Cuenta de banco online.

Internet ha llegado a todos los sectores de actividad convirtiéndose en una herramienta de trabajo y en un espacio en el que compartir conocimientos de todo tipo. Actualmente se puede afirmar que todas las personas tienen una vida virtual conectada con la analógica y tradicional y como no podría ser de otra manera, la tecnología también ha llegado al sector bancario.

Hoy en día todas las entidades bancarias ofrecen este servicio a los nuevos clientes. Una cuenta online es un producto muy útil porque permite al usuario llevar a cabo multitud de operaciones como pagar algún recibo, comprar algún producto, contratar un servicio o saber cuál es el estado de sus cuentas sin necesidad de moverse de casa. Aunque como ocurre con cualquier producto bancario, también tiene unos inconvenientes que hay que asumir.

Características de las cuentas online

Estas cuentas se han creado con el objetivo de que el cliente pueda realizar las operaciones que necesite desde cualquier lugar utilizando un dispositivo móvil. Los avances tecnológicos han provocado que los usuarios de las entidades puedan abrirse una cuenta personal, domiciliar la nómina o solicitar tarjetas y para todo ello es imprescindible tener acceso a una cuenta online.

Otro rasgo de estas cuentas es que mantienen las costumbres más tradicionales de las entidades apoyando operaciones como el ingreso o retirada de efectivo en los cajeros de la entidad y en los de otras sucursales que tienen algún tipo de vínculo con el banco en el que se tiene abierta la cuenta principal. Esta medida permite que se pueda retirar dinero en cajeros de diferentes entidades sin que se cobre la comisión establecida por utilizarlos.

Las comisiones son otros de los elementos que influyen en la rentabilidad de contratar una cuenta online. La existencia y el pago de las mismas depende de la entidad en la que se abra el depósito, aunque en la gran mayoría de los casos no se lleva a cabo ningún cargo extraordinario por tener abierta una cuenta de este tipo.

Las cuentas tradicionales tienen tres tipos de comisiones que desaparecen en la versión online. La primera de ellas es la de mantenimiento que se sitúa alrededor de los 50 euros al año, lo que supone un gasto de unos 4 euros mensuales.

Otra comisión muy habitual que no tiene cabida en las cuentas online es la que se aplica a las transferencias, en la forma tradicional no se cobraban cuando se hacían intercambios de dinero entre cuentas de la misma entidad, pero sí cuando se transfería a otra distinta, aunque este cargo suponía una cantidad muy baja.

En las cuentas online estos traspasos son gratuitos si se realizan entre países de la Unión Europea. Estas comisiones nunca han supuesto un gasto importante, pero su desaparición supone un ahorro que a la larga se hace notar en las finanzas del usuario del banco.

Uno de los cargos que también desaparece es el que se aplicaba a la emisión de tarjetas de crédito y de débito que van asociadas a estas cuentas, aunque normalmente para que esto se produzca el cliente debe tener la nómina domiciliada en la entidad, un requisito sencillo con el que cualquier usuario puede cumplir.

Una comisión dudosa es la de las cuentas nómina. Algunas entidades establecen como condición que el sueldo de su cliente alcance una determinada cantidad, de lo contrario cargan una comisión por recibir unos ingresos inferiores.

Normalmente este cargo ha sido de 6 euros por nóminas inferiores a los 600, pero las variaciones que ha experimentado la cifra correspondiente al salario mínimo interprofesional hacen que cambien las condiciones. Los expertos siempre recomiendan preguntar todas las condiciones de la cuenta online y leer la letra pequeña del contrato de apertura antes de firmarlo.

Principales ventajas de la cuentas online

Existen diversos motivos por los que los usuarios pueden estar interesados en contratar una cuenta online. El primero de ellos es la flexibilidad horaria, el hecho de poder realizar las operaciones desde cualquier sitio y en cualquier momento evita tener que estar pendiente de los horarios de apertura y cierre de cualquier sucursal. Además, se reduce el riesgo de transportar en la vía pública grandes cantidades de dinero físico.

Otros aspectos muy valorados son la comodidad y la rapidez. Hoy en día la mayoría de las entidades cuentan con aplicaciones móviles en las que el usuario puede ver el estado y los movimientos de todas y cada una de sus cuentas. Tener esta información a tan solo un clic ahorra un tiempo que antes se perdía en desplazamientos y esperas.

La velocidad a la que se hacen las operaciones en estas Apps hace que sean muy útiles, sobre todo al ser webs que cuentan con un diseño muy sencillo e intuitivo que permite comprar y solicitar que los pedidos lleguen al domicilio en lugar de tener que ir al establecimiento físico a adquirirlos.

Otro aspecto que no se tiene en cuenta pero que da más seguridad a las operaciones es la intimidad, operar a través de la red evita que un empleado bancario sepa qué tipo de envío o recepción se está realizando y con qué fin. Para algunas personas sus finanzas forman parte de su vida privada y prefieren realizarlas de forma discreta.

Entre los aspectos más positivos también se encuentra el ahorro de costes ya que no es necesario pagar por llevar a cabo operaciones como traspasar dinero de una cuenta a otra. Todo esto ha permitido que los usuarios realicen más operaciones y puedan sacar más partido a su capital.

Además, hay que destacar que la banca online atiende a todas las necesidades y dudas del cliente ofreciendo sistemas de atención que están disponibles las 24 horas. Uno de ellos es el teléfono y otro más novedoso es el chat que permite contactar con un trabajador de la sucursal de forma inmediata. Este sistema es muy valorado por los usuarios ya que los tiempos de espera que ofrece son muy inferiores a los de la línea telefónica, que a veces opera con un número que no entra en la tarifa habitual provocando que haya que pagar un extra.

