Carácter personal y económico de un albacea

Una de las figuras más controvertidas del sector económico es la del albacea.

La Real Academia de la Lengua (RAE) la define como “persona encargada por el testador o juez de cumplir la última voluntad del finado, custodiando sus bienes y dándoles el destino que corresponde según la herencia”.

Esta definición indica que este cargo además de exigir conocimientos financieros también lleva asociados tintes emocionales que hacen que la responsabilidad sea más grande, ya que la administración de los bienes del difunto se debe llevar a cabo tal y como certificó en vida, de lo contrario sería incumplir con sus deseos cometiendo una injusticia.

Como proveedores de préstamos online, siempre procuramos mantener nuestros clientes informados en estos temas que podrían en algún momento necesitar ser entendidos.

Contenido

¿Cuál es la función de un albacea?

¿Cuánto cobran los albaceas?

¿Cuántos tipos de albaceas existen?

¿Quiénes pueden ser albaceas?

¿Cuáles son los herederos forzosos?

¿Qué ocurre si no hay testamento?

¿Qué sucede cuando no hay herederos ni parientes?

¿Cuál es la función de un albacea?

el albacea

El albacea se caracteriza por ser un cargo testamentario, el artículo 892 del Código Civil Español indica que

debe ser nombrado en el testamento del finado.

En caso de que no se le haya designado en el documento de última voluntad aparecerá la figura del albacea legítimo, que la desempeñarán los herederos asignados. En caso de que no haya parientes un juez será el que nombre al albacea, que pasará a tener la designación de dativo.

Otro rasgo del albacea es que es un cargo voluntario y la legislación sostiene que se dará por aceptado si la persona designada no declina su nombramiento en un plazo de seis días posteriores al conocimiento de este.

Si antes de que el testador fallezca sabe que se le encargará esta función, puede negarse durante los seis días posteriores a su muerte.

El albacea designado debe tener en cuenta que puede negarse, pero si acepta tendrá la obligación de cumplir con su cometido hasta que se liquide la herencia, a no ser que alegue una causa justa para lo contrario.

Si renuncia sin aportar una justificación puede ser sancionado perdiendo todos los bienes que el testador le haya dejado. Además, la normativa también indica que la renuncia es irrevocable, por lo que si se rechaza el cargo ya no se podrá desempeñar.

¿Cuánto cobran los albaceas?

El Código Civil cuenta con diferentes artículos dedicados a la figura del albacea. Además de indicar que se trata de un cargo testamentario, también establece que se encarga de una labor gratuita a no ser que en el testamento figure algún tipo de remuneración, aunque sí obtendrán una ganancia por otros trabajos que se puedan deducir de su labor principal, como la partición.

La legislación también indica que se trata de un cargo personalísimo, ya que la persona designada cuenta con la confianza del testador.

Además, el albacea no puede delegar sus funciones salvo que esté indicado en el testamento, de tal manera que tiene la obligación de llevar a cabo todo el proceso de forma personal, aunque en caso de necesidad puede contar con la ayuda de economistas, técnicos o auxiliares siempre que el propio albacea asuma la responsabilidad del trabajo de sus colaboradores.

Finalmente, la ley establece que la duración de la actividad del albacea será correspondiente al tiempo que tarde en resolverse todo el proceso de liquidación de la herencia. Una vez que este se haya producido, su labor habrá terminado.

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¿Cuántos tipos de albaceas existen?

  • Albacea universal
  • Albacea particular
  • Albacea heredero o legatario
  • Albacea provisional

En base a la legalidad vigente se determinan distintos tipos de albacea que varían en función del número de asignados o de la cantidad de labores que tengan que llevar a cabo.

El albacea universal, tiene que ejecutar todas y cada una de las disposiciones que aparezcan en el testamento.

El albacea particular, solo tiene que ejecutar las disposiciones correspondientes a los bienes que aparecen en el documento, y es el testador el que tiene la capacidad de nombrar en su propio testamento si desea la administración de un albacea particular o universal.

