Solicitar un préstamo provoca cierta tensión. Es difícil que actuemos con la cabeza fría cuando necesitamos un adelanto para escapar de un contratiempo, desarrollar un proyecto o adquirir un producto o servicio que llevamos tiempo esperando.

El dinero a veces forma parte del terreno personal, y no controlar esta situación provoca que cometamos errores.

Existen diferentes tipos de préstamos y diferentes canales para conseguirlos. Para escoger la opción adecuada tienes que conocer los detalles del producto y los compromisos que asumes. En los procesos de solicitud se cometen errores que tienen consecuencias para los beneficiarios, si los conoces los puedes evitar y escoger el adelanto que se adapte a tus circunstancias.

Cuando pides un préstamo debes evitar algunas situaciones como solicitar un adelanto que realmente no necesitas, no leer todas las condiciones o firmar la entrega de una cantidad muy alta.

Pero también se producen otros errores que no puedes cometer si no quieres tener problemas económicos o legales. Conócelos.

¿Qué errores se cometen al solicitar un préstamo?

prestamo instantaneo

La mejor forma de evitar errores al solicitar préstamos es dejando atrás la impulsividad. Antes de ir a por tu adelanto piensa en tu situación económica y en el uso que le vas a dar al préstamo. Una vez que hayas aclarado dichos puntos, aleja estos comportamientos de tu solicitud.

No dar importancia al préstamo

Los tiempos han cambiado y es cierto que ahora es muy sencillo conseguir un adelanto de dinero, pero esto no quiere decir que te lo tengas que tomar a la ligera.

Nunca debes pedir un préstamo si realmente no lo necesitas. Si tienes un capricho es mejor que conserves la paciencia y ahorres para conseguirlo, nunca debes pagarlo con una deuda. Además, es probable que mientras ahorres se te haya pasado el impulso y al final hayas conseguido un dinero extra.

Solicitar cantidades que no son necesarias

Actualmente puedes conseguir buenos préstamos bajo unas condiciones muy favorables, pero no debes dejarte llevar por esta circunstancia y solicitar una cantidad muy alta que realmente no necesites.

Detrás del adelanto se encuentran las deudas y los intereses. Cuanto más solicites, más tendrás que pagar después. Pide siempre el dinero que necesitas.

No conocer las tasas habituales

Las comisiones de un préstamo dependen de la entidad en la que lo solicitas. Si acudes a un banco debes conocer la Tasa Anual Equivalente (TAE), que está formada por la suma de los gastos que genera su apertura, los seguros que se asocian al producto o su posible cancelación.

También debes saber sobre el Tipo de Interés Nominal (TIN), que es el porcentaje que pagas por el préstamo y que se extrae de la cantidad que te han adelantado. Este pago también está incluido en la TAE.

Olvidar las comisiones del préstamo

Nadie te va a regalar dinero. Todos los productos financieros llevan asociadas una serie de comisiones.

Es probable que tengas que pagar una cantidad simplemente por recibirlo o por cancelarlo, también deberás abonar un extra si quieres que la entidad te ayude a escoger el mejor préstamo para ti. Infórmate bien de todo esto porque corres el riesgo de pagar una cantidad excesiva por tu préstamo.

No explorar todas las opciones

La trayectoria de los bancos les da un estatus de institución segura y fiable, y realmente lo son, pero no debes dejar de explorar otras alternativas más ágiles y baratas que las entidades bancarias.

Hoy en día tienes a tu disposición un gran número de fintechs que pueden enviarte el dinero en tan solo 15 minutos, con unos intereses bajos y sin exigirte la presentación de un gran número de documentos.

Firmar productos que no tienen nada que ver

A veces ocurre que los bancos ofrecen otros productos vinculados que no tienen nada que ver con el préstamo argumentando que los intereses serán más bajos. Si te ves en esta situación debes estar alerta, valorar si ese otro producto te interesa y solicitar que la bajada de precio del préstamo quede por escrito.

Elegir el plazo de devolución más largo

Se tiene la falsa creencia de que lo mejor es solicitar préstamos que tengan un plazo de devolución muy largo y así tener más tiempo para pagar la deuda. Nada más lejos de la realidad. Lo mejor que se puede hacer con una deuda es cancelarla cuanto antes.

Si necesitas un dinero y crees que lo puedes devolver en 1 o 2 meses escoge esta opción, evitarás problemas futuros, podrás solicitar un nuevo préstamo si tienes algún contratiempo y tus finanzas estarán más liberadas.