Lidiando con la deuda: Supera tus problemas

Las deudas son el peor enemigo de nuestra economía. Estas obligaciones de pago te impiden hacer planes con tu dinero a medio o largo plazo, pero si por cualquier circunstancia no puedes afrontarlas, pasan a ser un problema preocupante. Vivir lidiando con la deuda de cada mes es muy estresante, sobre todo si recibes alertas de tus acreedores o has puesto como aval algunas de tus propiedades.

Este tipo de situaciones afectan al ámbito económico y al personal, por eso es importante que sepas cómo afrontarlas y conozcas las alternativas que tienes a tu disposición para solucionarlas. En este artículo descubrirás algunas claves que te ayudarán a llevar esta situación y te indicarán qué pasos tienes que dar para salir de ella.
lidiar con deudasAntes de aportar posibles soluciones es esencial que reconozcas que tienes un problema y estés dispuesto a afrontarlo. Una deuda es una obligación que no se puede ignorar, de lo contrario las consecuencias pueden ser muy graves, si la deuda es con un banco o con una plataforma digital puedes solicitar una prórroga que facilite tus pagos. El primer objetivo es evitar que el problema crezca.

Claves cuando vives lidiando con la deuda

  1. Evalúa tu situación económica
  2. Planea vender algunos bienes
  3. Reunifica tu deuda
  4. Plantéate el pedir ayuda
  5. Establece tus prioridades

1. Evalúa tu situación económica

Saber el dinero que tienes es un paso esencial para establecer una estrategia. La forma de hacerlo es sencilla, consulta los últimos extractos de tu cuenta bancaria y así podrás ver si parte de tu dinero se va en gastos que se pueden eliminar. El objetivo es que este dinero se utilice para saldar tu deuda, o iniciar una estrategia para eliminarla en un plazo de tiempo concreto.

2. Planea vender algunos bienes

Las situaciones de emergencia pueden ser un buen momento para hacer inventario. Sacar un extra es la solución más socorrida para momentos en los que las deudas aprietan, por eso, hacer una lista de objetos o bienes que no utilizas y no necesitas para ponerlos a la venta es una solución viable. Internet también ofrece una oportunidad en este sentido, ya que existen aplicaciones de venta en las que puedes anunciar tus productos.

3. Reunifica tu deuda

Las situaciones de acoso forman parte de tu lidiar con la deuda a cada día. Llegan cuando se tienen varias obligaciones de pago. Una forma de llevar este problema es solicitando al banco una consolidación de deuda, este sistema consiste en crear un nuevo préstamo en el que todos los pagos se suman en uno solo, que en su conjunto es más bajo.

Esta estrategia es más llevadera que tener que hacer pequeños ingresos mensuales a tus acreedores, con un solo envío de dinero vas haciendo frente a las cuotas que tienes abiertas. Aunque este nuevo pago sea menos costoso que la suma de todos juntos, no debes olvidar que sigues teniendo una obligación, y que para compensar esta ventaja, el pago único se prolongará en el tiempo.

4. Plantéate pedir ayuda

Cuando tienes una o varias deudas abiertas, los problemas se multiplican y es complicado que te concedan un préstamo con una obligación abierta. Tienes la opción de contactar con un prestamista particular, es recomendable que sea una persona de máxima confianza y que esté al corriente de tu situación.

Esta alternativa es similar a la de un préstamo bancario, tan solo tendréis que redactar un contrato en el que queden reflejadas las obligaciones de las dos partes.

La ayuda no tiene por qué venir de una persona que esté dispuesta a prestarte un dinero, también puede ser una ayuda en forma de asesoramiento. Si sientes que estás perdido, puedes pedir consejo a un asesor financiero para que diseñéis una estrategia destinada a solventar esta situación. Debes asegurarte de cuáles son sus tarifas, y elegir correctamente cuánto dinero se destina y a qué fin.

5. Ten claras tus prioridades

Cuando tienes una deuda tu única obsesión debe ser resolverla. Es probable que te tengas que enfrentar a una etapa dura en la que tendrás que hacer algunos sacrificios. Siempre hay algún gasto que es prescindible y momentáneamente no queda más remedio que eliminarlo. Todas las situaciones tienen un final, y tomando las medidas adecuadas se puede acabar con una deuda antes de lo esperado.