El ahorro que se obtiene al calcular la gasolina consumida

Uno de los gastos más comunes que se producen a nivel personal y profesional es la gasolina, desplazarse es una necesidad básica y esto cuesta un dinero que se destina al combustible de los vehículos. En situaciones de crisis este desembolso puede convertirse en una preocupación, aunque se pueden tomar medidas para reducirlo.

Para establecer un plan de ahorro en gasolina el primer paso que hay que dar es calcular el consumo medio del vehículo. Con este dato se podrán realizar unas estimaciones sobre el dinero que se invierte en un viaje de determinados kilómetros además de contar con otros factores como el precio del combustible, o las veces que se para en la gasolinera para repostar durante un mes.

Cómo calcular el consumo medio del coche

A partir de este dato se puede desarrollar el plan de ahorro, para saber cuál es el consumo medio se deben seguir una serie de pautas independientemente de si el combustible es diésel o gasolina. Obtener una cifra exacta es prácticamente imposible porque en ocasiones se suelen recorrer más o menos kilómetros de un trayecto concreto por factores como cortes de carretera o la velocidad a la que se circule.

El primer paso es llenar el depósito del coche y poner el contador de kilómetros a 0, para ello hay que pulsar un botón que se encuentra debajo de la pantalla que muestra el número de km que ha recorrido el coche y que está situada al lado del cuentakilómetros. Seguidamente hay que anotar el número de litros que han sido necesarios para completar la capacidad del depósito.

A continuación, hay que hacer kilómetros hasta que el depósito del coche quede en reserva y posteriormente anotar la distancia que se ha recorrido utilizando un depósito entero, de esta forma se puede saber cuántos litros han sido consumidos y la cantidad de dinero que se ha necesitado para ello.

Para obtener un dato que sea lo más exacto posible habrá que realizar una operación de regla de tres tomando como referencia el consumo realizado a los 100 km. El siguiente paso será dividir la capacidad del depósito entre los kilómetros recorridos y multiplicar el resultado por 100 obteniendo el consumo medio del vehículo por cada 100 kilómetros.

Cómo calcular cuando no se puede poner el contador a 0

Algunos coches solo contabilizan los kilómetros totales recorridos por este desde que comenzó a funcionar, impidiendo poner el contador a 0. En estos casos la mejor fórmula es llenar el depósito y anotar el número de km recorridos hasta que el vehículo comience a quedarse sin gasolina. Finalmente habrá que restar los dos números finales a la cantidad total de kilómetros que indique el contador en ese momento.

La intervención de la tecnología

Hoy en día se puede calcular la gasolina de un vehículo utilizando diversas plataformas webs que solicitan que se introduzcan datos como la distancia recorrida, el consumo medio del coche y la cantidad de litros que se van a repostar. El resultado total será el coste total del viaje.

La ventaja de estas webs es que mientras se haya calculado el consumo medio pueden obtener el precio de un desplazamiento concreto en menos de 1 minuto. Son muy útiles para calcular la cantidad de litros que se han consumido en un mes sumando la cifra total de los diferentes cálculos realizados y anotando los litros que se han insertado en cada una de las operaciones.

También se puede medir el consumo medio del vehículo a través de algunas aplicaciones móviles que al igual que las plataformas webs pueden calcular el coste de un viaje concreto. Su funcionamiento es el mismo, hay que introducir datos como el consumo medio, los litros que se van a repostar y la cantidad de kilómetros que se va a recorrer.

Trucos para ahorrar en el consumo de combustible

Además de la distancia recorrida existen otros factores que influyen directamente en el consumo del vehículo. Conducir de forma eficiente y utilizando únicamente los elementos del coche que se necesitan, puede reducir el gasto de combustible a unos niveles que se hacen notar si se viaja regularmente.

Aclimatar el vehículo

Activar el aire acondicionado aumenta el gasto de combustible de forma considerable, a no ser que sea estrictamente necesario por las altas temperaturas o porque el coche haya estado estacionado en un lugar donde el sol ha caído directamente sobre él y sea necesario refrigerarlo. Se estima que conducir con el aire acondicionado en su máxima capacidad aumenta el consumo medio en un 25%.

Una velocidad adecuada

El consumo de combustible está directamente relacionado con la velocidad a la que se conduce, cuanto más alta sea más gasolina se gastará. Si se conduce dentro de los límites marcados en la carretera, el motor tendrá un gasto medio o bajo que permitirá recorrer más kilómetros hasta el siguiente repostaje.

Conducir sin variaciones

La forma más eficiente de conducción es la que se lleva a cabo a una velocidad adecuada y con un recorrido constante. Acciones como  apagar o encender el motor de forma continuada, pararse y arrancar constantemente, seguir a otros vehículos o adelantar con regularidad aumentan el consumo de combustible.

Recurrir al control de crucero

Desde hace diez años la mayoría de los vehículos traen incorporada una función llamada control de crucero que permite programar una velocidad determinada y la mantiene durante toda la conducción. Además, se trata de un sistema seguro ya que en el momento en el que el conductor pise un pedal se desbloquea automáticamente. El control de crucero es muy útil porque al no variar la marcha el consumo se minimiza y la conducción es muy cómoda al no tener que pisar ningún pedal. El único inconveniente es que solo se puede utilizar en los viajes largos.

