El mejor préstamo personal

El préstamo es uno de los productos financieros que cuentan con un mayor número de solicitantes. Se basa en el establecimiento de un acuerdo entre un prestador que concede una cantidad de dinero a un prestatario a cambio de que esta sea devuelva con sus intereses correspondientes en un plazo de tiempo pactado por ambas partes.

Actualmente el mercado ofrece a los usuarios diferentes tipos de préstamos a los que se pueden acceder fácilmente si se cuentan con unos ingresos regulares.

Los más comunes son los préstamos personales que sirven para hacer frente a una necesidad que surge en un momento determinado, normalmente para conseguirlos es necesario recurrir a las entidades financieras.

Los préstamos personales también pueden servir para financiar algunos bienes o servicios que por las condiciones del mercado resultan interesantes en un momento en el que no se cuenta con capital suficiente para llevar a cabo la inversión.

Es lo que sucede cuando se quiere comprar un coche, material de trabajo o un electrodoméstico al que se le puede sacar partido.

Factores con los que hay que contar

Antes de buscar la entidad financiera que aporte más confianza u ofrezca las mejores condiciones hay que tener en cuenta una serie de aspectos que influyen en la elección el mejor préstamo personal, que será aquel que adelante el dinero de la forma más rápida, sea más barato y se pueda devolver en cómodos plazos.

Los intereses asociados al préstamo

Los intereses son el precio que hay que pagar por obtener el adelanto del dinero.

Cuando se concede un préstamo el prestatario tiene la obligación de devolver la cantidad que se le ha adelantado junto a un extra que es el que proporciona la ganancia al prestador y que corresponde a un porcentaje de la cantidad prestada.

Un indicador del tipo de interés que se tendrá que abonar sobre un préstamo es el Tipo de Interés Nominal, más conocido como TIN y que establece el porcentaje correspondiente al capital que se ha prestado. Este indicador no tiene en cuenta aspectos como las comisiones inherentes al producto.

Las comisiones que haya que afrontar

Este aspecto es uno de los que debe ser más valorados por el prestatario. Cualquier préstamo lleva asociado dos tipos de comisiones, la primera de ellas es la comisión de apertura que corresponde al cobro que realiza la entidad bancaria por todos los trámites que se llevan a cabo para formalizar la concesión del préstamo.

La segunda es la comisión de cancelación que solo se cobrará si las condiciones bajo las que se ha concedido el préstamo son interrumpidas por el prestatario, por lo tanto si se mantiene lo pactado no existe la obligación de abonarla.

Estos cargos se abonan cuando el prestatario decide cancelar el préstamo, recibe un dinero extra y paga de una sola vez todas las cuotas a las que se ha comprometido o encuentra una entidad que le ofrece unas condiciones más interesantes.

La concesión de un préstamo se lleva a cabo mediante un contrato y siempre que se rompe cualquier pacto oficial, la parte que decide terminar tiene la obligación de compensar a la otra.

Esta circunstancia también se da en las compañías de teléfono, cuando un cliente decide pasar a otra tiene que abonar unas comisiones de cancelación, de hecho algunas entidades ofrecen pagar estas tasas a cambio de obtener un nuevo cliente.

A estas dos comisiones hay que añadirles una tercera que muchos clientes no suelen solicitar pero que sí ofrecen las entidades.

Se trata de la comisión de estudio, que consiste en el pago de unas tasas por realizar un análisis profesionalizado de los riesgos que tiene la concesión de ese préstamo. En la mayoría de los casos se abona en un solo pago y equivale a un porcentaje que se aplica sobre el capital prestado.

El plazo de amortización

Se trata del periodo de tiempo pactado entre banco y prestatario para devolver el dinero anticipado con sus intereses correspondientes.

Es esencial que el beneficiario analice con detenimiento cuál es su situación económica para evitar que este periodo de tiempo se convierta en un problema que haya que afrontar mensualmente, el hecho de poder pactar con la entidad es una ventaja.

Generalmente los préstamos personales tienen un plazo de amortización muy corto, algunos meses o como máximo un año de duración, aunque excepcionalmente se puede alargar hasta dos o tres.

Una vez que se llegue a los cuatro años se estaría cambiando una de las características del préstamo, ya que su plazo de amortización se consideraría medio.

La cuantía que hay que abonar mensualmente

Las devoluciones de los préstamos se llevan a cabo mediante el abono de unas cuotas mensuales que reciben el nombre de cuotas de amortización.

Estas cantidades ya incluyen los intereses correspondientes al producto financiero que se ha concedido, su duración está sujeta a la que tiene el plazo de amortización, con lo cual se puede pactar con la entidad bancaria.

Existen tres modalidades de cuotas de amortización, la primera se denomina de “capital e interés”, es la más habitual y está asociada a todos los préstamos personales que se conceden.

La segunda de ellas es la de “intereses exclusivamente” y está sujeta a los meses que transcurren desde que se concede el préstamo, este tiempo se denomina periodo de carencia.

También existe un tercer tipo, que es la cuota de “capital” y se emplea cuando las fechas pactadas para la devolución del préstamo y el pago de los intereses inherentes al mismo son distintas.

Esta modalidad se utiliza en escasas excepciones ya que por lo general en cada cuota se paga la parte correspondiente a la devolución de la cantidad prestada, más un pequeño porcentaje de los intereses pactados.

Condiciones propias del mejor préstamo personal

El mejor préstamo personal es aquel que llega a la cuenta del solicitante en el menor tiempo posible, ofrece los plazos de amortización más cómodos y tiene un tipo de interés adecuado para la cantidad que se ha adelantado.

