Créditos Universitarios | Explicados a Detalle y Fácilmente

Obtener una titulación y adquirir conocimientos y competencias es fundamental para desarrollar una carrera profesional que genere los ingresos necesarios para vivir y cumpla con las expectativas personales que se depositaron en los estudios. Pero en España existe un gran inconveniente para alcanzar estos objetivos y es el elevado precio de la formación.

Durante los últimos diez años los precios de las carreras y los masters universitarios han llegado a unas cifras que son inalcanzables para muchos estudiantes y sus familias.

Todo esto ha provocado que muchas personas se hayan visto obligadas a formarse en disciplinas que no satisfacían sus intereses o directamente han olvidado la idea de tener unos estudios superiores y buscar empleos que requieren una cualificación baja generando una frustración que llega al ámbito personal.

Antes de renunciar a cualquier meta por motivos económicos es conveniente consultar las opciones que ofrece el mercado financiero y actualmente existen productos que permiten pagar la matrícula de unos estudios que se adapten a los objetivos personales y profesionales de la persona.

El abanico es muy amplio y para estos casos lo más recomendable es acudir a los créditos universitarios o a los préstamos para estudios.

Contenido

¿Qué son los créditos universitarios?

¿Cuáles son las características generales de estos créditos?

Tipos de créditos universitarios.

¿Cuánto cuesta un crédito universitario?

¿Se puede acceder a un préstamo para estudiantes sin nómina?

¿Es posible obtener un crédito de un organismo público?

¿Se pueden encontrar créditos universitarios gratuitos?

¿Cómo se puede acceder a un crédito universitario?

¿Qué ocurre si no se cumple con el contrato?

¿Qué son los créditos universitarios?

creditos universitariosLos créditos universitarios son un tipo de préstamo personal que tiene como finalidad financiar el pago de una matrícula formativa.

Este producto que consiste en un adelanto de dinero es el más solicitado y se puede obtener tanto en entidades bancarias como en plataformas digitales, y aunque normalmente sus cantidades son bajas pueden variar en función de la finalidad para la que se utilice el dinero.

 

 

¿Cuáles son las características generales de estos créditos?

Su rasgo principal es que están destinados al estudio, por lo que los plazos de amortización y las cantidades que se conceden están directamente relacionadas con la duración del curso universitario o máster que el estudiante vaya a realizar, y es muy poco probable que sean otorgados a alguien que no tenga ninguna vinculación con la enseñanza.

Dentro de las ofertas de créditos para estudios se pueden encontrar préstamos con carencia que exigen a sus beneficiarios devolverlos antes de que finalicen la titulación que están cursando, aunque otros establecen otro tipo de plazo.

Como ocurre con algunos préstamos, especialmente con los que son concedidos por entidades bancarias, tienen una serie de comisiones, el hecho de que estén destinados para personas con pocos ingresos hace que estas se reduzcan, aunque lo normal es que haya que abonar una comisión de apertura.

La edad es otro de los requisitos que valoran las entidades emisoras de estos préstamos. Algunas de ellas establecen un límite de 30 años, pero con el paso del tiempo esta condición ha ido variando, sobre todo durante y al final de la crisis económica, un periodo en el que muchas personas se vieron obligadas a abandonar sus estudios y retomarlos después de haber cumplido los 30 años.

Tipos de créditos universitarios

Hoy en día se pueden encontrar diferentes modalidades de créditos universitarios que varían en función de factores como el tipo de formación que se quiera cursar, no es igual matricularse para un año de grado que para un máster. Además, también se suelen emplear para sufragar otros gastos como material escolar, transporte o alojamiento.

Los préstamos para estudiantes más usuales son los que se solicitan para pagar la matrícula, como ocurre con todas las modalidades cada entidad bancaria establece unas condiciones determinadas, normalmente suelen fijar cantidades que oscilan entre los 1.000 y los 10.000 euros y deben ser devueltas en un plazo que puede ser de 10 o 12 meses.