Esta nueva forma de operar ha cambiado las estrategias comerciales de muchas entidades que saben que si no proporcionan estas ventajas, corren el riesgo de perder un gran número de clientes. Muchas de ellas ya promocionan productos como cuentas de ahorro o huchas que operan en la red y sirven al cliente para organizar sus finanzas de una forma más clara, acumulando dinero de forma ordenada para llevar a cabo una inversión en la que estén interesados.

Los nuevos modelos desarrollados en la red han generado la creación de bancos que solo operan de forma online. Aunque algunos de sus servicios están limitados, se prevé que su crecimiento puede aumentar con el paso de los años, incrementando su clientela y prestaciones en paralelo con el desarrollo tecnológico.

Inconvenientes de las cuentas online

Ningún producto bancario es totalmente ventajoso, aunque cambien las formas de operar, las cuentas de banco online presentan algunas desventajas. La primera de ellas es que la responsabilidad recae totalmente en el cliente que es quien realiza todas las operaciones sin contar con la ayuda de un trabajador bancario.

Esta situación no gusta a muchos usuarios, especialmente a los más mayores que tienen otro tipo de mentalidad. Los clientes de edades avanzadas también ven inconvenientes en la banca online al no estar familiarizados con el mundo digital y no contar con conocimientos informáticos básicos. De hecho, algunos de ellos no tienen instalada la aplicación de la entidad y consideran que es más seguro ser atendidos por una persona física.

Otro inconveniente es que algunas operaciones no se pueden realizar de forma online, como el ingreso de dinero en efectivo o el cobro de cheques. Estos pequeños detalles hacen que no se haya producido un salto definitivo a la banca online y mantienen abiertas a las sucursales físicas, aunque teniendo en cuenta el ritmo al que se producen los avances tecnológicos, no sería extraño que estas limitaciones se eliminaran en un futuro cercano.

Las cuentas online, una tendencia con cierta polémica

Desde hace varios años el sector bancario apuesta claramente por la gestión electrónica del dinero, uno de los principales objetivos es que se frene la circulación de billetes y monedas físicas, además del ahorro en costes de impresión y fabricación que esto supondría.

Los hechos indican que detrás del desarrollo de la banca online existe la intención de cerrar sucursales físicas, la principal consecuencia de esta acción sería la reducción de la plantilla de trabajadores. Aunque este hecho no se puede ratificar algunas organizaciones y expertos consideran que las entidades ponen cada vez más trabas a las operaciones analógicas y establecen horarios más restrictivos, aunque este último punto es cuestionable ya que algunas sucursales han creado un turno de tarde.

Cuando el factor de la seguridad queda en entredicho

El gran inconveniente de internet es que la seguridad y la privacidad nunca están totalmente garantizadas, aunque existen mecanismos que impiden a cualquier agente externo acceder a espacios privados como cuentas bancarias o aplicaciones.

La mejor medida es utilizar una clave de acceso que sea efectiva, las entidades tienen esto en cuenta y normalmente proporcionan una personal e intransferible. Además, para acceder a una cuenta online aparte de la clave, es necesario introducir datos personales como el número de DNI o la fecha de nacimiento.

Una de las principales recomendaciones es que el usuario nunca deje guardada esta información, muchos sitios web ofrecen la opción de establecer unos datos de acceso de tal forma que solo es necesario introducirlos una vez para entrar en un perfil determinado. Esta opción siempre se debe evitar en espacios como las cuentas bancarias online, ya que cualquier persona que tenga entre sus manos un Smartphone o un ordenador puede recopilar información confidencial e incluso realizar algunas operaciones.

Legalidad y seguridad para proteger las cuentas del cliente

Todos los productos financieros llevan asociados una serie de riesgos con los que tiene que contar el cliente y todas las entidades tienen la obligación de informar detalladamente de cada uno de ellos. Las leyes son cada vez más estrictas y exigen que haya una total transparencia entre cliente y entidad.

El semáforo de riesgos, una medida única

Para saber dónde se sitúa el nivel de riesgo se emplea una medida llamada semáforo que aparece publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE). Todos los productos que ofrecen las entidades financieras tienen que estar evaluados y clasificados bajo los parámetros del semáforo de riesgo a excepción de algunos como los depósitos o fondos de inversión, que cuentan con un sistema propio.

La clasificación de riesgo se lleva a cabo mediante colores, de ahí que esta medida reciba el nombre de semáforo. Las acciones, los seguros de vida, los depósitos, la inversión en renta fija o los planes de pensiones se miden mediante este sistema que también utiliza una numeración fraccionada en la que 1/6 es el nivel de menor riesgo y 6/6 el de mayor.

La figura del Fondo de Garantía de Depósitos

Esta figura que corresponde a las siglas FGD es una entidad jurídica propia que fue aprobada por el Real Decreto Ley 16/2011 del 14 de octubre de 2011. Como ha ocurrido en otras ocasiones el sistema público propició la creación de un método que velara por la seguridad de los ahorros que tenían los clientes en las entidades. El objetivo era evitar que en caso de quiebra perdieran todo su dinero.

Esta norma garantiza que se mantenga el capital invertido permitiendo acumular hasta un máximo de 100.000 euros, la gran ventaja es que asume todas las pérdidas en caso de que la entidad entre en estado de quiebra. Otra de las particularidades del Fondo de Garantía de Depósitos es que realiza sus operaciones en todo el territorio de la Unión Europea, aunque cada país lo aplica de forma distinta y con arreglo a sus leyes.