Tipos de Fraudes y Cómo Debes Evitarlos y Protegerse

fraudes de todo tipoUno de los principales retos a los que los bancos tienen que hacer frente es la lucha contra el fraude bancario. Todas las entidades son víctimas de este tipo de prácticas independientemente de su tamaño o su volumen de clientes.

De hecho, los bancos más prestigiosos son los blancos más deseados por los defraudadores, a pesar de que traten de evitarlo tomando medidas de seguridad que son cada vez más fuertes.

El progreso tecnológico es un factor que también ha influido en el aumento de fraudes.

Los ciberdelincuentes han sabido adaptarse a esta circunstancia y han empleado la red como una plataforma para cometer sus crímenes provocando que las entidades bancarias hayan sufrido esta nueva oleada de infracciones digitales.

Durante los dos últimos años la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios Financieros (Condusef) ha registrado un alarmante número de fraudes en las entidades financieras más destacadas del país.

Superando ampliamente el millón de reclamaciones, una cifra que preocupa tanto a directivos bancarios como a usuarios, que en algunos casos tienen motivos para poner en duda la seguridad de su dinero.

Las estafas más habituales

El gran recorrido que tienen los fraudes bancarios ha llevado a las entidades y a las autoridades pertinentes a reconocer cuáles son los más habituales y en torno a ellos establecer una serie de medidas de prevención.

Es importante que los usuarios las tengan en cuenta, ya que prestar atención a un comportamiento anómalo puede evitar un problema mayor.

El engaño en el propio cajero

El cajero automático ha sido uno de los elementos que más se han utilizado para llevar a cabo estafas y hurtos que han ido evolucionando con el paso del tiempo.

Durante las últimas décadas las entidades han detectado cámaras ocultas que no pertenecían al banco o teclados y lectores falsos de tarjetas capaces de registrar los datos personales y quedarse con el dinero del cliente. Actualmente existen diferentes tipos de fraude en los que se emplea el cajero automático.

La sofisticada técnica del Skimming

Actualmente es una de las técnicas más utilizadas, pero en su momento fue muy novedosa. Consiste en instalar en el cajero un grabador capaz de registrar la banda magnética de la tarjeta junto a un teclado falso que captura el pin de la misma.

El resultado es que el defraudador puede copiar la tarjeta y utilizarla en cualquier momento como si fuera suya.

El Skimming está catalogado como uno de los fraudes más difíciles de detectar porque la tarjeta se puede utilizar meses o años después de que se produzca el timo, de esta forma la víctima no tiene ninguna sospecha ni toma las medidas pertinentes.

Para evitar este fraude es recomendable realizar algunas acciones

Mover el teclado y los elementos del cajero para asegurarse de que todo está colocado correctamente.

También es conveniente introducir unos cascos en la ranura habilitada para auriculares y comprobar que encajan a la perfección, así como tapar con la mano el número secreto de la tarjeta en el momento en el que se teclea para que no pueda ser detectado por una cámara colocada con malas intenciones.

Otra de las medidas de prevención está basada en el control periódico del estado de las cuentas asociadas a la tarjeta para avisar al banco en el momento en que haya algún movimiento que resulte extraño.

Si habitualmente no se emplea la tarjeta para realizar pagos es recomendable hacer esta revisión una vez a la semana. Actualmente, gracias a la banca online esta operación se puede hacer cómodamente desde casa.

El habitual uso de la silicona

Es uno de los sistemas más clásicos, consiste en echar algo de silicona en la ranura por la que sale el dinero impidiendo que pueda ser retirado. Si esto sucede, el afectado nunca debe alejarse del cajero ya que ahí será cuando el estafador aparezca y retire el efectivo que se ha sacado.

La mejor medida es llamar al teléfono de atención al cliente que aparece en todos los cajeros y comunicar lo ocurrido.

Desconfiar de una posible ayuda

Uno de los procedimientos más habituales es colocar un dispositivo que se encarga de impedir que el cajero devuelva la tarjeta. Cuando la víctima se da cuenta de la situación aparece por sorpresa una persona que pide el número pin para ayudar a sacarla.

Seguidamente se inicia una estrategia que pone a prueba la paciencia del afectado, que al ver que no puede retirar la tarjeta decide abandonar el lugar. En ese momento el defraudador retira la tarjeta con su dispositivo teniendo el pin en su poder.

Ante esta situación los bancos recomiendan no dar el número pin de la tarjeta ocurra lo que ocurra y llamar al teléfono de atención al cliente.

El objetivo es evitar que el defraudador sepa cuál es el número secreto, por eso la única salida es contactar, ya que aunque tenga la tarjeta no podrá utilizarla sin el código.

La clásica estafa telefónica

El teléfono siempre ha sido uno de los elementos más utilizados por los defraudadores. Se han registrado multitud de casos en los que una persona recibe una llamada en la que habla con un supuesto empleado de la entidad bancaria, y este le pide sus datos personales y bancarios solicitando los números NIP de la tarjeta, su fecha de vencimiento o los dos últimos dígitos.

El mejor método para evitar este tipo de fraude es asegurarse de que la persona con la que se está hablando es realmente un empleado del banco, para ello es necesario solicitarle cierta información personal y profesional que tiene obligación de dar, como su nombre o algunos datos de la sucursal y el banco donde trabaja.

Este tipo de estafa se puede detectar

Cuando el interlocutor pide confirmar algunos datos de índole personal y otros que son confidenciales y están directamente relacionados con la tarjeta, como códigos de seguridad o determinadas claves.

En ocasiones utilizan la recepción de una alerta sobre un mal uso de la tarjeta como argumento para justificar la llamada.