En esta línea también se encuentran los préstamos para estudiar un máster que pueden ofrecer hasta 15.000 euros para devolver en un límite máximo de 10 años.

También se puede firmar la concesión de un préstamo de matrícula y gastos asociados al estudio, las cantidades de estos productos se sitúan entre los 30.000 y los 50.000 euros. El objetivo es que con estas cuantías además de abonar el coste del curso se pueda hacer frente a otros desembolsos como el transporte, la manutención básica o el alojamiento.

Finalmente se encuentra el préstamo para irse de Erasmus, curiosamente las cantidades que gestionan son inferiores a pesar de que el beneficiario va a vivir en el extranjero. Se pueden encontrar con cifras que oscilan entre los 6.000 y los 18.000 euros para devolver en menos de un año.

¿Cuánto cuesta un crédito universitario?

Todos los préstamos tienen un coste que viene establecido por su tipo de interés, que es un porcentaje que se extrae del total de la cantidad prestada, generalmente este extra está incluido en las cuotas mensuales de devolución del préstamo. El solicitante debe tener en cuenta que además de este precio debe abonar otros gastos extra que le permiten contar con un dinero de forma anticipada y que reciben el nombre de comisiones.

La primera de ellas es la de apertura que es la que se abona por iniciar una operación financiera, otra que se suele aplicar es la de estudio que corresponde al análisis de la operación que realizan los trabajadores de la entidad bancaria y que sirve para que banco y beneficiario conozcan los riesgos y la rentabilidad del producto que se va a firmar.

En ocasiones esta comisión es opcional, pero en caso de duda puede merecer la pena asumirla.

Finalmente se encuentra la comisión de amortización que es la que establece la entidad por lo que deja de ingresar mientras está activo el préstamo. Otra que también puede aparecer es la de cancelación que consiste en un pago que hay que realizar por romper con el contrato firmado y anular el préstamo antes de que su periodo de tiempo haya finalizado.

¿Se puede acceder a un préstamo para estudiantes sin nómina?

Normalmente las entidades emisoras evalúan la situación económica de los solicitantes del préstamo y si estos no cuentan con unos ingresos habituales cancelan la operación.

Pero en el caso de los estudiantes es diferente ya que se entiende que una persona que está cursando sus estudios no dispone de tiempo suficiente para realizar una actividad profesional o se ve obligado a buscar un trabajo a media jornada que no suele estar relacionado con su formación.

Esta situación ha provocado que algunas entidades concedan préstamos para estudiantes sin nómina, aunque asegurarán la operación exigiendo un aval al solicitante que responda por ellos en caso de que no puedan cumplir con lo pactado.

Aunque esta opción es muy interesante es recomendable evaluar aspectos como el tipo de interés del producto, los plazos de devolución que establece y la cantidad que concede. El objetivo es firmar un préstamo que se adapte a las necesidades del estudiante sin exigir unas condiciones que puedan suponer un problema.

¿Es posible obtener un crédito de un organismo público?

Uno de los valores más destacados de un Estado es su capital intelectual que está formado por el número de personas que están cualificadas para llevar a cabo una actividad profesional con todas las garantías y además tienen posibilidades de desarrollar sus conocimientos en el extranjero.

La única forma de mantener y aumentar este capital es apoyando la formación para los jóvenes y adultos.

Uno de los productos que conceden los organismos oficiales de España son los créditos oficiales para estudios universitarios. Se caracterizan porque sus condiciones son más asequibles que las que establecen las entidades bancarias, sobre todo en sus plazos de devolución que pueden llegar hasta los 15 años estableciendo unos intereses que solo se abonan en los 5 primeros.

En principio los créditos oficiales para estudios universitarios son una opción muy interesante, pero es conveniente leer todas las condiciones del contrato de concesión con la letra pequeña incluida. El motivo es que se han dado casos de estudiantes que han tenido problemas para devolver la deuda que les ha generado, viéndose obligados a encontrar un empleo para hacer frente a la misma una vez que habían terminado sus estudios.

