¿Qué consecuencias tiene entrar en una lista de morosos?

En el sector económico las lista de morosos están considerada como un indicador de posibles riesgos para la rentabilidad de la empresa, el beneficio y la estabilidad.

Los estados son conscientes de que tener dentro de sus fronteras a personas y entidades que no cumplen con sus obligaciones de pago perjudica seriamente la marcha de su economía, por este motivo la administración ve necesario controlar esta situación para evitar recesiones o faltas de liquidez a nivel general.

En este contexto surgieron las listas de morosos, se trata de un registro automatizado en el que aparecen todos los datos sobre los imagos de las personas físicas y jurídicas. El objetivo es establecer un control y saber quiénes tienen una o varias deudas pendientes de abonar.

Todo bajo un marco legal

En España la lista de morosos más conocida es el Fichero ANSEF, este registro puede ser consultado por algunas entidades, los bancos suelen recurrir con frecuencia a este listado, especialmente si van a firmar la concesión de un crédito, de esta forma saben si el prestatario cumple con sus obligaciones.

 Las fuentes de información que utiliza esta lista de morosos proceden de las entidades financieras, empresas de telecomunicaciones, aseguradoras, operadoras de servicios, entidades bancarias, y los propios socios de la lista.

En el interior de estas listas figuran datos personales de todos los integrantes, por este motivo se ha creado una regulación que corresponde al Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) de la Unión Europea que abre un nuevo concepto por el que quedan protegidos los datos digitales de índole personal y económico que se encuentren en la red.

Normalmente esta información llega a través de correo ordinario y en ocasiones se producen contratiempos como una dirección incorrecta, una pérdida de la carta o el destinatario ignora conscientemente que la haya recibido.

¿Puede un tercero consultar el fichero?

A parte de ella misma, ninguna persona puede consultar el nombre de alguien que aparezca en la lista, pero determinadas empresas sí pueden acceder a estos datos. Estas entidades pagan una cuota mensual que les permite saber quiénes figuran en este registro y cuál es el motivo.

¿Por qué es mejor no aparecer en una lista de morosos?

Formar parte de una lista de deudores no trae ninguna consecuencia positiva y la vida económica de la entidad o persona registrada se puede ver resentida. Las entidades financieras no conceden ningún tipo de préstamo a los integrantes del fichero.

También son denegadas las solicitudes de bienes y servicios como electrodomésticos con un alto coste, coches o motocicletas.

La solicitud de una tarjeta de crédito también es imposible, todos los bancos consultan estas listas y al ver al formando parte de ellas deniegan automáticamente su petición.

Además, aplican esta misma fórmula a las concesiones de hipotecas, si se pertenece a esta lista no hay ninguna posibilidad de que sea concedida.

Existe otro factor por el que nadie quiere aparecer en una lista de morosos y que no tiene que ver con la economía, se trata de la imagen personal. Aunque no haya interés en solicitar algún tipo de crédito o subvención, no es agradable aparecer en un registro de deudores, aunque también existen mecanismos para salir de este fichero.

Como excepción existen algunas plataformas que sí conceden créditos a pesar de pertenecer a alguno de estos listados, normalmente suelen ser microcréditos puntuales que sirven para salvar una situación determinada, pero son muy pocas las plataformas que ofrecen este servicio y conviene revisar detenidamente su actividad.

Causas que llevan a entrar en la lista

La administración debe proteger al máximo el contenido de este fichero que recoge datos de carácter personal, por eso la entrada en el mismo también está verificada.

El objetivo es evitar cualquier tipo de filtración, que se utilice de forma malintencionada a modo de presión sobre algún deudor o que en lugar de una obligación de pago incumplida solo haya un malentendido entra las partes de un acuerdo establecido. Para pertenecer a esta lista se tienen que producir una serie de circunstancias

Las consecuencias de los impagos

El hecho de no pagar una cuota, no hacer frente a algún tipo de deuda o devolver y desentenderse de los recibos que llegan a las cuentas de la persona o entidad ya es motivo para entrar en este fichero. Aunque también existe el requisito que esta deuda debe corresponder a una cantidad específica de dinero que sea fácilmente cuantificable, y tenga una procedencia clara.

