La expansión del coronavirus nos está afectando de diferentes formas. Somos testigos de una gran crisis sanitaria y económica y sabemos que los próximos meses serán duros, pero otro problema que está causando la pandemia es la incertidumbre social. Hoy en día no se sabe cuándo se controlará al virus ni podemos cuantificar sus daños.

La economía quedará muy resentida por esta crisis. Lo más preocupante es ver cómo el dinero ha dejado de moverse, algunos negocios están cayendo y muchas personas pierden su empleo.

La bajada de ingresos a todos los niveles está creando un clima de incertidumbre social, pero ¿en qué consiste este fenómeno? Aquí te lo explicamos.

Es normal que empresarios, mercados y trabajadores tengan dudas cuando se atraviesa una crisis. La incertidumbre social se ha instalado porque todavía no se ha controlado la pandemia. Tampoco se sabe exactamente cómo será el desconfinamiento y ha habido una caída de ingresos generalizada.

¿Qué problemas genera la incertidumbre social?

Tras seis semanas de cuarentena el miedo se ha instalado en todos los sectores. Los ingresos han caído y no se sabe si la situación económica irá a peor.

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La incertidumbre social es un fenómeno que paraliza a los agentes que mueven la economía porque no hay certezas ni información clara. Este contexto genera dudas que paralizan el mercado y estas son sus consecuencias:

  1. Las empresas no tienen un plan definido
  2. Se produce un freno del emprendimiento
  3. Constante incertidumbre social y económica
  4. El consumo baja considerablemente
  5. Los mercados pierden liquidez

1.      Las empresas no tienen un plan definido

En estos momentos muchas entidades han frenado su actividad. Este parón provoca que bajen sus ingresos y por lo tanto les cuesta mantener a sus empleados y cubrir todos sus gastos.

Pero esta situación empeora al no saber cuándo podrán reanudar su actividad ni en qué condiciones. Este escenario genera estrés financiero y laboral al empresario y al trabajador.

2.      Se produce un freno del emprendimiento

A finales de 2019 había más de 3 millones de autónomos en España, y el emprendimiento se convirtió en una salida laboral que trajo ingresos a muchos trabajadores.

coronavirus

El problema es que para abrir cualquier negocio hay que invertir, y un clima de incertidumbre social no es favorable. Las personas con proyectos para emprender tienen menos poder adquisitivo y prefieren guardar su dinero para cubrir necesidades básicas.

Además, las ayudas que lanza el Estado para los emprendedores desaparecerán o se reducirán considerablemente hasta el segundo semestre de 2021.

3.      Constante incertidumbre social y económica

Seguramente recuerdes cómo fue la crisis económica de 2008, pero esta es totalmente diferente. En primer lugar, está causando importantes daños sociales y sanitarios, y en segundo lugar, no se sabe cuándo terminará.

La falta de confirmaciones y la pérdida de dinero provocan esta incertidumbre social. De hecho, todavía se desconoce si la caída del PIB será del 8% o llegará hasta el 12%.

En las recesiones anteriores inversores, empresarios y estados sabían cómo iba a ser la evolución de la economía, pero ahora esto no sucede. Todo pasa por controlar al virus, pero mientras tanto, el dinero se mueve a un ritmo mucho más lento que hace unos meses y en algunos casos permanece parado.

4.      El consumo baja considerablemente

Otra consecuencia de la incertidumbre social es que se reduce el gasto por miedo al futuro. Actualmente hay personas que tienen el contrato laboral suspendido o han perdido su empleo, y esta situación les obliga a gastar su dinero en los productos básicos, haciendo que el consumo caiga en otros sectores.

Las empresas que se dedican al ocio o al turismo tendrán dificultades por la duración del confinamiento y las dudas de sus clientes potenciales. Este escenario retrasa la vuelta a la normalidad económica que había antes del coronavirus.

5.      Los mercados pierden liquidez

La incertidumbre social también llega a los inversores. La actividad ha bajado en mercados como la Bolsa, donde los activos que eran seguros ahora han perdido fiabilidad. Los operadores expertos buscan cómo obtener beneficios en situaciones de crisis, pero los principiantes o los que tienen problemas económicos prefieren reservarse.

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Un gran número de personas tiene un dinero guardado para operar, pero al perder poder adquisitivo, su actividad baja. Todo esto provoca que circule menos dinero por los mercados, que pierden liquidez.

La incertidumbre social afecta a todos los sectores y esta situación es inevitable. El miedo es un factor que no debe acompañar al dinero, pero el contexto creado por el coronavirus invita a la prudencia. En estos momentos hay incógnitas económicas que no se pueden despejar.