Impuestos Indirectos: Pagos que Se Realizan Diariamente.

Para que un estado pueda sostenerse económicamente necesita obtener financiación a través de distintas fuentes. Los impuestos indirectos y el impuesto directo son el recurso principal.

En España existen diferentes tipos de tributos con los que el contribuyente aporta recursos a las arcas de la administración, algunos de ellos se pagan a diario sin que las personas reparen en que con la compra de un producto o servicio con un impuesto indirecto incluido, ya está aportando al sistema.

Los impuestos indirectos así como impuestos directos, forman parte de la tipología de tributos que existen en España.

Corresponden a las tasas que se pagan por la adquisición de un bien o actividad, se aplican a la producción, sobre el consumo y el tráfico y se caracterizan principalmente porque recaen sobre el producto que adquiere el contribuyente.

Naturaleza de los impuestos indirectos

Como ocurre con todo tributo, el objetivo de los impuestos indirectos y el de los impuestos directos, es aumentar la recaudación.

Desde la Agencia Tributaria (AEAT) argumentan que su existencia se debe a la existencia de costes sociales que se producen al consumir una serie de bienes o servicios. Tanto la compra como en la venta de un determinado producto tiene que estar regulada por un impuesto que grava sobre el consumo.

Por ejemplo, otro motivo por el que se justifica la existencia de los impuestos indirectos tiene que ver con el poder adquisitivo del contribuyente.

El hecho de que una persona tenga capacidad para adquirir o comercializar bienes o servicios indica que posee una capacidad económica con la que puede contribuir al estado.

Tipos de impuestos indirectos

En España los impuestos indirectos, así tambien los impuestos directos, existen en varios tipos, que gravan todas las transacciones que se realizan diariamente. A modo de resumen se puede apuntar que no afectan a lo que se tiene, sino a lo que se compra.

IVA

Impuesto sobre el Valor agregado, se trata del impuesto principal. Se abona en el momento de la adquisición de cualquier bien o servicio y en la gran mayoría de los casos equivale al 21% del valor total del producto.

Además, existen tres tipos de IVA que varían según las adquisiciones que se realicen.

El primero de ellos es el IVA general, que es el que corresponde al 21% y se aplica a casi todo bien o servicio que se pueda adquirir o contratar, desde una reparación que se realice en una casa hasta la compra de ropa o electrodomésticos.

IVA Reducido

Este tipo de impuesto al Valor agregado corresponde tan solo al 10% del valor total del producto y se aplica sobre los bienes o servicios básicos que son necesarios para subsistir. Recae sobre medicamentos o artículos farmacéuticos, la vivienda o el agua.

Dentro de esta reducción también se incluyen transportes como tren, autobús o avión, servicios de hostelería que incluyen alojamiento, comida y bebida. Así como trabajos relacionados con la limpieza de calles, alcantarillados y recogida, transporte y eliminación de residuos.

Igualmente se aplica el 10% de IVA a las entradas de eventos culturales y lugares destinados al aprendizaje como museos, pinacotecas o centros de documentación, también en espectáculos deportivos, exposiciones y ferias comerciales.

Algunas transacciones relacionadas con el mercado inmobiliario son gravadas con este tipo de IVA, en esta modalidad se encuentran los arrendamientos con su correspondiente opción de compra de viviendas que cuenten con un máximo de dos plazas de garaje o la cesión de derechos de uso de edificios que tengan un mínimo de diez viviendas.

IVA Superrducido

El IVA como impuesto indirecto se aplica sobre bienes o servicios que son indispensables para la supervivencia.

Corresponde al 4% del valor total y recae sobre alimentos básicos y bienes culturales como prensa, libros o material escolar en el que se incluyen artículos como mapas, cuadernos o partituras. De momento, los dispositivos electrónicos quedan excluidos de esta reducción.

El IVA superrreducido también se aplica sobre artículos relacionados con la salud como prótesis, medicamentos o vehículos adaptados para personas con discapacidad. Otro bien básico sobre el que se aplica el 4% del valor total es en las viviendas de Protección Oficial (VPO).

