Financiamiento a corto plazo, una oportunidad para las empresas

Las circunstancias del mercado son imprevisibles y esto provoca que las empresas puedan necesitar un capital extra para hacer frente a situaciones que deben salvar para continuar con su actividad o aprovechar una oportunidad de obtener recursos a bajo coste. El financiamiento a corto plazo es el mejor activo al que puede recurrir una entidad para obtener un dinero por adelantado pagando posteriormente unos intereses bajos.

Este tipo de financiación tiene un procedimiento muy parecido al de los mini créditos, las cantidades de dinero que se adelantan normalmente son bajas y los periodos de devolución estipulados suelen ser de semanas, como máximo pueden llegar a dos meses. Además, los riesgos que se asumen al adquirir un financiamiento a corto plazo son muy bajos.

Modalidades de financiamiento a corto plazo

Actualmente las empresas pueden encontrar una amplia variedad de financiamientos a corto plazo. En el momento de su solicitud una entidad puede optar por dos opciones que marcan el compromiso que deberán adquirir para contar con ese dinero.

La primera de ellas es el financiamiento a corto plazo con garantía, en esta modalidad la compañía pone como fianza de devolución parte de su activo tangible, esto se refiere a los bienes y materiales con los que cuenta la entidad para desarrollar su actividad. La otra opción es la misma pero sin garantías, por este medio la empresa puede obtener el adelanto sin comprometer ningún bien.

Crédito bancario

El banco es quien se encarga de llevar a cabo esta modalidad de financiamiento a corto plazo, normalmente es la más utilizada por las empresas ya que la mayoría trabajan con una entidad determinada en la que están ubicadas todas sus cuentas.

La fiabilidad es el aspecto más valorado en este tipo de financiamiento, especialmente si la compañía lo solicita a través de su propio banco, este conoce todas las cuentas y operaciones de la firma y seguramente ofrecerá el modelo de financiación menos arriesgado para la empresa.

La confianza de la entidad en el banco es un factor fundamental para que la operación se realice correctamente. Ambas partes deben estar seguras, el banco de que recibirá el dinero prestado con sus intereses y en el plazo adecuado, y la empresa de que la entidad tiene suficiente potencial para adelantar el capital solicitado.

El principal inconveniente de este tipo de créditos es la escasa flexibilidad que ofrece el banco en el momento de establecer sus condiciones. Esto hace que en ocasiones la empresa se vea obligada a buscar otras vías para obtener su financiamiento, aunque existen casos en los que el banco baja sus pretensiones para asegurarse la continuidad de un cliente.

Pasos a seguir para solicitar un crédito bancario

Como ocurre con cualquier tipo de préstamo la entidad emisora de crédito, en este caso el banco debe valorar la viabilidad económica de la operación en función de los datos que presente el solicitante. La solicitud de un crédito bancario obliga a que se realice una negociación entre el empresario y el representante de la entidad bancaria, mostrar solvencia y seguridad puede ser decisivo.

El primer aspecto que se debe justificar es la finalidad del préstamo. Este punto es fundamental, los bancos valoran muchísimo cual es el destino del dinero que adelantan. A continuación se solicitará la cantidad concreta que se necesita acompañada de un plan de pagos real y objetivo, esto junto a documentos que reflejen las últimas operaciones realizadas por la empresa servirá como prueba de la solvencia de la compañía.

Finalmente se tiene que presentar toda la documentación relacionada con el futuro de la empresa, aquí deben aparecer todas las garantías de pago que la entidad puede ofrecer. El objetivo es que el banco esté seguro de la operación que va a realizar. Una vez que se hayan presentado todos estos documentos se produce una negociación en la que se establecen los intereses correspondientes al préstamo.

Normalmente el dinero suele tardar cierto tiempo en llegar a las cuentas de la empresa, el motivo es que algunos bancos analizan detenidamente la solvencia del solicitante, aunque la cuantía acordada para una financiación a corto plazo no suele ser muy alta y la entidad emisora de crédito trata de ingresarla lo antes posible de acuerdo a las necesidades de la entidad que requiere el adelanto.

Crédito comercial

Esta operación está basada en el establecimiento de un acuerdo entre la empresa y un determinado proveedor que adelanta una cantidad que será pagada por la entidad solicitante es una fecha estipulada por ambas partes.

Se trata de un pacto similar al que se realiza con el banco cuando se solicita un crédito comercial, solo que en este caso las condiciones establecidas son más flexibles que las que puede proponer una entidad bancaria, aun así el riesgo continua existiendo ya que si la empresa no cumple con la fecha de pago acordada puede enfrentarse a las acciones legales que emprenda el proveedor.

Normalmente este tipo de crédito es solicitado por las pequeñas y medianas empresas que están iniciando su actividad, la posibilidad de pacto provoca que los compromisos adquiridos no sean tan duros y como consecuencia sea más sencillo obtener una ayuda en un momento que puede ser clave para el desarrollo de la entidad.

Pagaré

Se trata de un documento en el que queda reflejado un compromiso de pago a una persona o entidad por el adelanto de un buen o servicio. En este escrito debe figurar la cantidad que se debe reembolsar junto con los intereses acordados y la fecha de entrega de la misma.

Los pagarés se suelen utilizar en las operaciones de compraventa de mercancías. Su principal valor es que ofrecen un pago seguro y efectivo, aunque si la empresa que recibe el adelanto no cumple con la fecha de pago tendrá que enfrentarse a las acciones legales que emprenda el emisor del préstamo.

¿Qué elementos forman parte de un pagaré?

