Los tipos de financiamiento a corto plazo más interesantes

Al igual que ocurre con los particulares, las empresas también tienen que hacer frente a imprevistos que requieren una inversión puntual de un dinero con el que no se cuenta en ese momento. Normalmente estas situaciones se producen por el abono de pagas extra o en la compra de materiales necesarios para la producción.

El financiamiento a corto plazo es uno de los productos más interesantes para afrontar circunstancias de este tipo. Se trata de un préstamo de dinero que normalmente suele ser bajo y que tiene un plazo de devolución muy corto, en ocasiones ni siquiera llega al mes. Además, los intereses que cargan son muy asequibles y llegan a la cuenta del solicitante en poco tiempo.

Formas de financiación a corto plazo

Las empresas pueden elegir entre diferentes opciones de financiamiento a corto plazo valorando aspectos como la cantidad solicitada, los recursos con los que cuentan o el fin para el que necesitan el dinero.

Con y sin garantía

El financiamiento a corto plazo con garantía se caracteriza por establecer unos seguros específicos de devolución que recaen en el activo tangible de la empresa, es decir, sobre los bienes y servicios físicos con los que cuentan. En la otra modalidad la compañía puede obtener el dinero sin asegurar un producto tangible, en este caso sería un financiamiento sin garantía.

Crédito comercial

Esta forma de financiación se basa en el ofrecimiento de un préstamo que realiza un proveedor a uno de sus clientes, y después ambas partes pactan una fecha para el pago del crédito.

El crédito comercial es muy utilizado en el mundo empresarial, pero el prestatario tiene que tener en cuenta que no cumplir con los plazos pactados puede tener consecuencias legales.

La ventaja principal es que los costes para obtener el adelanto son muy bajos y los procedimientos muy ágiles. De hecho, en ocasiones se basa en la confianza entre dos partes, aunque también trae algunos inconvenientes como que el acreedor no cancele la deuda o que el beneficiario no cumpla con lo establecido.

La única solución para ambos casos consistirá en un proceso judicial.

Crédito bancario

Su naturaleza es exactamente la misma que la del comercial, la diferencia es que es emitido por una entidad bancaria. Aunque las exigencias de los bancos suelen ser duras en la concesión de adelantos, en este caso son más flexibles y se puede llegar a un acuerdo que cubra las necesidades de la empresa.

El principal inconveniente es que sobre este crédito recaen unas tasas de interés que la compañía tiene que abonar, y este factor pone en duda la rentabilidad de la operación.

Líneas de crédito

Es una de las formas de financiamiento a corto plazo más interesantes. Se trata de una cantidad de dinero que el banco pone a disposición del prestatario y este puede utilizarla durante un tiempo.

La gran ventaja es que si el solicitante ve que no necesita la totalidad del dinero prestado solo puede utilizar una parte, y pagará intereses únicamente por la cuantía que utilice. 

Los actores que más recurren a estas líneas son las empresas y los autónomos que quieren tener la seguridad de contar con una cantidad extra a la que recurrir por si ocurre algún imprevisto.

Además, el coste por tenerla disponible suele ser bastante bajo, aunque los intereses por recurrir a esa cuantía o una parte de ella suelen ser más elevados.

Normalmente estas líneas se fijan por un año, y una vez que termina este tiempo se cortan automáticamente, aunque el beneficiario haya utilizado una pequeña parte de la cantidad disponible. Una vez que esto sucede se pueden renovar sin problemas.

Papeles comerciales

Son emitidos por las sociedades anónimas, que son entidades mercantiles con personalidad jurídica que cuentan con un capital que pone cada socio y que se divide en acciones.

Se trata de documentos que se entregan a un particular o empresa y que contienen un compromiso de pago de una cantidad prestada en un tiempo pactado. Estos escritos reciben el nombre de pagarés.

Las sociedades anónimas ven en los papeles comerciales una forma de invertir sus fondos de forma temporal, ya que estos serán devueltos con unos intereses.

Este recurso es cada vez más utilizado por las entidades que necesitan un adelanto, principalmente porque evitan la intervención de un banco.

Financiamiento a través de cuentas por cobrar

Se trata de una venta de las cuantías que se tienen que cobrar y que deben estar reflejadas en documentos como las facturas.

El principal beneficio que obtienen las empresas que recurren a este método es la reducción de tiempo en la obtención del dinero por sus servicios. Normalmente, para cobrar un recibo tienen que esperar uno o dos meses, pero con las cuentas por cobrar este tiempo se puede reducir hasta las 24 horas.

Algunas entidades privadas ofrecen este servicio a las empresas interesadas en esta forma de financiamiento, aunque por ello tendrán que pagar una cantidad determinada a la propia entidad a la que recurren.

La ventaja que ofrecen estas compañías es que suelen evaluar aspectos como el crédito o la solvencia de los clientes, un factor muy interesante que las empresas tienen que tener en cuenta para evitar cualquier problema futuro.

Otro valor de las cuentas por cobrar es que favorecen el crecimiento de las empresas, sobre todo si cuentan con un alto volumen de trabajo y unas ventas estables y beneficiosas. Recibir el dinero de forma rápida puede servir para que lleven a cabo inversiones que les aporten más beneficios.

Financiamiento por inventarios

En esta forma de financiación la entidad prestataria utiliza su propio inventario como garantía para acceder a un préstamo.

La ventaja es que si los recursos materiales de la empresa son altos se puede obtener el préstamo sin dificultad, aunque en caso de no cumplir con las condiciones de devolución, el prestador lo reclamará y pasará a formar parte de su propiedad.