Apagar el motor si es necesario

Una de las acciones que supone más gasto de combustible innecesario es tener el coche parado y encendido, por eso una vez que se haya finalizado la marcha se recomienda apagar directamente el motor. También puede ocurrir que se esté en un atasco o que surja algún imprevisto en la carretera como un accidente, si se va a estar inmovilizado durante un tiempo considerable lo mejor es apagar el motor.

Controlar el peso que se carga

Un coche que circula con el maletero lleno o con una vaca repleta de enseres gastará más combustible durante la marcha, el motivo es que necesita más potencia para poder moverse. Siempre es recomendable cargar con lo que sea estrictamente necesario, porque además un exceso de peso perjudica la aerodinámica del vehículo.

Evitar conducir con una presión baja

Por cuestiones de seguridad siempre es recomendable tener las ruedas bien infladas durante la conducción, pero también hay que tener en cuenta que una presión baja aumentará el consumo de combustible en casi un 1%. La gran mayoría de vehículos traen una pegatina indicativa del nivel de presión que tiene que llevar cada rueda según la carga que lleve el coche.

Revisar el filtro del aire

Un filtro de aire que esté muy usado interfiere en el consumo de combustible, ya que el vehículo tiene que emplear más potencia y energía para lanzar el aire. Además, un filtro sucio provoca malos olores y emite un aire de baja calidad. En estos casos se debe buscar un filtro adecuado para el modelo y las características del coche.

Gasolineras más baratas en España

No todas las gasolineras ofrecen los mismos precios por litro de combustible. Aunque las diferencias no son muy elevadas (como máximo de 90 céntimos), estas cifras sí se hacen notar en la cantidad de dinero que se emplea al repostar.

También hay que tener en cuenta que la gasolina que se oferta a un precio elevado es de mayor calidad e influye en el rendimiento del motor, de hecho algunas tienen la capacidad de limpiarlo. Además, suele ser más eficiente y se consume a un ritmo menor que el resto.

Si se prioriza el ahorro de dinero, lo mejor es buscar la gasolinera que sea más barata, esta información se puede encontrar en la web del Ministerio de Industria, Energía y Turismo. Dentro de la web aparecerá un mapa de España junto con un formulario en el que se deben introducir los datos de la zona geográfica en la que se vive, el tipo de combustible o las características de la gasolinera. Una vez que se haya aportado esta información tan solo será necesario pulsar el botón de buscar.

Esta web pública también ofrece un atajo directo para encontrar la estación de repostaje más económica pulsando en la casilla de “ESS más económicas”. Este botón realiza un filtro sobre las gasolineras mostrando solo las más baratas, aunque todo esto solo compensará si la estación se encuentra dentro de la ruta que se tiene que seguir o en un desvío de pocos kilómetros, si no se corre el riesgo de gastar en desplazamiento lo que se ahorra en el combustible.

En busca del carburante más barato

Los combustibles más utilizados son la gasolina y el diésel. Los dos factores que diferencian a uno de otro son los niveles de contaminación y el precio. Actualmente la gasolina es entre 6 y 10 céntimos más barata que el diésel, un incremento correspondiente al 4%, aunque la gasolina es menos contaminante y en algunos vehículos ofrece un mejor rendimiento.

Generalmente los coches de combustible diésel son más caros que los de gasolina, pero el precio que se paga por el uso del vehículo se compensa en la cantidad que se paga en cada repostaje. Hay que tener en cuenta que los precios de los carburantes no son fijos y varían cada año en función de los precios y las reservas con las que cuenten los países exportadores de petróleo.

La llegada del GLP

Cada vez se producen más innovaciones en el sector de la automoción, los motores que se fabrican actualmente ofrecen un mayor rendimiento y algunos requieren de nuevos combustibles que sirvan para ponerlos en marcha.

En este contexto ha surgido el GLP que es Gas Licuado del Petróleo o Autogás, aunque parezca desconocido es una alternativa a la gasolina y hace ya varios años que se utiliza en España. Está compuesto por una mezcla de los gases butano y propano líquido disueltos en petróleo. Además carece de componentes dañinos como el azufre.

El GLP está disponible en la mayoría de las gasolineras españolas, y destaca por su precio que es un 50% más bajo que el de la gasolina. Otra ventaja que ofrece este combustible es que es el menos contaminante, pues emite un 15% menos de CO2 que el resto y casi un 90% menos de óxido de nitrógeno.

Este sistema se puede adaptar a cualquier vehículo, aunque para ello es necesario realizar una inversión de 2.000 euros que se debe valorar con detenimiento teniendo en cuenta factores como la antigüedad del coche o la zona geográfica en la que se vive para ubicar la “gasolinera de gas” más cercana, aunque actualmente hay más de 500 en toda España.

La opción de cambiar de vehículo

Cuanto más reciente sea un coche, menos combustible consume. La antigüedad es uno de los factores que más influye en el gasto de carburante, por este motivo realizar un cambio puede ser una buena opción si se cuentan con los recursos necesarios.

También existe la posibilidad de adquirir otro tipo de vehículo. Las motos son una alternativa muy usual para las personas que viven en ciudades grandes, pues permiten moverse a gran velocidad, se pueden aparcar en cualquier hueco y sobre todo requieren una cantidad de combustible menor que la de los coches.

Como ocurre en cualquier vehículo, en las motos se pueden aplicar diferentes trucos para reducir su consumo como acelerar y decelerar en los momentos oportunos o mantener los neumáticos hinchados con la presión adecuada. Antes de tomar cualquier decisión hay que valorar aspectos como para qué se necesita el vehículo, su precio y el tipo de combustible que lo hace funcionar.