También puede resultar sospechoso que al otro lado de la conversación telefónica se encuentre una voz que procede de una grabación o que se solicite la cancelación o el cobro de algún servicio que el usuario no tiene constancia de haber contratado.

Debido al aumento de casos y reclamaciones de los clientes, algunas entidades cambiaron su forma de actuar informando a sus clientes de que estas nunca solicitan datos confidenciales por vía telefónica, evitando que se mencionen en las conversaciones números secretos o códigos de seguridad.

Otra de las advertencias consiste en recordar que ningún empleado de la entidad emitirá algún tipo de amenaza de cargo o sanción a través del teléfono, una práctica que sí suele ser habitual en los delincuentes.

También es recomendable memorizar los códigos de seguridad y contraseñas, para que no se dé el caso del skimming, consultando con frecuencia el saldo y los movimientos de la cuenta.

El mensaje, un fraude evitable

Esta modalidad de estafa empezó a extenderse a principios de los 2.000 cuando se popularizó el uso del teléfono móvil con los primeros SMS.

Un estafador enviaba un mensaje haciéndose pasar por la entidad bancaria informando que el usuario había ganado un sorteo y que para acceder al premio tenía que confirmar una serie de datos.

En la gran mayoría de los casos la información solicitada estaba relacionada con el número de tarjeta, el código pin o cualquier otro elemento que sirva para tener acceso al dinero de la víctima.

Ante la gran cantidad de situaciones de este tipo, las entidades recomiendan llamar al propio banco o acudir a la oficina más cercana para comprobar la autenticidad del sorteo. Si resulta ser un fraude es conveniente denunciarlo a las autoridades, pues aunque la estafa no resulte, el defraudador ha tenido acceso a un dato personal como el número de teléfono.

Utilizar internet para cometer delitos

El progreso tecnológico y la creación de entornos digitales como las redes sociales o las aplicaciones de mensajería se han convertido en un medio muy utilizado por los defraudadores, que ven en los usuarios de servicios financieros como la banca online potenciales víctimas a las que sustraer capital.

La identidad en peligro con el “Phishing”

Esta técnica se basa en robar la identidad de una empresa de reconocido prestigio con el objetivo de engañar a los clientes de la misma para que transmitan sus datos bancarios y así extraer su dinero.

Uno de los más destacados se llevó a cabo utilizando la plataforma “Google Docs”, enviando a las víctimas un correo en el que se solicitaban sus datos de banca online.

Estas suplantaciones se están convirtiendo en casos habituales y se suelen llevar a cabo de forma masiva por medio de correos spam. El hecho de que los usuarios estén cada vez más informados ha llevado a los defraudadores a variar su técnica, desarrollándola en entornos corporativos y haciéndose pasar por un directivo o jefe de la empresa en la que trabaja la víctima potencial.

Mensajes en las aplicaciones

Si antes se utilizaba el SMS ahora se utiliza el WhatsApp. La popularidad de esta aplicación no ha pasado desapercibida para los defraudadores que envían cupones de descuentos o regalos Premium exigiendo los datos personales para acceder a ellos. Normalmente estas notificaciones falsean la identidad de empresas de reconocido prestigio como supermercados o grandes cadenas de ropa.

“Fake News” para estafar

En muchas ocasiones las redes sociales y algunas páginas webs se han utilizado para publicar anuncios falsos que se realizan mediante técnicas de comunicación que sirven para captar la atención de los usuarios.

Aspectos como la curiosidad, el miedo o el morbo incitan al usuario a hacer clic y a abrir el anuncio.

El beneficio se obtiene de dos formas, la primera es generando un número de visitas que sea recompensado por Google,  y la otra es rastreando la IP del dispositivo de la persona que ha ingresado en el anuncio, accediendo a sus datos para espiar sus movimientos en los entornos digitales.

Desde hace años, el modelo de interconexión de sistemas abiertos más utilizado ha sido el conocido como OSI, que fue creado en 1980 para controlar las consecuencias que trae el elevado crecimiento de la red.

Debido al aumento de casos, la policía también ha desarrollado algunas campañas llamadas #STOPbulos con el objetivo de parar este tipo de estafa.

Notificaciones y concursos inventados

De nuevo las redes sociales se utilizan como instrumento de estafa publicando anuncios de concursos y sorteos que sirven para tomar datos de las personas que ingresan en ellos. El objetivo es robar información personal para utilizarla con el objetivo de sustraer datos financieros.

Para atraer a los usuarios se utilizan expresiones del tipo “última hora”, “quedan pocas plazas” o “unidades finales”. Se trata de crear una sensación de urgencia que provoque que la persona tenga la necesidad de ingresar en el anuncio.

Lavado de dinero para disimular

El lavado de dinero es una técnica que se emplea para hacer que el dinero que procede de actividades ilegales parezca de curso legal. Este capital tiene su origen en prácticas como el narcotráfico, la estafa, contrabando o venta de armas.

Para llevar a cabo esta técnica se emplean acciones basadas en la colocación, integración e intercalación del capital en la sociedad realizando giros bancarios, ocultando grandes cantidades de dinero en efectivo o utilizando cheques personales o de gerencia. El objetivo es despistar a la autoridad competente.

Conclusión

El Estado es uno de los grandes afectados por el lavado de dinero, ya que Hacienda y otros organismos estatales que se encargan de controlar la recaudación y el tráfico del dinero, desconocen el origen y empleo de este capital. Esto puede jugar en contra del delincuente, pues si de repente eleva su nivel de vida tiene que justificarlo.

Esta práctica ha alcanzado una gran popularidad en el sector del fraude. De hecho, el Estado tiene identificadas varias empresas que se dedican a realizar operaciones que sirven de fachada para evitar que Hacienda sospeche de que una determinada persona o entidad cuenta con dinero que es ilegal.