Gastos que asumes cuando pagas tus vacaciones con la tarjeta de crédito

El verano todavía no ha terminado, quedan pocos días disfrutables.

Aún hay personas que están planificando sus vacaciones, entre ellas las que han decidido esperar a fechas próximas al otoño, o se han visto obligadas a trabajar durante los meses de julio y agosto, y desean la llegada de septiembre u octubre para descansar.

Una de las cuestiones más recurrentes a la hora de organizar este periodo es cómo pagar el viaje. Existen diferentes maneras, pero una de las menos recomendadas es utilizar la tarjeta de crédito.

¿Vacaciones Pagadas?

vacaciones pagas con tarjetas de créditoSi aún no has pagado tus vacaciones y estás valorando diferentes opciones o conoces a personas que todavía no han resuelto esta cuestión, lee este artículo donde encontrarás toda la información sobre los gastos que asumes al pagarlas con tu tarjeta de crédito, y las comisiones que asumen algunos establecimientos cuando decides utilizar este instrumento para pagar.

Antes de nada hay que tener en cuenta que la tarjeta de crédito es un método de pago del que hay que estar muy pendiente, pues te permite hacer compras por una cifra mayor a la del dinero que tienes en tu cuenta, pero si llegas a este punto, tendrás la obligación de devolver al banco la diferencia con sus intereses correspondientes.

Además, las compras realizadas no se cargarán hasta el mes siguiente, y si no controlas tus gastos puedes llevarte una desagradable sorpresa.

El peligro de pagar más con la tarjeta de crédito

En ocasiones sucede que después de haber estado todo el año trabajando y asumiendo los gastos diarios, te das cuenta de que tus ahorros no son suficientes para costearte esas vacaciones que mereces. Es entonces cuando se buscan alternativas como la tarjeta de crédito, que te lleva a asumir algunos riesgos.

  1. Las vacaciones te saldrán más caras
  2. Habrás generado una nueva deuda
  3. La cuesta de septiembre u octubre se hará más dura
  4. Te puedes arrepentir de no haber investigado

Cuando pagas tus vacaciones con la tarjeta de crédito y utilizas el saldo extra que te proporciona el banco, tienes la obligación de devolverlo.

Si todo quedara en este punto no habría problema, pero a las cifras de esa devolución hay que añadirles el pago de unos intereses que suelen ser bastante elevados. Es cierto que tienes las vacaciones soñadas, pero por un coste superior.

La deuda es la peor situación por la que puede pasar una economía doméstica, y los bancos suelen ser muy estrictos con los plazos de pago. Puede ocurrir que te veas en una situación en la que la devolución de este dinero se te haga muy difícil y tu deuda aumente en consecuencia.

Además, tienes que tener en cuenta otro factor.

Durante el disfrute de tus vacaciones y los días posteriores, es probable que no pienses en el compromiso de pago que has adquirido, de hecho es recomendable que no lo hagas.

Pero los regresos de cualquier periodo vacacional siempre son duros, y afrontar una cuesta de septiembre u octubre con todos los gastos que conllevan puede ser muy perjudicial, limitando tus recursos para puentes como el de noviembre, el de diciembre e incluso la navidad.

En ocasiones, cuando nos vemos en situaciones extremas como el pago de una deuda asfixiante, solemos pensar en otras alternativas mejores a las que hemos tenido acceso.

Antes de hacer un pago o una inversión que suponga ciertos riesgos.

Es necesario tener la cabeza fría, informarse y barajar varias alternativas hasta encontrar aquella que más se adapte a los objetivos y necesidades.

Una de las ventajas que ha proporcionado internet es que ya no es necesario acudir a las entidades bancarias para obtener financiación.

Hoy en día se puede encontrar un importante número de fintechs que te proporcionan un crédito o un mini préstamo rápido, que llega a tu cuenta en pocos minutos, sin necesidad de justificar, recabar y presentar un gran número de documentos

Estos productos tienen unas condiciones de devolución mucho más asequibles que las que establecen algunos bancos. Además, puedes acceder a ellos sin necesidad de acudir a una sede física y guardar tu turno en largas colas, con un dispositivo móvil y una buena conexión a internet es suficiente.

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Los establecimientos también pagan más

Cuando se está de vacaciones es inevitable hacer compras y visitar todo tipo de establecimientos.

En muchos momentos el pago de estos importes se hace a través de la tarjeta de crédito, y utilizarla para estos casos conlleva que tengas que estar pendiente de la compra que has hecho porque no se te cargará hasta dentro de un mes. Por otro lado, el comercio también tendrá que hacer frente a determinadas comisiones.

Hace años, los comerciantes tenían que abonar importantes comisiones por dejar a sus clientes hacer compras con una tarjeta de crédito, hubo momentos en los que esta situación se volvió insostenible y muchos optaron por quitar la posibilidad del pago con este instrumento, una circunstancia que incomodaba a muchos compradores y provocaba que bajaran sus ventas.

Ahora el contexto es totalmente distinto.

Las cifras de estas comisiones han bajado considerablemente, y recibir un pago con tarjeta prácticamente no les afecta. De todos modos, siempre es más beneficioso hacer una buena planificación de gastos y pagar las compras en efectivo.

La tarjeta de crédito es un instrumento que tiene sus ventajas, pero en principio es un producto diseñado para personas que gozan de unos ingresos regulares medianamente altos y que trabajan en puestos donde tienen la continuidad prácticamente garantizada, de hecho son los propios bancos los que seleccionan a los clientes.

Cualquier persona puede solicitar una tarjeta de crédito, y mientras se haga un uso responsable, no tiene por qué haber problemas.

La clave es informarse sobre todos los compromisos que rodean a este tipo de tarjetas, y si tus ingresos no son estables ni tienes un contrato de trabajo largo o indefinido, es recomendable que uses otros instrumentos como la tarjeta de débito.

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