La Deuda | Dividida en Dos Modalidades: Privada y Pública ✔

La deuda, el gran enemigo mío, y podría ser tuyo también; así como de cualquier economía. Porque supone tener que abonar un dinero del que en ese momento no disponemos.

Más adelante descubrirás cosas como evitarlas, controlarlas y hasta pagarlas. Ya sabemos que se trata de una obligación que se contrae con una persona o entidad al no cumplir con lo establecido, eso está claro, pero esta situación acarrea graves consecuencias que normalmente desembocan en un gasto mayor.

Aprenderás cosas como la planificación lo cual constituye el elemento clave para evitar entrar en deudas, pero a veces surgen imprevistos con los que no contamos y para hacer frente a ellos necesitamos adquirir un compromiso con un acreedor, quien adelanta el dinero.

También, en ocasiones necesitamos asumir una deuda si queremos adquirir un bien de primera necesidad que tiene un precio muy elevado al que es imposible hacer frente en un solo pago, esto ocurre con viviendas y vehículos.

Contenido

¿Cuáles son los principales tipos de deuda?

La deuda privada, un compromiso personal y empresarial.

Deuda pública, el Estado actúa como una empresa.

La actividad necesaria de las agencias de Rating.

¿Qué consecuencias tiene no pagar las deudas?

Puertas cerradas para los particulares.

Abono de los intereses de demora.

Embargos para varias partes.

La intervención del poder judicial.

Pérdida de poder adquisitivo.

¿Qué medidas hay que tomar para resolver las deudas?

La mejor fórmula es evitar que suceda.

Mecanismos para casos extremos.

Consolidar las deudas.

Pactar un periodo de carencia.

Solicitar una ampliación del plazo de devolución.

¿Cuáles son los principales tipos de deuda?

Actualmente la deuda se divide en dos modalidades diferentes, la deuda privada que se genera cuando una persona adquiere una obligación de pago con una empresa o un particular que no forma parte de una administración estatal, regional o local. Por su parte la deuda pública es la que asume un Estado con un prestamista o con otro país.

La deuda privada, un compromiso personal y empresarial

deudas

Este tipo de deuda tiene como finalidad adelantar un dinero para que la persona que lo ha pedido pueda hacer frente a un pago o realizar una inversión.

Los productos que sostienen este tipo de obligaciones son los créditos y los préstamos y tanto uno como otro pueden ser concedidos por entidades bancarias, páginas especializadas o prestamistas particulares.

Los préstamos y los créditos tienen características muy similares, el primero de ellos consiste en el adelanto de una cantidad de dinero que el beneficiario se compromete a devolver en un tiempo determinado y abonando unos intereses que corresponden a un porcentaje de la cuantía total que se le ha prestado y que suponen una ganancia para el prestador.

En los créditos también se establece un plazo de devolución y unos intereses, pero la diferencia con el préstamo es que el beneficiario solo tiene la obligación de reponer la parte de la cantidad total que ha utilizado sin necesidad de responsabilizarse del dinero al que no recurra.

Aparentemente este producto resulta más rentable, pero normalmente es concedido por una entidad bancaria que establece una serie de comisiones que lo encarecen. La decisión de contratar uno u otro depende de la situación económica del solicitante.

Las empresas también utilizan este tipo de deuda para intentar financiarse emitiendo una serie de títulos que son adquiridos por compradores particulares, estos productos tienen un tipo de interés que viene representado por el valor que la entidad tiene en el mercado, que será el indicador que determine la confianza que tengan los potenciales compradores en la compañía.

Una de las características más singulares de la deuda privada es que se puede medir sumando las obligaciones de pago de los particulares, familias, empresas y entidades financieras que están establecidas en un territorio determinado. El resultado de esta operación será la deuda pública del país.

Deuda pública, el Estado actúa como una empresa

La deuda pública de un país viene determinada por las obligaciones que adquieren todas las administraciones que forman parte de él. Cuando un Estado gasta más de lo que gana incurre en una situación de déficit público y la única forma de salir de ella es obteniendo una financiación que le permita estar al día con sus acreedores.