Actualmente es muy complicado que una entidad bancaria ofrezca un producto de este tipo, pero la aparición de las nuevas tecnologías y la digitalización del sector financiero han provocado que surjan plataformas que pueden conceder un préstamo personal online en pocos minutos y con unas exigencias a las que cualquier usuario puede llegar.

La competencia que se ha generado en la red ha provocado que estos sitios web sean muy flexibles en la concesión de préstamos, y la agilidad con la que se llevan a cabo los trámites ha hecho que muchos usuarios recurran a estas plataformas en caso de necesitar financiación o un dinero rápido.

La red como plataforma de los préstamos rápidos

El grado de urgencia de los imprevistos puede ser un inconveniente, en estos casos lo mejor es acceder a un crédito rápido.

Una de las ofertas más frecuentes de las nuevas plataformas web es ofrecer 300 euros en tan solo 15 minutos. Este anuncio está basado en las características básicas del préstamo rápido, una cantidad baja de dinero en muy poco tiempo.

Para acceder a estos productos tan solo es necesario presentar el Documento Nacional de Identidad y rellenar un formulario que pone a disposición la propia web, que por medio de este documento estudia la situación económica del solicitante, el objetivo es corroborar que puede hacer frente a la devolución del préstamo.

También será necesario aportar un número de cuenta en la que se ingresará el adelanto y se cargarán los recibos correspondientes a su devolución.

El tiempo que tarde el préstamo en ser ingresado es el equivalente al que tarde el técnico financiero de la web en estudiar la situación económica de la persona, aunque la media se sitúa en 15 minutos.

Una vez que se ha autorizado el préstamo el solicitante recibe un SMS o un correo electrónico indicando que ya se ha efectuado la orden de ingreso.

Hay que tener en cuenta que a veces los 15 minutos se pueden alargar considerablemente debido al banco en el que esté abierta la cuenta.

En ocasiones el dinero correspondiente a un ingreso tarda unas horas en aparecer en el depósito y puede ser que el usuario tenga que esperar un día hasta disponer de él, aunque la plataforma emisora ha cumplido con lo establecido.

A pesar de que las cantidades son muy bajas y el periodo de devolución de un préstamo rápido no suele superar el mes, hay que tener en cuenta que se ha firmado un contrato para poder acceder a él y que incumplirlo puede acarrear importantes consecuencias.

Los expertos recomiendan llamar al departamento de atención al cliente si existen algunas dudas o expresarlas a través del chat online que ofrecen estas plataformas y que está disponible las 24 horas del día.

También es conveniente domiciliar la nómina en la misma cuenta en la que se cargan los recibos de devolución del préstamo para poder tener la seguridad de que siempre habrá capital suficiente para abonar las cuotas.

Normalmente los créditos rápidos se conceden por un importe mínimo de 50 euros y un máximo de 300, aunque la fuerte competencia que existe entre estas plataformas ha provocado que se ofrezcan mayores cantidades de dinero aumentando los plazos para que estas puedan ser devueltas en las mejores condiciones posibles.

La cuantía de la cuota y el plazo de devolución son dos conceptos que están directamente relacionados, cuanto más alta es la cuota menor suele ser el plazo, y cuanto más baja es la cuota el plazo de devolución es más alto.

Créditos al consumo para hacer realidad un proyecto

En ocasiones surgen oportunidades o ideas que requieren una inversión de dinero del que no se dispone en ese momento. Los créditos al consumo son una de las opciones más interesantes para obtener financiación y poner en marcha una iniciativa que pueda generar beneficios en un plazo medio o largo.

Los créditos al consumo también se engloban dentro de los préstamos personales y para acceder a ellos se puede acudir a entidades bancarias, financieras de créditos o redes P2P que tienen la función de crear un espacio para que los usuarios puedan intercambiar productos y servicios.

El Banco de España y el Banco Central Europeo siempre han apostado por este tipo de créditos que han visto como su concesión aumentaba considerablemente después de los años de la crisis. Ambas instituciones publicaron la cifra de créditos al consumo que se habían concedido durante los últimos años indicando que este producto ha movido casi 3.000 millones de euros.

El gran inconveniente de estos créditos es que generan una deuda al solicitante, por eso es imprescindible tomar algunas precauciones antes de contratarlos.

En primer lugar es necesario tener la seguridad de que se pueden pagar las cuotas, también es importante valorar si la cantidad de dinero adelantada se adapta a las necesidades del momento y cuánto se pagará en total.

Otra recomendación es comparar ofertas y simular la situación de pago de los créditos, así como negociar con el banco las condiciones más asequibles para el usuario y leer detenidamente todo el contenido del contrato para saber qué se está firmando.

En este último caso es recomendable contar con la opinión de un experto.

El seguro de protección de pagos, tranquilidad para la banca

Normalmente cuando una entidad financiera concede un préstamo, informa al usuario de la figura del seguro de protección de pagos, que consiste en el abono de una póliza que garantice a la entidad emisora que recibirá el pago de las cuotas correspondientes.

Este seguro cubre casos de incapacidad, muerte o circunstancias como un periodo largo de búsqueda de empleo en el que los ingresos del cliente descienden y no puede cumplir con el acuerdo.

Es importante que el solicitante lea todos los términos del contrato, ya que en ocasiones las entidades incluyen este seguro en la concesión del préstamo sin especificarlo.

El motivo es que ningún banco quiere asumir el riesgo de adelantar un dinero que posteriormente no pueda recuperar ni obtener una ganancia por ello.