La deuda pública de España | CCloan.es

deudaUno de los conceptos más amplios del sector económico es la deuda. En líneas generales se trata de una obligación de pago que recae sobre una persona física o jurídica como consecuencia de su actividad económica.

Este término está presente en todos los niveles de la economía tanto en la macro como en la micro y no cumplir con el compromiso que conlleva trae importantes consecuencias que se pueden resolver en los tribunales.

La deuda consta de tres partes fundamentales: la primera es la devolución de la cantidad que se ha adelantado, la segunda el periodo de tiempo que se ha acordado para hacerla efectiva y en tercer lugar figuran los intereses que están asociados a la cuantía adelantada y que corresponden al pago que hay que realizar por disponer de un capital de forma prematura, este dinero es la ganancia que obtiene el prestador.

Dos formas básicas

Existen dos tipos básicos de deuda, la pública que es la que el Estado contrae con inversores privados o con otros países y la privada, que es aquella que recae sobre cualquier persona física que tiene que cumplir con un particular o con una entidad bancaria.

El desarrollo de la deuda pública

En la gran mayoría de los países del mundo la deuda pública corresponde a todas las administraciones públicas que desarrollan su actividad dentro de ese territorio.

En España es el resultado de la suma de la deuda central del Estado, que comprende todas las comunidades autónomas incluyendo los municipios de Ceuta y Melilla junto con las administraciones locales que operan en todos los núcleos urbanos de cada provincia.

La deuda de un Estado se genera cuando gasta más de lo que ingresa, en estos casos el país incurre en el déficit público. Si esto sucede ese Estado necesita encontrar una fuente de financiación y para ello emite una serie de activos financieros que permiten a un comprador recibir unos ingresos a medio o largo plazo por parte del vendedor.

La función de los activos financieros

Una situación de déficit es insostenible para cualquier Estado, por este motivo tiene que emitir los recursos de los que dispone para que le permitan subsanar esa falta de capital. Estas operaciones se realizan a nivel macroeconómico y el tipo de interés que se genere en ellas dependerá del grado de confianza que tengan los mercados en la economía del país al que le han prestado el dinero.

El recorrido de los activos financieros se desarrolla en tres etapas: la primera de ellas es su creación que es llevada a cabo por un Estado, la segunda es su negociación que se lleva a cabo en los mercados financieros y la tercera es la desaparición del título que se produce una vez que ha finalizado su plazo de vencimiento.

Los activos financieros se establecen en torno a tres elementos:

  1. El primero es la rentabilidad, que es la ganancia que pueden aportar y que se extrae del tipo de interés que generan.
  2. El segundo componente es el riesgo, que es la probabilidad de que el emisor no cumpla con las condiciones pactadas.
  3. El componente final es la liquidez y consiste en la capacidad que tiene ese activo de transformarse en dinero como un activo tangible, confirmando la ganancia del inversor sin que sufra ninguna pérdida.

El mercado financiero se divide en dos partes, una de ellas es el mercado primario que es donde se negocian los títulos que emite el Estado por primera vez. La otra rama es el mercado secundario donde se negocian títulos que ya han sido emitidos. Todo esto provoca que se desarrolle un mercado en torno a la compra y venta de Letras y Bonos del Estado.

Las letras del tesoro

Son una de las bases de la deuda pública y pertenecen a la categoría de renta fija, que es aquella operación en la que el inversor sabe que lo más probable es que recupere su dinero.

Son emitidas por el Tesoro del Estado y tienen un plazo de vencimiento muy corto que oscila entre los tres meses y el año y medio, generalmente el comprador de deuda obtiene unas ganancias fijas hasta que vence la letra.

La principal característica de las Letras del Tesoro es que tienen un nivel de riesgo muy bajo, aunque esto provoca que las ganancias obtenidas a través de este producto sean también muy bajas y tampoco incluyen cupones anuales debido al corto plazo de vencimiento que está asociado a ellas.

Este factor es muy valorado por algunos inversores ya que consiste en un tipo de interés que se extrae del valor nominal o total del producto, normalmente se aplica en inversiones de renta fija.

Bonos y obligaciones del estado

Son productos muy similares a las Letras del Tesoro, pero se diferencian de ellas en que tienen un plazo de devolución que supera los 24 meses, en los Bonos este periodo suele oscilar entre los 2 y los 5 años, mientras que en las Obligaciones superan el lustro. A diferencia de las Letras del Tesoro, estos productos sí admiten cupones.

Uno de los rasgos más destacados de los Bonos y Obligaciones es que únicamente se emiten a través de una subasta competitiva, y sus plazos suelen variar en función de las decisiones del Tesoro Público.

La web del Ministerio de Economía y Empresa ha publicado que en 2019 los Bonos se emiten a dos, tres y cinco años, mientras que las Obligaciones han subido a los diez, quince y treinta años.

El papel de las agencias de rating

Las agencias de rating son empresas privadas e independientes que se encargan de evaluar la probabilidad que tienen los inversores de recuperar el dinero que han invertido poniendo una nota determinada al Bono o Letra que pretenden adquirir.

Esto permite que puedan analizar con detenimiento si les conviene llevar a cabo esa operación o abandonarla debido a los riesgos que conlleva.