Otra de las facultades que posee el testador es la posibilidad de nombrar al número de albaceas que quiere que administren su testamento, pudiendo designar a albaceas sucesivos que son los que cubren al titular en caso de que este no acepte la asignación.

El testador también puede nombrar a albaceas simultáneos compuestos por la designación de varios albaceas que tienen que actuar de forma solidaria o mancomunada.

En la primera de ellas el grupo de gestores ejerce sus funciones de manera conjunta o separada con la característica de que lo que haga uno de ellos como albacea es válido como si se tratara del único.

Los métodos de los albaceas mancomunados son totalmente distintos, tienen que actuar conjuntamente o tomar decisiones de acuerdo con la mayoría.

El artículo 895 del Código Civil indica que únicamente valdrán los procedimientos que se lleven a cabo de forma conjunta o los realizados por tan solo uno de ellos siempre que cuente con una autorización legal del resto.

Esta norma tiene como excepción que en casos urgentes uno de los albaceas mancomunados puede actuar de forma independiente asumiendo su responsabilidad y las consecuencias de las acciones que se realicen.

Actualmente el único caso que se contempla es que ocurra cualquier incidente que impida la reunión con el resto de los albaceas a los que tendrá que rendir cuentas el que actúe de forma independiente.

Albacea heredero o legatario

En ocasiones el albacea también es el heredero o el legatario, que es la persona que adquiere bienes concretos del testamento. En una situación de este tipo el albacea puede aceptar el cargo y renunciar a los beneficios que le corresponden siempre que esta acción esté debidamente justificada, de lo contrario el heredero o legatario perderá todos sus beneficios.

Albacea provisional, Según y de acuerdo con lo establecido por los artículos 834, 893 y 894 del Código de Procedimientos Civiles de España, los albaceas provisionales nombrados por el Juez en el primer auto que dicte en un juicio sucesorio sólo tienen el carácter de simples administradores.

¿Quiénes pueden ser albaceas?

La labor del albacea no la puede llevar a cabo cualquier persona, aunque esta haya sido nombrada por el testador, de tal manera que si un menor es designado para llevar a cabo esta función no podrá hacerlo, aunque acepte el cargo de albacea y cuente con autorización de sus padres o tutores.

Es necesario que el albacea cuente con plena capacidad de obrar.

Existen algunos casos en los que la normativa es más laxa y a veces su aplicación genera dudas, es el caso de las personas jurídicas que pueden realizar las funciones del albacea siempre que se consulte con un órgano superior, ya que sus características se contravienen a la exigencia del carácter personalísimo.

Otro caso es el del menor emancipado, aunque la persona no tiene la edad exigida el hecho de ser independiente hace que tenga plena capacidad de obrar. Lo mismo ocurre con los notarios, aunque este caso es menos dudoso, ya que la propia ley les permite llevar a cabo las funciones de albacea.

¿Cómo se reparten las herencias?

El término partición se utiliza como sinónimo de distribución de una herencia que se lleva a cabo tras la muerte del testador. La intervención de los herederos y la actitud que tengan estos en cuanto a la forma de liquidar la herencia determina distintos tipos de reparto.

El primero de ellos es la partición voluntaria que se caracteriza porque los herederos tienen que estar totalmente de acuerdo con la voluntad del testador. Esta distribución se puede ratificar mediante un documento privado, aunque la mejor acción es formalizar una escritura ante notario.

Otro modelo es la partición judicial que se produce cuando los herederos no llegan a un acuerdo sobre la forma de liquidar la herencia, la única forma de resolver un caso de este tipo es acudiendo a los tribunales.

¿Cuál es la función del contador-partidor?

Actualmente es difícil concebir la repartición de una herencia sin la figura del contador-partidor, su labor se distribuye en diferentes puntos que varían dependiendo del tipo de herencia que se va a repartir. Un factor que hace que estén muy valorados es que su intervención puede evitar que el asunto llegue a los tribunales.