El primer aspecto que debe figurar en este documento es la firma de las partes implicadas. Además, es imprescindible que todos los factores que afecten a la operación estén reflejados por escrito, incluida la orden incondicional de pago del bien o servicio adelantado.

Los intereses inherentes al dinero prestado también deben aparecer en este documento, normalmente se calculan a 360 días por año, esta flexibilidad permite que la entidad que se ha beneficiado del adelanto cuente con ciertas comodidades para realizar el posterior desmbolso.

Seguridad para el prestador

Si el pagaré no se abona en la fecha estipulada el prestador tiene a su disposición un documento llamado “certificado de protesto”, este debe ser redactado por un notario que cobrará una determinada cantidad por realizar esta operación. Una vez que se realice este trámite, la persona o entidad reclamadora puede exigir la devolución del dinero prestado junto con la cuantía que ha empleado para pagar al certificador.

En el momento en el que se da fe de la deuda existente, el notario sellará el pagaré con el “Protestado por Falta de Pago” donde quedará reflejada la fecha en la que se realiza la reclamación junto con los intereses derivados de la misma.

Papeles comerciales

Son pagarés a corto plazo que emiten algunas compañías o empresas con el objetivo de obtener un beneficio posterior en forma de intereses. Esta forma de financiamiento puede ser muy beneficiosa para la entidad que necesita el dinero ya que es menos costosa que el préstamo bancario y el dinero se puede obtener en poco tiempo.

Las empresas suelen recurrir a esta forma de financiación cuando tienen que solventar pagos a corto plazo como nóminas de trabajadores, aunque no es el método más utilizado ya que a la larga ocasionan gastos adicionales como el pago de una tasa en el momento de la negociación o la obligación de presentar una línea de crédito a modo de aval que garantice el pago del dinero adelantado.

Línea de crédito

Los bancos vuelven a ser protagonistas en esta forma de financiamiento a corto plazo que consiste en la cesión de una cantidad de dinero por un periodo determinado de tiempo. Este procedimiento cuenta con la particularidad de que no está asociada a ningún acuerdo legal, pero ambas partes siempre deben respetar los términos establecidos.

La gran ventaja para las empresas es que disponen de un dinero fijo al que recurrir en caso de necesitarlo, pero a cambio deben pagar un porcentaje de interés cada vez que lo utilicen. Además, los bancos solo conceden una línea de crédito a clientes que llevan tiempo trabajando con ellos y han demostrado una solvencia capaz de hacer frente a los costes extra que supone utilizar el dinero prestado.

El pago que realiza la empresa por la utilización de esta línea es la garantía de la que dispone para que esta se mantenga y pueda disponer de ella, si este abono no se efectúa puede que el préstamo sea suspendido o que la entidad no pueda tener acceso al dinero estipulado.

A pesar de que es necesaria la presencia de documentos legales que respalden la operación, para obtener esta línea es necesario iniciar una negociación con el banco en la que se tiene que establecer la cantidad de la que dispone la empresa, así como el coste que generará su utilización.

El documento que recoge todos los detalles de la operación debe estar firmado por ambas partes, una vez que esta acción se ha producido el banco tiene que poner el dinero a disposición de la empresa.

Cuando se termina el plazo de tiempo acordado para el uso del crédito la línea queda cancelada automáticamente. Si la empresa quiere seguir disponiendo de este servicio deberá negociar con el banco la apertura de una nueva.

Financiamiento por medio de inventarios

Esta forma de financiación se caracteriza por la entrega del inventario de la propia empresa como aval de pago por el préstamo. Si la entidad no cumple con los plazos establecidos, el acreedor puede reclamar los bienes de la compañía como suyos. El financiamiento por medio de inventarios implica un gran riesgo para el solicitante, que en caso de no hacer frente a las condiciones establecidas puede obtener unas pérdidas irreparables.

Clausulas inherentes a estos préstamos

La primera exigencia que conlleva esta modalidad de financiamiento a corto plazo es la obligación de que los artículos que figuran en el inventario estén en buenas condiciones de uso y se puedan vender por un precio competitivo. El solicitante debe tener en cuenta que el acreedor tiene un derecho legan sobre los bienes de la empresa que se han estipulado en el acuerdo.

En la gran mayoría de los casos también se exige que al inventario le acompañen otros documentos como los recibos en Custodia y de Almacenamiento. También se debe contar con que el establecimiento de este acuerdo puede generar unos costes extra que deberá asumir la entidad que solicita el adelanto.

Otro aspecto a tener en cuenta es que la entidad que solicita el crédito adquiere el compromiso de mantener los bienes que figuran en su inventario en el mejor estado posible, los acreedores adquieren el derecho de poder revisar las condiciones en las que se encuentran para asegurarse de que su valor no ha disminuido. También es recomendable que estos materiales estén cubiertos con algún seguro de incendio o robo que se haga cargo de ellos en caso de que se produzcan cualquiera de estas circunstancias.

Financiamiento por medio de las cuentas por cobrar

Este procedimiento consiste en la venta de las cuentas por cobrar que la propia empresa todavía tiene, este trámite lo realiza una figura llamada agente de cuentas rigiéndose por las normas establecidas en un convenio previo. Uno de los inconvenientes de esta forma de financiación es precisamente el pago que hay que realizar a este intermediario.

Aunque no es el procedimiento más habitual, cada vez más empresas se suman a esta forma de financiamiento a corto plazo, el motivo es que la entidad puede obtener un adelanto importante de dinero de forma rápida y efectiva, aunque un incumplimiento de los plazos y cantidades estipulados en esta venta puede traer consecuencias legales.