Todos sabemos que conseguir un préstamo formado por cantidades altas y que sea totalmente gratuito es una utopía.

En algún momento de nuestra vida todos nos planteamos solicitar un producto de este tipo, pues supone una gran ayuda para comprar una casa o financiar un vehículo, pero ¿pagamos un coste demasiado alto por disfrutar de este adelanto?

El tipo de interés es el dinero que tienes que pagar a un banco por recibir préstamos como los hipotecarios.

Básicamente corresponde a un porcentaje de la cantidad prestada que vas abonando en varias cuotas mensuales, aunque su precio también varía por diferentes tasas. En este artículo te mostramos quién fija este pago y qué sistema emplea para hacerlo.

Cuando contactas con tu banco para solicitar un préstamo de cantidades elevadas puedes negociar el tipo de interés.

Su valor depende de factores como la cifra que te adelanten o el plazo de pago, pero también influyen otros aspectos relacionados con la política económica que te mostraremos aquí.

¿Cuál es el proceso para fijar el tipo de interés?

En principio las entidades bancarias son libres para establecer el porcentaje correspondiente al tipo de interés.

Las leyes del mercado les obligan a competir y saben que quien ofrezca este porcentaje más bajo atraerá a más clientes, pero en esta decisión influyen actores de peso y factores como estos:

  1. El Banco Central Europeo
  2. Los intereses del propio banco
  3. El riesgo que asume la entidad

El Banco Central Europeo

El Banco Central Europeo (BCE) es la institución que reparte el dinero.

Cuando la entidad bancaria a la que acudes necesita aumentar sus fondos acude al BCE, que los cede a un tipo de interés de referencia, el mismo para todos los bancos de la zona Euro. Este actor es el que toma la primera decisión.

Los intereses del propio banco

Como ya sabes, tu entidad bancaria funciona como una empresa y necesita tener ingresos, y para obtenerlos sube el porcentaje del tipo de interés que le ha adelantado el BCE.

A partir de aquí comienza la competencia. Los bancos siempre van a subir el porcentaje respecto a la cantidad que les ha adelantado el BCE.

Pero saben que no pueden hacer un incremento excesivo porque se arriesgan a perder clientes.

A nivel empresarial entran en juego muchos factores. Las entidades saben que es preferible ganar algo menos por un solo cliente si a cambio aumentan su cartera de consumidores.

También juegan con otros aspectos como el prestigio del propio banco para intentar atraer a nuevos usuarios.

El riesgo que asume la entidad

Prestar dinero siempre es un riesgo. Este factor lo tienen en cuenta las plataformas digitales de micro créditos y las entidades bancarias de mayor trayectoria y capacidad.

Para intentar reducirlo hacen un estudio de tus capacidades económicas, por este motivo te piden que presentes documentos como tu contrato de trabajo, tus tres últimas nóminas o tu declaración de la renta.

En algunos casos también te preguntan para qué vas a emplear ese dinero.

Si cumples con los requisitos no tendrás problemas para recibir tu adelanto. Puede ocurrir que después de estudiar tu situación económica el banco no esté totalmente seguro de concederte el adelanto, pero decida arriesgarse.

En este caso el tipo de interés seguramente será más alto. Las entidades siempre buscan ganancias y rentabilidad.

Otro factor que hace que los bancos suban el tipo de interés es el plazo de devolución, si es largo lo más probable es que lo suban.

La entidad entiende que cuanto más se prolongue el periodo de tiempo de una financiación, más probabilidades hay para que el beneficiario no cumpla con lo acordado. Para el banco esta situación es arriesgada.

¿Qué debo hacer para no pagar más?

Si necesitas dinero para adquirir un bien o servicio que tenga un precio elevado, investiga, acude a varios bancos y comprueba qué te ofrecen.

También es probable que tu entidad te haga una propuesta interesante si llevas años siendo cliente y no has tenido ningún problema.

También debes hacer cuentas para saber cuál es el precio que pagarás finalmente después de abonar todas las cuotas y así saber qué opción es la más rentable.

Un consejo habitual es que acudas con tus ahorros e intentes dar la entrada más alta posible. Esto reducirá los plazos, el número de cuotas y dará tranquilidad a la entidad.