La utilidad y el compromiso que traen los créditos a plazos

El crédito es una de las mejores opciones que ofrece el mercado financiero para contar con un dinero que sirva para afrontar un imprevisto económico o para realizar una inversión interesante.

Forma parte de esos productos financieros que se basan en un adelanto de dinero que se debe devolver a la entidad emisora con sus intereses correspondientes.

La gran ventaja que ofrece el crédito es que se paga solo por la cuantía que se utiliza.

Este producto consiste en poner a disposición del solicitante una determinada cantidad de dinero que puede utilizar cuando lo necesite, si solo emplea una parte de ella, abonará los intereses correspondientes a la cantidad utilizada.

Además, este reembolso se puede realizar en cómodos plazos a través de las cuotas mensuales.

Tres elementos presentes en los créditos

Para que un crédito sea concedido tienen que confluir tres elementos indispensables:

  1. El primero de ellos es la firma de un contrato en el que figure la cuantía a la que asciende la cantidad adelantada con todas sus condiciones de devolución.
    Es conveniente que el solicitante lea este documento con detenimiento para evitar que el compromiso adquirido se convierta en un problema.
  2. El segundo elemento tiene que ver con el tiempo que se establece para devolver el dinero, es indispensable que en el contrato aparezca reflejado el plazo establecido para evitar contratiempos o malentendidos.
    Actualmente se establecen tres tipos de plazos, el primero que es el corto y suele ser de semanas o de un mes, el segundo es el medio que puede llegar a varios meses, y el tercero es el largo que puede durar años, aunque nunca suele sobrepasar los cinco.
  3. El tercer componente es la cuota, que es la cantidad de dinero que hay que abonar mensualmente para devolver el préstamo con sus intereses correspondientes.
    Se trata de otro elemento que tiene que tener muy en cuenta el solicitante, y antes de firmarla debe saber cuál es el estado de su economía para tener la seguridad de que podrá abonar el dinero pactado.

Varios tipos de cuotas

No todas las cuotas que se establecen para la devolución de un préstamo tienen las mismas características, actualmente hay hasta tres tipos establecidos.
La primera de las cuotas es la de capital e interés, es la más habitual y la que se suele establecer en los préstamos personales.

El segundo tipo recibe el nombre de “intereses” exclusivamente y su cantidad se establece en función del periodo de carencia del préstamo, es decir, el número de meses que transcurren desde que se da de alta el contrato que certifica el adelanto. Este tipo de cuota se suele emplear en los seguros.

Finalmente existe un tercer tipo que se denomina “capital”, se trata de una excepción ya que se establece cuando la devolución del dinero y el pago de los intereses correspondientes se llevan a cabo en distintas fechas.

Distintas modalidades de créditos a plazos

Tanto en el crédito como en el préstamo se adelanta una cantidad de dinero al solicitante, la diferencia está en que en el préstamo se paga por el total adelantado aunque no se utilice todo el dinero que la entidad emisora ha enviado a la cuenta del solicitante.

Actualmente existen diferentes tipos de créditos a plazos que varían en función de la cantidad que se solicita, la rapidez con la que se obtiene el adelanto, el fin para el que se emplea el dinero o las exigencias que establecen los prestadores.

Préstamos personales, gastos y proyectos

Este tipo de préstamos suelen ser de los más solicitados. Como su propio nombre indica, el préstamo personal es concedido a una persona física que tiene que hacer frente a un pago repentino o que necesita capital para invertir en un proyecto personal o profesional.
Generalmente con el se espera obtener un beneficio que puede emplear para pagar los intereses del dinero adelantado.

Las cantidades que se establecen en estos préstamos suelen ser elevadas, en algunos casos llegando hasta los 40.000 euros.
Esta posibilidad se puede volver en contra del solicitante si su iniciativa fracasa o no cuenta con capital necesario para hacer frente al compromiso adquirido, por eso los expertos recomiendan valorar todos los aspectos antes de firmar.

Un factor que hace muy interesantes los préstamos personales es la posibilidad de negociar un plazo de devolución asequible para que el prestatario, que es el nombre que recibe la persona a la que se concede el préstamo, pueda devolver el dinero sin atravesar dificultades económicas.

Los préstamos personales se suelen devolver a corto plazo. El periodo máximo se establece en 365 días, aunque a veces y a modo de excepción se alarga llegando a los cuatro años.
Para que esta situación se produzca tienen que confluir aspectos como la cuantía adelantada o el pacto al que se haya llegado con la entidad.

Por sus características este producto está considerado como un préstamo a plazos en el que el dinero se tiene que devolver en cuotas mensuales en las que ya están pactadas los intereses y todas las tasas inherentes al crédito.
Reciben el nombre de cuotas de amortización y su duración se acuerda con la entidad. Generalmente cuanto menor es el plazo de devolución más alta es la cuota y si la cuota es baja el plazo de amortización suele ser más alto.

Préstamos bajo una garantía

Esta modalidad de préstamos a plazos se caracteriza porque el prestatario utiliza una garantía de pago a la que el prestador puede recurrir en caso de que no se devuelva el dinero con sus intereses correspondientes.
Normalmente esta garantía se establece en torno a un vehículo o una vivienda que se utiliza como aval, por eso es indispensable que el prestatario sea el propietario de esos bienes.

Este tipo de préstamos reciben el nombre de hipotecarios y se caracterizan porque los intereses suelen ser muy altos.
Además, son un producto muy frecuente ya que muy pocas personas cuentan con suficiente poder adquisitivo para poder pagar de una sola vez una vivienda o un vehículo, ambos bienes de primera necesidad.