¿Qué organismos regulan tal impuesto?

Aunque por sus características todo apunta a que el IVA debe ser recaudado por la administración pública, Hacienda no se encarga de administrar el nombrado impuesto, sino que se vale de entidades públicas y privadas que colaboran en su puesta en marcha y posterior reembolso.

Los organismos que gestionan diariamente el IVA son los ayuntamientos y las compañías encargadas de cobrar e ingresar el impuesto al valor agregado que se genera al vender sus bienes y servicios, y que en consecuencia actúan como recaudadores de la propia Agencia Tributaria.

Estas compañías ingresan el IVA de forma mensual o trimestral a través de las denominadas “declaraciones de IVA”.

¿Desde cuándo se paga el IVA?

El Impuesto al Valor agregado es uno de los más utilizados en todo país del mundo, de un modo u otro se aplica en la mayoría de los estados.

El primero en implantarlo fue Francia y su uso se extendió al resto del continente. De hecho actualmente la Unión Europea (UE), es el organismo que se encarga de definir y armonizar los distintos tipos de IVA que se deben aplicar en los países miembros.

El IVA llegó a España el día 2 de agosto de 1985 sustituyendo al tributo que ocupaba su lugar que era el Impuesto General sobre el Tráfico de Empresa.

La aparición del IVA facilitó la gestión de las recaudaciones que eran muy complicadas de ejecutar con el tributo anterior.

Excepciones del estado español

En España existen dos regiones en las que no se aplica el IVA, en su lugar se establece un impuesto general de características similares.

Esta excepción se produce en las Islas Canarias que operan con el Impuesto General Indirecto Canario, también llamado IGIC.

Los otros territorios que no funcionan con el Impuesto al Valor Añadido son los municipios de Ceuta y Melilla a los que se les aplica el Impuesto sobre la Producción, los servicios y la Importación más conocido como IPSI.

Deducciones del IVA

El Impuesto sobre el valor añadido es un tributo que se puede deducir, pero de esta ventaja solo disfrutan las empresas y los trabajadores autónomos.

Una compañía debe pagar el IVA de los materiales que adquiere para llevar a cabo su actividad, al igual que tiene que cobrarlo en los productos y servicios que ofrece a sus clientes.

Por ejemplo, esta situación también se produce en los trabajadores por cuenta propia, el estado premia a estos dos sectores con la posibilidad de restar algunos gastos de sus ingresos totales, reduciendo en cierta medida la carga fiscal que tienen que soportar.

Impuesto sobre transmisiones patrimoniales y Actos jurídicos

Este tributo conocido como ITP actúa de dos maneras de forma simultánea, por un lado grava la circulación de bienes y servicios y por otro la cantidad de dinero que se emplea para adquirir esos bienes y servicios.

La ley regula dicho impuesto por medio de los Reales decretos, el primero es el 1/1993 de 24 de septiembre, y el segundo que es el 828/1995 de 29 de mayo.

Este impuesto, transmisiones patrimoniales, se creó para regula las transacciones de productos de segunda mano. En estos intercambios no se aplica en IVA, entra en juego el ITP que se encarga de realizar sus funciones y obtener una recaudación para el estado.

Normalmente este tributo se aplica en los procesos de compra venta de viviendas y vehículos.

¿Qué organismo gestiona dicho impuesto?

Desde que el ITP entró en vigor el gobierno central cedió su gestión a las Comunidades Autónomas, y aunque el estado establece un marco general, son las administraciones de las diferentes autonomías las que deciden si hacer aumentos o reducciones según sus necesidades.

Esto quiere decir que el valor de este impuesto puede variar dependiendo de la zona en la que se realicen las transacciones. Aun así en España la mayoría de las comunidades aplican los parámetros generales que proporciona el estado.

Tramo general

El estado aplica dos porcentajes básicos sobre los que se rige el Impuesto sobre Transacciones de Patrimonios y Actos jurídicos documentados.

