Los cobradores saben que a cualquier persona le perjudica tardar más de la cuenta en saldar sus deudas. Cuando esto sucede nos enfrentamos a reclamaciones, citaciones a juzgados o llamadas insistentes que llegan a cualquier hora. Vivir así nos afecta a nivel financiero y personal, y llegados a este punto no queda otra que buscar soluciones, negar el problema es hacerlo crecer.

Cuando se te acumulan las deudas todo se complica. Los cobradores no dejan de insistirte y la única forma de librarte de ellos es reponiendo la cantidad que debes.

El problema aparece cuando en ese momento no tienes el dinero que necesitas para salir de esta espiral. Aquí encontrarás algunas soluciones que darán aire a tu vida y a tu economía.

Si tienes varios acreedores tienes obligaciones que cumplir, esconderte provocará que los cobradores sean cada vez más insistentes. Habla con ellos, organiza tu economía y evita la creación de nuevas deudas. Cambiar tus hábitos financieros no es tan duro como parece.

¿Qué hago para olvidarme de los cobradores?

La solución parece muy sencilla, paga tus deudas. Si no puedes hacerlo en ese momento aplica las claves que verás a continuación. Pero tienes que tener claro que esconderte o no responder lo único que hace es perjudicarte, este hábito tienes que desterrarlo.

  1. Elimina la deuda más asfixiante
  2. Pacta un nuevo plazo de pago
  3. No generes nuevas obligaciones
  4. Aprende de la experiencia

Elimina la deuda más asfixiante

No todas las deudas son iguales. Reúne todas las obligaciones que tengas pendientes y mira cuál es la que te provocará las consecuencias más graves, aquella por la que los cobradores no dejan de llamarte.

Esta es la primera que debes saldar, una vez que lo hayas hecho tendrás más tranquilidad para centrarte en las otras. Lo mejor es ir paso a paso y evitar que todo vaya a peor.

Pacta un nuevo plazo de pago

A algunos acreedores no les gusta contratar a cobradores o emprender acciones legales. Todo esto hace que los procesos se alarguen o que incluso no les resulte rentable el cobro de la deuda.

No te escondas, habla con ellos y trata de llegar a un acuerdo, busca un plazo que sí puedas cumplir. Aunque esta es tu última oportunidad, este nuevo pacto es irrompible.

No generes nuevas obligaciones

Una de las peores decisiones que puedes tomar es pagar deudas con la creación de nuevas obligaciones, pues corres el riesgo de que el problema crezca. Aplica los dos consejos anteriores y sobre todo elimina primero la deuda más perjudicial. Si después de esto solo te quedan obligaciones asumibles, te puedes plantear solicitar un pequeño adelanto.

Una medida que siempre resulta efectiva es acabar con una deuda cuanto antes, de esta forma evitas que la cantidad que tienes que abonar se haga más grande.

Si has llegado a este punto solicita un mini crédito. Con este producto obtienes una cantidad máxima de 300 euros que puedes devolver en menos de un mes. Usa este dinero para tapar ese pequeño agujero y en cuanto obtengas tus próximos ingresos devuelve el préstamo.

La gran ventaja de los mini créditos es que los puedes solicitar vía online y de forma rápida, pero antes de pedirlos asegúrate de que puedes devolver esa cantidad en el plazo acordado con la plataforma.

Si ves que no vas a poder, renuncia a esta opción y habla con tu acreedor para pactar una nueva fecha, abonando el pago con tu propio capital.

Aprende de la experiencia

Acumular deudas y ser perseguidos por cobradores no es agradable. Aplicando las claves anteriores puedes salir de esa situación, pero es importante que no vuelvas a caer en ella. Cambia tus hábitos financieros y adquiere los bienes y servicios que necesites.

Si quieres o tienes que comprar algo que te suponga un gran esfuerzo económico, organiza tu dinero y crea un plan de ahorro. Controlando tus ingresos y abonando tus gastos habituales en su momento, no tiene por qué haber problemas. Vivir sin deudas es la opción más viable.

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