Para que esto se produzca es necesario garantizar que los artículos tienen un valor comercial contrastado, y además se debe crear un documento en el que aparezcan reflejados todos y cada uno de los elementos que forman el inventario de la entidad.

La tarjeta de crédito a modo de financiamiento

La variedad de formas de acceder a un financiamiento a corto plazo es cada vez más amplia, y una de las formas más novedosas es a través de la tarjeta de crédito. Funciona de un modo parecido al de la línea de crédito y es muy útil para momentos puntuales en los que hay que realizar un pago.

La flexibilidad es la principal característica de esta forma de financiación. El crédito acordado con la entidad siempre está disponible y como ocurre con las líneas solo se pagan intereses por la cantidad que se utiliza.

El principal inconveniente es que para contar con una tarjeta de crédito hay que pagar unas tasas de interés. La cantidad correspondiente a estas obligaciones puede variar considerablemente, aunque hay que tener en cuenta que serán más altas que las que se abonan por tener abierta una línea de crédito.

Otro inconveniente de estas tarjetas es que a veces obligan a pagar diferentes cuotas anuales o mensuales, o a recibir cargos por el adelanto en efectivo o por los pagos atrasados que haya que abonar. Además, algunas incluyen una sanción económica a la que hay que hacer frente si la compra supera al crédito de la tarjeta.

Momentos en los que no conviene utilizarla

La principal recomendación que se da al usuario es estar al corriente de los intereses que deberá abonar por la utilización de ese crédito para que se haga una idea de la cantidad que tendrá que pagar por recurrir a él.

Por este motivo es mejor reservar la tarjeta para momentos de emergencia que requieran una inversión, y nunca utilizarla de forma regular, para evitar el pago de unos intereses muy altos.

Tampoco es recomendable emplearla para comprar materiales de producción debido a los intereses, aunque el bien sea barato, abonar las tasas puede provocar que no salga tan rentable.

Tampoco es conveniente recurrir a ella para hacer una compra que tenga un coste superior al del crédito de la tarjeta. En este caso habrá un descubierto, y su pago más los intereses puede ser extremadamente elevado.

Otras fuentes de financiamiento

Durante los últimos diez años han surgido diferentes formas de obtener financiación. Muchas de ellas no están directamente relacionadas con el dinero, aunque esto no quiere decir que sean totalmente beneficiosas.

Además, los plazos de devolución pueden prolongarse en el tiempo. Por este motivo siempre es recomendable que en la entidad valoren todas las opciones para escoger la más conveniente.

Leasing

Consiste en la compra de un activo financiero pagándolo como si fuera un alquiler, la ventaja es que no hay una gran carga fiscal en torno a la operación.

Se deben tener en cuenta una serie de inconvenientes que hacen que no resulte tan rentable: en primer lugar hay una opción de compra que es obligatoria, también lleva incluido una serie de intereses y comisiones que hay que abonar, y el compromiso de alquiler dura como mínimo dos años.

Renting

Es similar al leasing, pero resulta más interesante. Consiste en el alquiler de un bien o servicio con el que la empresa no cuenta y que puede devolver cuando ya no lo necesite sin necesidad de realizar ningún pago extra.

El inconveniente es que no está regulado por ley y puede haber problemas entre el propietario y el arrendatario.

Esta forma de financiación que no está sujeta al dinero es cada vez más utilizada porque  beneficia a ambas partes. El arrendador obtiene unas ganancias por un objeto que no utiliza y el arrendatario hace uso de un bien que necesita durante un tiempo determinado sin tener que realizar una inversión fuerte.

Confirming

Este tipo de financiamiento está directamente relacionado con la reclamación de deuda. Afecta principalmente a los proveedores que no reciben el pago de sus facturas en el tiempo estipulado. Si se prolonga en exceso pueden recurrir a una entidad financiera que adelanta el pago a cambio de unos intereses.

Créditos ICO

Son unos préstamos que ofrece el Ministerio de Economía y que sirven para financiar a los autónomos y a las pequeñas y medianas empresas. Se conceden a través de las entidades de crédito, y las cifras adelantadas pueden ser muy altas, alcanzando los 10 millones de euros.

Para poder acceder a los créditos ICO es necesario tener derecho a tres mensualidades de prestación por desempleo, y que durante los dos años anteriores a su solicitud no se haya compatibilizado esta prestación con el trabajo por cuenta ajena. Al tratarse de una ayuda no es necesario abonar intereses.

Autofinanciación

Para llevarla a cabo no es necesario contar con una entidad o agente externo. Se puede dar de tres formas, la primera distribuyendo las ganancias de la empresa entre los accionistas de la misma, la segunda empleándolas para tapar deudas de la entidad y la tercera destinándolas a un fondo de reserva al que recurrir en un futuro.

El riesgo de emplear el activo fijo para un préstamo

En ocasiones, las exigencias para acceder a un financiamiento a corto plazo son muy duras para las empresas, sobre todo para aquellas que están comenzando a desarrollar su actividad y cuentan con pocos recursos.

En casos extremos se plantea la utilización de los activos fijos a modo de aval, pero esta operación siempre será inviable ya que estos se necesitan para llevar a cabo la actividad empresarial.

Los activos fijos son bienes con los que cuentan las empresas, y pueden ser tangibles o intangibles: el material de oficina, la maquinaria, las acciones o los bonos forman parte de ellos.

Uno de los valores más destacados de los activos fijos es su vida útil, que es el tiempo en el que son utilizados por las empresas hasta que dejan de ser necesarios y son vendidos o dados de baja, porque ya no ofrecen el rendimiento esperado. La antigüedad, el uso y la obsolescencia programada son los principales factores que influyen en su deterioro.