El primero de ellos es del 6% y se aplica en la transmisión de bienes inmuebles, que son aquellos que están fijados al suelo como una vivienda o un centro de trabajo, así como en todos los derechos reales que se cedan sobre el uso de los mismos.

El otro es del 4% y recae sobre la transmisión de bienes muebles, que son los que se pueden transportar de un lugar a otro sin que haya peligro de que sufran algún tipo de alteración y de los semovientes que hacen referencia a las cabezas de ganado.

Como en el caso anterior, también se aplica a la cesión de todos los derechos reales que caigan sobre los mismos.

El ITP en las Comunidades Autónomas

Aunque el tramo general corresponde a un 6% muchas comunidades aplican el 7, y otras lo elevan hasta el 8 o el 10.

La consecuencia que se deriva de esta situación es que en algunas zonas habrá que pagar más por adquirir una vivienda, crear una empresa o realizar alguna transacción que corresponda a este tipo de impuesto.

Esta libertad de las que gozan las comunidades provoca que este tributo no sea siempre el mismo en un territorio determinado, si en una zona es muy elevado y el grueso de contribuyentes protesta ante esos porcentajes, es probable que la oposición al gobierno autonómico proponga una bajada con el objetivo de obtener más votos.

De hecho durante los últimos años este impuesto ha experimentado variaciones en algunas regiones del norte de la península.

Cómo liquidar este impuesto

Para liquidar e ITP hacienda ha establecido un modelo común que es igual en cualquier comunidad autónoma. Se realiza a través de los modelos 600, 620 y 630. Estos documentos tienen que ser cumplimentados por la persona que adquiere el bien o servicio que será quien deba pagar este impuesto.

Por su parte el vendedor deberá abonar la cantidad correspondiente al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRFP) en base a las ganancias que ha obtenido.

Una función para cada modelo

El hecho de que haya tres modelos implica que cada uno cumple una función determinada. El 600 se emplea de forma general, mientras que el 620 se rellena al adquirir un vehículo de segunda mano, lo más probable es que el concesionario se encargue de este trámite.

Mientras que el 630 sirve para controlar la tributación que se obtiene por el pago en metálico de las letras de cambio.

Los impuestos directos especiales

Estas tasas corresponden a determinados productos que la Agencia Tributaria considera impuestos especiales, también recaen sobre algunos medios de trasportes y materiales concretos como el carbón.

Los porcentajes correspondientes a estos tributos son muy variables parten del 3% o el 5%, pero pueden llegar hasta el 70%, especialmente en algunos productos como el tabaco. Además, las Comunidades Autónomas tienen cierta potestad para regularlos en sus territorios.

La Agencia Tributaria especifica en su web cuáles son los bienes o servicios que deben acogerse a este tributo, la mayoría de ellos están relacionados en el ocio.

La cerveza, el vino o las bebidas fermentadas están reguladas por los impuestos directos especiales, estos impuestos especiales aplícan tambien para algunos productos intermedios o el alcohol y las bebidas derivadas.

En esta tributación también entra el Impuesto de matriculación, el de la electricidad, los hidrocarburos, el tabaco, los impuestos directos de acompañamientos y el SINAE que es el Sistema integrado de Avituallamientos y Notas de entrega.

Impuesto sobre la renta en aduanas

Hace referencia a las cantidades de dinero que el estado debe recaudar por las importaciones, es decir entrada de materiales procedentes de países extranjeros que no pertenezcan a la Unión Europea, ya que los territorios correspondientes a la UE están considerados como espacios comerciales comunes.

Toda mercancía procedente de otros continentes que se introduzca en territorio español tendrá que hacer frente a tres tipos de pagos.

El primero corresponde a los aranceles e impuestos indirectos que colóca la propia unión, el segundo es el IVA a la importación, y finalmente se encuentran los honorarios que corresponden al propio agente de aduanas y que como el IVA son del 21%. Lo que los convierten en impuestos indirectos que serán sumados al valor final de esa mercancía.