La situación excepcional que estamos viviendo ha activado una economía de guerra por el coronavirus. Esto está cambiando nuestra vida de una forma que no imaginábamos.

Los sanitarios están luchando contra esta crisis y las potencias económicas miran con preocupación las novedades que se producen. Además, cada día se toman decisiones que parecía que nunca iban a llegar.

Los países afectados por el Covid-19 necesitan aumentar su gasto para solucionar los problemas que está generando el virus.

Muchos de ellos se plantean la aplicación de una economía de guerra, pero, ¿qué ocurre cuando se apuesta por esta medida? En este artículo te explicamos en qué consiste y cuáles serían sus efectos.

El momento actual está obligando a los gobiernos a reducir sus gastos al máximo y a tratar de sacar todo el rendimiento de cada compra.

Cuando se actúa de esta forma se dice que se está aplicando una economía de guerra. Aunque este término resulta muy chocante, no hay que alarmarse, se trata de una posible solución que está sobre la mesa.

¿Qué es la economía de guerra?

La economía de guerra es un concepto que engloba una serie de medidas y actuaciones excepcionales que se aprueban cuando se atraviesa una gran crisis.

En sus inicios este término lo aplicaban los estados cuando destinaban todos sus recursos a la financiación de una guerra, pero ahora se emplea para un escenario y un objetivo totalmente diferente.

En el contexto actual la economía de guerra estaría destinada a centrar el gasto en reforzar el sistema sanitario. Otro objetivo sería evitar que se hundan las finanzas de las personas que ven cómo sus ingresos disminuyen por la cuarentena.

Además, se harían planes para preparar las cuentas estatales con el objetivo de afrontar una crisis económica sin que haya graves consecuencias.

¿Por qué se ha rescatado este término ahora?

Afortunadamente no vivimos ningún conflicto armado entre países, aunque es probable que hayas escuchado a determinadas autoridades decir que tenemos un enemigo microscópico llamado coronavirus que nos está causando importantes daños.

Estos son los hechos que están provocando que se hable de economía de guerra.

  1. Preocupante expansión del virus
  2. Riesgo real de una gran recesión
  3. Los países se unen para buscar soluciones
  4. Las potencias toman medidas
  5. Se aprueban moratorias de pagos

Preocupante expansión del virus

Desde el principio del mes de febrero y hasta el día de hoy, el virus se ha propagado a una velocidad endiablada. El motivo es que ahora las comunicaciones están más desarrolladas que nunca y cualquier persona puede viajar a la otra punta del planeta en menos de 24 horas.

Otro problema es que los síntomas del coronavirus tardan varios días en aparecer y nunca antes se había tratado esta enfermedad.

Estos factores han provocado que el Covid-19 se propague con sus consecuencias sanitarias y financieras. Ante este escenario la economía de guerra se plantea como una solución.

Riesgo real de una gran recesión

El coronavirus ha provocado que la actividad económica dé un frenazo que durará entre cuatro y doce semanas como mínimo. Esto provoca que los estados no ingresen las cantidades que tenían previstas, además, muchos países ya estaban endeudados antes de que llegara el virus.

Si esta situación se prolonga más de lo esperado los problemas económicos pueden ser de grandes dimensiones.

Los países se unen para buscar soluciones

El contexto actual está obligando a los estados más afectados por la crisis a buscar soluciones de responsabilidad compartida.

Varios estados han solicitado al Consejo Europeo y al Banco Central Europeo la emisión de eurobonos con el objetivo de afrontar una deuda de forma conjunta. La aplicación de la economía de guerra también estaría destinada a sufragar este posible endeudamiento.

Las potencias toman medidas

En los inicios de esta crisis las grandes potencias económicas mostraban una posición de calma creyendo que los efectos del Covid-19 se podían combatir sin realizar esfuerzos desmesurados.

Ahora estos países ya incluyen a la economía de guerra como una opción más para reducir las consecuencias negativas del virus. Actualmente los esfuerzos se centran en frenar una recesión económica mundial, pero las potencias quieren mantener sus posiciones.

Se aprueban moratorias de pagos

Los gobiernos son conscientes de que el ciudadano medio está sufriendo las consecuencias del gran parón económico que se ha decretado.

Muchas personas carecen de los ingresos suficientes para sufragar sus gastos y afrontar estos meses con garantías. Ahora se están aplazando algunos pagos con el objetivo de evitar una gran catástrofe.

El entorno actual es el propicio para la aplicación de la llamada economía de guerra.

Ya hay dirigentes que recurren a este concepto y en la práctica muchos estados han cambiado su gestión centrándose en el aprovechamiento máximo de todos sus recursos. Al final de esta crisis sabremos si esta medida se ha aplicado en toda su extensión y cuáles han sido sus efectos.