Para obtener estos ingresos extra el Estado actúa del mismo modo que las empresas y emite una serie de títulos que son las letras del tesoro y los bonos u obligaciones. Como ocurre con las entidades privadas, el tipo de interés que generen estos activos viene determinado por el valor de la economía del país y la confianza que los mercados depositen en ella.

La actividad necesaria de las agencias de Rating 

Las agencias de rating son unas empresas privadas que están especializadas en la evaluación de los riesgos y de las probabilidades de pago que tienen los activos que emiten las entidades y los estados, estas empresas son muy valoradas en los mercados, al ser la guía principal de los inversores.

La economía de cada país funciona de una manera totalmente distinta esto hace que los tipos de interés de los activos que emiten tengan valores diferentes, y de estas diferencias surge un indicador llamado prima de riesgo que es el elemento que se utiliza para medirlas.

¿Qué consecuencias tiene no pagar las deudas?

Desistir de la obligación de pago que se tiene contraída es la peor alternativa que puede tomar tanto un Estado como un particular, esta decisión provocaría un descontrol de las finanzas y se establecerían fuertes sanciones que pueden dejar un agujero económico difícil de tapar.

Puertas cerradas para los particulares

Un retraso en el pago es motivo suficiente para que la entidad con la que se tiene contraída una deuda registre el nombre de la persona en un listado de morosos.

En España los más conocidos son el ASNEF y el RAI. Estar en uno de estos registros cierra las puertas a cualquier tipo de préstamo o financiación, y la única forma de salir es pagando la cuantía que se debe.

Cualquier entidad bancaria o particular que quiera conceder un préstamo puede consultar estos registros. Además, algunas empresas como las compañías telefónicas o grandes superficies comerciales se niegan a firmar un contrato o a adelantar cualquier cantidad a clientes que formen parte de estas listas.

Abono de los intereses de demora

Los intereses de demora son unas tasas que se aplican cuando un deudor no cumple con los plazos de pago acordados. Normalmente aparecen en los contratos de concesión de cualquier crédito y las entidades bancarias los cargan en la cuenta del usuario en el momento que detectan que el cliente no ha pagado a tiempo.

Estos intereses son devastadores para la economía del deudor ya que se van sumando a la deuda original provocando que la cantidad que se tiene que abonar sea cada vez más grande. Además, la entidad no dejará de presionar a su cliente para que pague cuanto antes.

Embargos para varias partes

Existen algunas modalidades de préstamo en las que el beneficiario pone sus bienes como garantía de devolución, de esta forma si no cumple con sus obligaciones de pago su patrimonio será quien responda por él. Una operación de este tipo aporta tranquilidad al prestador que sabe que en caso de impago será el propietario de la casa, el coche o de parte de la nómina del deudor, que asume un riesgo importante.

El avalista es una persona que se encarga de dar respaldo económico al solicitante del préstamo, algunas entidades exigen que esta figura forme parte del acuerdo que se va a establecer, y en caso de que el beneficiario no cumpla con lo pactado será el avalista quien pierda parte de sus bienes o tenga que aportar la cantidad de dinero correspondiente a la deuda.

La intervención del poder judicial

Si la entidad emisora o el particular que ha concedido el préstamo ven que es imposible recuperar el dinero que han adelantado, pueden presentar el caso a los tribunales. Esta es una decisión muy drástica y lo normal es que esperen hasta seis meses para decidir si presentan el caso a los jueces.

El deudor tiene que tener en cuenta que si esto se produce lo normal es que no le quede más remedio que reponer la deuda cuanto antes abonando los intereses correspondientes y pagando las costas del procedimiento que corresponden a las tasas que hay que abonar por la celebración de un juicio. Además, seguramente esa persona pierda la causa ya que el acreedor presentará el contrato como prueba judicial.