Otro punto polémico de estos préstamos es que algunos de ellos cierran la puerta a obtener un trabajo en el extranjero porque esto les impediría cumplir con el periodo de carencia.

De todos modos la salida de la crisis económica ha mejorado las condiciones de los créditos oficiales para estudios universitarios y actualmente se pueden encontrar ofertas muy interesantes para el curso que viene, aunque en este caso es conveniente informarse de forma inmediata para evitar que se pase algún plazo de solicitud.

¿Se pueden encontrar créditos universitarios gratuitos?

Otra de las ofertas que suelen publicar las entidades son los préstamos universitarios sin intereses, se trata de adelantos de dinero que el único compromiso que exigen al beneficiario es devolver la cantidad prestada en el plazo de devolución establecido sin necesidad de pagar ningún extra por haber accedido a ese dinero.

Como ocurre con todos los préstamos las cantidades y los plazos dependen de la entidad emisora, pero generalmente las cantidades emitidas suelen ser más bajas que en los créditos habituales, no es frecuente que un banco haga una concesión que le suponga cierto riesgo sin obtener nada a cambio. Normalmente las cuantías de los préstamos universitarios sin intereses se sitúan entre los 1.000 y los 5.000 euros.

¿Cómo se puede acceder a un crédito universitario?

El primer paso para obtener un crédito universitario es recurrir a una entidad financiera o a un ente público e informarse de las opciones que ofrecen, aunque hay que tener en cuenta que se deben cumplir ciertos requisitos generales como son tener un mínimo de 18 años y residir en España.

Además, habrá que presentar el DNI en el momento de la solicitud para confirmar que se cumplen estas dos condiciones.

También es necesario ser titular de una cuenta bancaria en la que se ingresará el dinero prestado. Hay que tener en cuenta que si se solicita en un banco es probable que la entidad exija que esa cuenta se abra en su oficina para sumar un cliente más a su cartera y controlar la actividad económica de la persona que ha recibido el adelanto.

Finalmente es conveniente justificar que se cuentan con unos ingresos habituales. Aunque esto puede resultar muy difícil para los estudiantes, tienen la opción de presentar un aval o que en el contrato de concesión del préstamo aparezca otra persona con mayor capacidad económica en calidad de cotitular.

¿Qué ocurre si no se cumple con el contrato?

Como ocurre con cualquier otro producto bancario, los créditos universitarios se conceden tras la firma de un contrato que plasma una serie de obligaciones que el beneficiario debe cumplir si no quiere que a la larga la operación le resulte mucho más costosa.

Por este motivo antes de solicitar cualquier préstamo es imprescindible analizar la economía personal y tener la seguridad de que se pueden abonar las cuotas sin problemas.

En caso de no cumplir, lo más probable es que haya que hacer frente a los intereses de demora que son un cargo extra que se hace cuando no se paga la cantidad pactada en el plazo acordado, esta sanción debe aparecer en el contrato de concesión.

A pesar de que las cifras correspondientes a estos intereses no pueden superar en más de dos puntos el coste final del préstamo, es conveniente evitarlas.

Si la situación va a más las consecuencias son más duras, en primer lugar porque la entidad puede recurrir a los tribunales para reclamar el dinero que se le debe y presentando el contrato de concesión lo más probable es que la justicia establezca una sanción para el prestatario que sea muy difícil de asumir.

Además, también se corre el riesgo de que la condena incluya el pago de las costas que son las tasas que se deben abonar por la celebración de un juicio.

Otra de las consecuencias es que la entidad registre el nombre del deudor en listas de morosos como el ASNEF o el RAI. Aparecer en estos listados cierra la puerta a futuros préstamos, a la contratación de determinados productos o a la solicitud de financiación para un bien que se necesite.