Funcionamiento de la deuda privada

El destino de la deuda privada es aportar capital a la entidad o la persona que la solicita. El proceso de adquisición de deuda privada y pago de la misma es totalmente distinto al de la pública e intervienen actores que no tienen nada que ver con la administración como los prestamistas privados o los proveedores, aunque todos tienen la obligación de realizar el proceso de forma totalmente legal.

La excepción de algunas empresas

En el sector financiero se pueden encontrar algunas corporaciones privadas que buscan financiarse emitiendo activos financieros de deuda, actuando de una forma muy similar a la de las empresas públicas. De hecho, el tipo de interés de estas emisiones también depende de la confianza que tengan los mercados en esa entidad.

Al igual que ocurre con la deuda pública, las agencias de rating también actúan en las emisiones de deuda privada realizando un análisis de la operación y poniendo nota a la posibilidad de que el inversor recupere el dinero que ha invertido con sus intereses correspondientes.

Una gran variedad de activos

Las entidades bancarias cobran un gran protagonismo en la emisión de activos de deuda privada emitiendo créditos y préstamos que comprometen a los beneficiarios a devolverlos en un determinado periodo de tiempo y con unos intereses que suponen una ganancia para la propia banca.

Crédito y línea de crédito

El crédito es una operación realizada por un banco que deposita en la cuenta de un cliente una cantidad determinada de dinero. Se trata de un acuerdo que queda sellado a través de un contrato en el que el beneficiario se compromete a devolver la cantidad prestada en un tiempo determinado y con unos intereses que se corresponden a un porcentaje del dinero adelantado.

La línea de crédito es la operación más demandada por autónomos y emprendedores que comienzan y desarrollan su proyecto. Consiste en el depósito de una cantidad que está a disposición del beneficiario, pero este solo tendrá que devolver la parte que utilice con sus intereses correspondientes, de esta forma solo paga por el dinero que usa. Además, los costes de apertura y mantenimiento de la línea de crédito son muy bajos.

Deuda privada sin intervención de la banca

Las entidades financieras son organizaciones que tienen un gran peso en la economía, pero hoy en día particulares y empresas pueden realizar transacciones y llegar a acuerdos comerciales sin contar con la presencia de los bancos.

Compromiso y legalidad en el pagaré

El pagaré es un documento muy utilizado en las transacciones comerciales y compra de mercancías, se basa en un compromiso de pago a una persona o entidad por el adelanto de un bien o servicio. Para que un pagaré sea válido es imprescindible que figure la fecha de devolución del dinero junto con sus intereses.

Es fundamental que las operaciones realizadas a través de los pagarés estén totalmente blindadas. Hay que tener en cuenta que se trata de un acuerdo reflejado en un contrato y en caso de que una de las dos partes no cumpla con sus compromisos se tomarán medidas como la intervención de los tribunales.

El crédito comercial, un producto similar con o sin la banca

Al igual que ocurre con la mayoría de activos financieros, el crédito comercial se basa en un acuerdo entre un proveedor privado y una empresa. El primer actor adelanta una cantidad de dinero que será devuelta en un plazo de tiempo acordado por las dos partes que intervienen en la operación.

El crédito comercial es uno de los productos más usuales de la banca, pero si se basa en un acuerdo entre prestamista privado y beneficiario sus condiciones de devolución son mucho más asequibles y existe una mayor posibilidad de llegar a un acuerdo que sea positivo para el deudor.

El inventario, un blindaje para el prestador

En los acuerdos de deuda privada el prestador busca blindar su aportación y saber que no terminará perdiendo el dinero que ha prestado, por este motivo se realizan operaciones como el beneficio de inventario, que se llevan a cabo sobre las empresas que en caso de no devolver el capital que se les ha prestado perderían su inventario formado por bienes inmuebles.

Como ocurre con todas estas operaciones existe un acuerdo en el que el beneficiario se compromete a mantener sus bienes en un estado óptimo.

Esta medida se tomó cuando algunas entidades, al ver que iban a perder su capital mobiliario, dejaban que este se devaluara hasta que perdía el valor por el que se compró, provocando un perjuicio para el prestador.

Las cuentas por cobrar, un pago seguro

Otra operación en la que el prestador se garantiza un beneficio son las cuentas por cobrar. Se basan en el pago de los beneficios de las facturas que tiene por cobrar la compañía a la que se ha prestado el dinero, de esta manera el prestamista recupera lo que ha invertido e incluso puede obtener beneficios si estos pagos superan a la cantidad prestada.

En esta operación aparece nuevamente la figura del contrato, que tiene que ir acompañada de una justificación de las cuentas que tiene la compañía por cobrar, o los acuerdos de colaboración que tiene con sus pagadores. El objetivo es que el prestador tenga la seguridad de que su inversión será recuperada.

La intervención de terceros

Uno de los factores que llevan a la rentabilidad de las operaciones es la reducción de costes. Muchas emisiones de deuda pública o privada requieren de la intervención de figuras como las agencias de rating o los agentes de cuentas que se encargan de asesorar, blindar y calificar la operación que se va a realizar.

Todos estos intermediarios reciben un dinero por hacer su trabajo que procede de la propia operación. A la larga su intervención puede ser fundamental ya que su labor evita que se realicen operaciones que desemboquen en pérdidas.

Pero antes de comenzar el proceso se debe valorar si los beneficios obtenidos serán suficientes para pagar las tasas de estos actores sin que el prestatario tenga que abonar más dinero de la cuenta y el prestador obtenga la rentabilidad esperada.