Los plazos de devolución de este tipo de préstamo oscilan entre los tres y los veinte años.
Los bancos son la única entidad que los conceden y como ocurre con los créditos a plazos, se puede pactar con la entidad el plazo de devolución y la cantidad de dinero correspondiente a las cuotas establecidas.

Las tarjetas de crédito, un producto que necesita un control

Las tarjetas son un referente de los créditos a plazos concedidos por las entidades bancarias. Este producto se caracteriza porque permite al usuario utilizar el dinero que necesite en cualquier momento.

Están vinculadas a una cuenta bancaria, si esta se queda sin fondos el banco pone a disposición de su cliente una cantidad extra que puede llegar a los 5.000 euros y de la que puede disponer para realizar una compra.

Ningún banco concede un dinero de forma gratuita, esto quiere decir que si se utiliza el crédito se tiene que devolver el dinero a la entidad con sus intereses correspondientes.

Esta cantidad se puede reembolsar en diferentes cuotas pactadas con la entidad y en caso de no hacerlo la tarjeta quedará anulada y el usuario tendrá que hacer frente a fuertes sanciones.

Esta situación hace que llevar un control del gasto sea indispensable, una de las desventajas de las tarjetas de crédito es que la compra que se realiza no aparece registrada hasta final de mes, y en ocasiones ocurre que en la cuenta hay menos dinero del esperado.

La mejor recomendación es anotar los desembolsos que se realicen con la tarjeta para evitar sorpresas desagradables.

Actualmente las entidades ofrecen una gran variedad de tarjetas que se adaptan a las necesidades de cada cliente, aunque antes de concederlas estudiarán su perfil detenidamente.

Los bancos son conscientes del riesgo que asumen con la concesión de estas tarjetas, por eso, si no se cuenta con unos ingresos regulares que igualen o superen al salario mínimo, será prácticamente imposible acceder a ellas.

Créditos rápidos, la mejor opción para las emergencias

Se trata de un producto financiero que viene muy bien para solventar una situación de emergencia, se denominan rápidos porque el dinero puede llegar a la cuenta del solicitante en pocos minutos.

Normalmente las cantidades que adelantan suelen ser bajas, 300 euros es la cifra más habitual, y los plazos de devolución muy pequeños, entre las tres semanas y el mes.

Actualmente los créditos rápidos presentan una demanda muy elevada, el motivo es que acceder a ellos es relativamente sencillo y no es necesaria la presencia de una entidad bancaria, que en ocasiones establece unas exigencias que son difíciles de alcanzar.

Internet se ha convertido en la plataforma más utilizada para obtener estos créditos a plazos, en la red se pueden encontrar multitud de plataformas que adelantan un dinero en tan solo 15 minutos.

Esta situación supone la apertura de un abanico inmenso para el usuario, al que si no le convencen las condiciones de un portal puede continuar navegando hasta encontrar otra web que le resulte más interesante.

Además de contar con el dinero que necesitamos en un plazo de tiempo muy corto, los requisitos exigidos por las plataformas digitales para acceder a los préstamos rápidos son muy accesibles.

En primer lugar es necesario ser mayor de edad, por lo que se deberá presentar el Documento Nacional de Identidad (DNI) que también sirve para comprobar la nacionalidad del solicitante.

En algunos casos es necesario que sea español, aunque pueden ser concedidos si se está en posesión de un permiso de residencia.

El siguiente paso consiste en rellenar un formulario online que utiliza la web para recabar datos de la vida económica del solicitante.

Al igual que ocurre con los bancos, estos portales no quieren arriesgarse a que el dinero no sea devuelto, por eso antes de conceder el adelanto analizarán las respuestas aportadas en el formulario.

El tiempo que tarden en aprobar la concesión del crédito determinará los minutos u horas en los que el dinero llega a la cuenta del prestatario.

La competencia digital que se ha formado en torno a la concesión de este tipo de créditos ha llevado a las plataformas a ser cada vez más flexibles en las condiciones establecidas para acceder al adelanto.

Se pueden encontrar sitios web que ofertan préstamos rápidos sin nómina o sin aval, aunque en estos casos es fundamental leer las condiciones de devolución, que pueden establecer fuertes sanciones en caso de incumplimiento.

Préstamos gratuitos, la excepción que se convierte en regla

Otra de las consecuencias de la competencia que se ha creado en el mundo digital ha sido la aparición de webs que ofertan créditos rápidos sin intereses, estableciendo un sistema de cuotas en las que solo se abona la cantidad que se ha adelantado.

Se trata de un crédito gratuito que tiene como objetivo atraer y fidelizar clientes, más que un producto financiero es un producto promocional al que solo se puede acceder una vez.

El objetivo es que el solicitante se sienta satisfecho con el funcionamiento de la plataforma para que en el momento de necesitar otro crédito recurra al mismo sitio web.

Estas promociones también sirven para que la web se dé a conocer, si un usuario se siente satisfecho la recomendará a sus contactos.

También es frecuente que algunas plataformas soliciten que sus clientes dejen comentarios y referencias positivas en el portal que sirvan de gancho para potenciales clientes.

La tranquilidad del seguro de protección de préstamos

Los imprevistos económicos pueden surgir en cualquier momento, incluso cuando se están pagando las cuotas de los créditos a plazos.

Por eso muchas entidades ofrecen la contratación de un seguro de protección de préstamos que abona el dinero correspondiente en caso de que el prestatario atraviese una situación de desempleo, incapacidad o fallecimiento.

Contratar este tipo de seguros es una decisión que depende del solicitante, aunque adquirirlo abrirá las posibilidades de que el préstamo sea concedido ya que la entidad emisora tendrá la tranquilidad de que el dinero adelantado será devuelto y así evita asumir cualquier tipo de riesgo.