Su función consiste en llevar a cabo la liquidación del régimen patrimonial del testador reuniendo y valorando los bienes que se han adquirido, las deudas que dejó el difunto en vida y las correspondientes a la herencia y su distribución que genera la adquisición de bienes por parte de los herederos designados.

El contador-partidor está obligado a estar presente en la partición de la herencia junto a los herederos y el cónyuge de la persona fallecida.

El objetivo del proceso es que se llegue a un acuerdo en el que todas las partes estén conformes, otro aspecto que hay que tener en cuenta es que si el testador estaba casado en un régimen de gananciales la herencia deberá estar firmada por la viuda o viudo.

Una de las limitaciones que tiene esta figura es que no puede ser designada por el fallecido ni por un tribunal, aunque los herederos así lo soliciten. Además, la repartición definitiva de la herencia debe estar aprobada por un juez.

¿Cuáles son los herederos forzosos?

Cualquier albacea debe tener en cuenta a los herederos forzosos que son aquellos a los que la ley les concede el derecho a heredar un tercio del patrimonio, una porción que en lenguaje jurídico es designada como legítima estricta.

Los herederos forzosos son los hijos, independientemente de si son naturales o adoptados o si se han tenido en el matrimonio o fuera de él, siempre y cuando estos estén reconocidos.

En caso de que no haya descendencia esta parte irá a los padres del fallecido si estos existen. En cuanto al viudo o viuda solo heredará la parte que le haya sido asignada en el testamento.

En caso de que no existan herederos forzosos aparece la figura de los voluntarios, que son aquellos que aparecen en el testamento sustituyendo a los forzosos.

En este caso los herederos voluntarios pueden adquirir la herencia en su totalidad, aunque si hay descendencia no podrán acceder a la legítima estricta. Además de los herederos voluntarios y forzosos también pueden figurar los legatarios que solo tendrán acceso a bienes inmuebles.

¿Qué ocurre si no hay testamento?

Otra situación que se puede dar es que el fallecido no haya dejado por escrito su última voluntad. En este caso se abrirá una intestada, que consiste en llevar el caso a los tribunales para que el nombramiento de los herederos y la liquidación de los bienes de la persona fallecida se lleven a cabo de acuerdo con la legalidad vigente.

Tal y como establece la ley en este caso los bienes pasarían a formar parte de los herederos forzosos en primer lugar, después de los voluntarios y también existen los colaterales, que en este caso heredarán por partes iguales los bienes del finado, pero con la única condición de que concurran como hermanos.

Otro caso que destaca en la repartición es el de los sobrinos del fallecido, que en caso de que el hermano de este también estuviera muerto heredarían de forma equitativa la porción de la herencia que les corresponda.

Los hermanastros son otros actores que hay que tener en cuenta en esta repartición ya que tendrán derecho a una parte de esta, y si figuran hermanastros por parte del padre y de la madre heredarán una porción que será dividida a partes iguales entre ellos.

¿Qué sucede cuando no hay herederos ni parientes?

Si se dan las circunstancias de que no hay un testamento redactado, ni se reconocen posibles herederos forzosos, voluntarios o colaterales, los bienes del fallecido serían propiedad del Estado, que tiene la obligación de repartir los beneficios que ha adquirido entre diferentes ámbitos de la administración.

El primero de ellos serían las instituciones municipales que los emplearían para la beneficencia. También se destinarían para llevar a cabo acciones sociales y profesionales de naturaleza pública o privada.

Otro tercio iría a parar a la administración provincial y la parte final se emplearía para pagar deuda pública, siempre y cuando el Consejo de Ministros no tome otra decisión.

La adquisición de los bienes de la herencia por parte del Estado tiene que estar regulada por ley, para ello es necesario que una declaración judicial designe como heredera a la administración estatal, de lo contrario el propio Estado estaría cometiendo un delito.

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