Pérdida de poder adquisitivo

La consecuencia de contraer una deuda o acumular varias obligaciones de pago siempre será abonar una cantidad superior a la que se había acordado provocando una bajada en el poder adquisitivo de la persona, por eso la mejor recomendación es evitar este tipo de situaciones.

¿Qué medidas hay que tomar para resolver las deudas?

Existen diferentes formas de resolver las deudas contraídas y evitar que estas se vayan acumulando, aunque no todos los deudores tienen las mismas obligaciones, los mismos productos contratados y sobre todo las mismas cantidades. Esto hace que la estrategia que se siga sea distinta según cada caso.

La mejor fórmula es evitar que suceda

La primera situación que hay que evitar es que las deudas se acumulen y se cree una bola que no deje de crecer hasta que sea imposible de frenar. Por eso, si se tienen varias deudas se debe establecer un orden de prioridades abonando las obligaciones más importantes y que pueden generar mayores problemas, y en caso de contar con pocos recursos, pagarlas de una en una para impedir que la cantidad que se debe vaya creciendo.

Otra recomendación es realizar un presupuesto que se destine a abonar la deuda contraída y no recurrir a ese dinero bajo ningún concepto, ahora es sencillo crear una hucha en la banca online, ponerle el nombre del acreedor al que se debe la cantidad y depositar ahí la cuantía que se tiene que abonar.

Esta medida también se puede aplicar antes de contratar un producto haciendo un recuento de todo el dinero del que se dispone y estableciendo un límite que puede ser el 20% o 25% de la nómina, que vaya destinado únicamente a pagar las cuotas del préstamo que se tiene que devolver y evitar cualquier tipo de imprevisto.

Aunque puede resultar algo radical otra recomendación es no salir con tarjetas de crédito, cuando se paga con este instrumento la cantidad que se ha abonado no se resta en el momento en el que se realiza la compra sino al mes siguiente.

La consecuencia de todo esto es que si no se lleva un control exhaustivo se corre el riesgo de utilizar un dinero que posteriormente hay que devolver con sus intereses correspondientes y adquiriendo una nueva deuda que se podría haber evitado.

Mecanismos para casos extremos

En ocasiones es inevitable acumular obligaciones de pago por la aparición de determinados imprevistos a los que hay que hacer frente, la gran ventaja es que actualmente el mercado financiero ofrece algunas soluciones que pueden salvar una situación extrema, pero hay que tener en cuenta que son una última oportunidad y es indispensable cumplir con este último acuerdo.

Consolidar las deudas

Este procedimiento consiste en unir todas las obligaciones de pago a las que se tiene que hacer frente y crear un nuevo préstamo que tendrá unas cuotas más bajas pero un plazo de amortización mucho más alto. Esto supone que a la larga se pague más dinero que al abonar las diferentes deudas que se tienen abiertas, pero evita que los prestamistas o las entidades tomen medidas drásticas contra el deudor.

Unificar las deudas puede parecer una operación muy interesante, pero existe un gran inconveniente que es la intervención de terceros. La unión de las obligaciones que se tienen pendientes solo la pueden realizar las entidades financieras o unas empresas que reciben el nombre de mediadoras a las que hay que abonar una cantidad por sus servicios.

Pactar un periodo de carencia

Este procedimiento consiste en pactar con el acreedor unas nuevas condiciones de devolución en las que no se amortiza el dinero prestado durante un periodo de tiempo determinado. Para llevar a cabo esta medida es necesario tener habilidades de negociación y cierta confianza con el prestamista, de todos modos es recomendable hacer esta propuesta solo en casos muy extremos.

Solicitar una ampliación del plazo de devolución

Se trata de una opción muy interesante que permite recurrir el importe de la cuota que se tiene que pagar mensualmente a cambio de aumentar el número de las mismas, es una opción muy parecida a la consolidación de deudas con la diferencia de que no es necesario pagar por la intervención de ningún intermediario.