres elementos.

El primero de ellos es el valor de la compra, el segundo la tasa de interés que hay que abonar mensualmente y por último el número de cuotas pactadas por el banco.

Pasos a seguir

Una vez que se ha abierto la tabla se deben seleccionar cuatro filas, cada una de ellas recibirá un nombre que será el valor del crédito, la tasa correspondiente al mes vencido, el periodo de tiempo y la cuota mensual.

A continuación, se deben rellenar las cifras correspondientes y cambiar la configuración del procesador para obtener un porcentaje sobre el interés que sirva para hallar la cantidad exacta que hay que abonar.

Utilizar las aplicaciones

La tecnología se ha convertido en una herramienta más del sector financiero. Aunque no están muy extendidas, existen algunas Apps de cálculo que pueden servir para averiguar distintas cifras, estas plataformas suelen pertenecer a los bancos y siempre es recomendable que el usuario utilice aplicaciones conocidas para evitar errores.

Algunas entidades bancarias han seguido esta corriente colocando en la portada de sus webs calculadoras gratuitas en las que se piden una serie de datos.

Cualquier usuario puede rellenarlas y averiguar cuál sería el coste de la cuota mensual que tienen que abonar por la concesión de un préstamo o por la contratación de un producto financiero como la tarjeta de crédito.

La gran ventaja de estas herramientas es que permiten saber con exactitud cuáles son las condiciones de un determinado banco, y en base a ellas el usuario puede elegir si contratar el préstamo con esa entidad o buscar otra que establezca unos requisitos más interesantes.

Por qué es importante calcular la cuota mensual correctamente

No cumplir con las obligaciones adquiridas en la concesión de un préstamo puede tener consecuencias devastadoras para la economía del prestatario, por eso es importante saber a qué compromisos hay que hacer frente antes de firmar la entrega de cualquier producto.

Todas las entidades realizan un seguimiento exhaustivo sobre los clientes que tienen un producto contratado con ellos, con lo cual es muy improbable que no sean conscientes de que una cuota no se ha abonado.

En estos casos cada entidad actúa de una determinada manera, algunas avisan al cliente de su falta y otras directamente cargan los intereses de demora por no haber cumplido en el tiempo establecido. Además, estos crecerán a medida que aumenten los meses en los que no se realizan los pagos.

Si esta situación se mantiene en el tiempo la entidad intentará resolverla por vía judicial. Esta opción es sin duda la más perjudicial para el deudor ya que tiene las de perder al haber firmado un contrato con la entidad y en caso de que esto suceda tendrá que hacer frente al pago de la deuda, a la sanción correspondiente y a las costas del juicio que son las tasas que se abonan por los gastos que genera su celebración.

Otra consecuencia puede ser el embargo de cuentas y bienes como la vivienda o los vehículos que aparezcan a nombre del deudor.

Además, si este cuenta con un avalista es probable que el juzgado reclame su aparición en el proceso judicial, y si el acusado no hace frente a la deuda será este quien tenga que responder con sus bienes corriendo el riesgo de que también sean embargados.

Todo esto también tendrá consecuencias que se harán notar en el futuro, ya que el perfil de este cliente quedará guardado en el historial de la entidad y tendrá esa puerta cerrada para abrir una cuenta o solicitar un préstamo.

La mejor manera de evitar esta situación es planificando la economía personal de forma eficaz, priorizando siempre el pago de las deudas para evitar que estas se vuelvan cada vez más grandes.

En casos extremos también existe la opción de hablar con la entidad para llegar a un acuerdo que beneficie a ambas partes o contar con la opinión de un experto que pueda asesorar en esta materia.