En cuanto a la cuantía de la deuda no hay ningún margen establecido, un nombre al que se le asocie una deuda de 10 euros ya puede entrar en este fichero, no son casos habituales, pero son situaciones que ya han sucedido.

No se debe ignorar la reclamación de deuda

Un factor indispensable para entrar en la lista es asegurar que el deudor tiene constancia de que debe una cantidad de dinero, para ello tiene que haber una reclamación previa que se debe realizar por correo certificado, este envío tiene un plazo máximo de 30 días.

En este punto existe cierta contradicción porque no se exige que el destinatario reciba esta carta, simplemente con enviarla ya se da el trámite por cumplido, esta situación puede llevar a la confusión porque el receptor puede permanecer una temporada fuera del domicilio o puede ocurrir que haya errores en la dirección de entrega.

La falta de pruebas debe ser considerado

Las deudas también deben pasar un filtro que determine sí cumplen o no con todas las garantías legales. La existencia de dudas sobre el origen de la reclamación puede conllevar a una eliminación provisional de este registro, pero si no existe ninguna prueba concluyente que ponga en duda el origen y la legalidad de la reclamación la persona o la entidad pasará a formar parte de la lista.

Una revisión específica es siempre necesaria

La aparición en una lista de morosos no es repentina, antes de formar parte de ella se revisa que todos estos puntos se cumplan en su totalidad, el tratamiento de esta información se debe realizar con el mayor rigor para evitar errores o reclamaciones.

Formas de saber si se pertenece a la lista

En ocasiones una persona o entidad entra en esta base de datos y no sabe que su nombre aparece ahí. Esto ocurre porque en ocasiones se producen algunos errores, como la no contrastación de que el receptor ha recibido la carta informativa o que la deuda esté siendo disputada por el reclamador y quien supuestamente debe abonarla.

Cualquier persona puede ejercer periódicamente sus derechos de acceso a entrar en estas listas y así comprobar si pertenece a ellas, tan solo es necesario realizar una solicitud a través de las páginas webs de las listas de morosos, este proceso es totalmente gratuito. En España hay tres registros oficiales.

¿Qué es ASNEF?

Es el principal y más usual de los tres, para consultar si se pertenece a este archivo tan solo es necesario presentar el Documento Nacional de Identidad (DNI), el código postal y toda la documentación en la que estén reflejados todos los aspectos que tengan que ver con la deuda.

¿Qué es el RAI?

Registro de Aceptaciones Impagadas. Este fichero también tiene una importancia destacada al contener un volumen muy alto de información sobre las deudas correspondientes a empresas. Para consultarlo es necesario presentar el Código de Identificación Fiscal (CIF) y rellenar un formulario.

¿Qué es la CIRBE?

Estas siglas hacen referencia a la Central de Información de Riesgos, contiene información sobre préstamos, garantías o avales. No está considerado una lista de morosos como tal, simplemente evalúa los riesgos económicos conllevaría llegar a algún tipo de acuerdo con una persona o entidad. Para acceder a esta central, tan solo es necesario presentar el DNI y rellenar un formulario.

Desde el momento en el que se envían todos los datos que se exigen y se realiza formalmente la solicitud de acceso, se abre un plazo de un mes para que el usuario pueda desplazarse a la oficina de estos organismos para conocer el contenido de su consulta. Otra opción es solicitar que le sean enviados a su domicilio por correo certificado.

¿Cómo salir de este listado?

Abandonar la lista de morosos no es imposible, existen mecanismos sencillos que se pueden efectuar vía online para borrar un nombre de estos ficheros y evitar que una persona o entidad se vea perjudicada en el futuro.

Está es la imporancia de Saldar la deuda

Esto representa la forma más directa de salir de una lista de morosos. Mientras que la deuda siga activa no habrá forma de salir del fichero. Una vez que el deudor haya demostrado que ha abonado el importe que se le reclamaba, el acreedor debe borrar los datos de esa persona durante ese mismo día.

En ocasiones sucede que este trámite se alarga en el tiempo, y aunque la deuda haya sido saldada el nombre de la persona sigue apareciendo, pero el plazo máximo para desaparecer de este fichero es de un mes.

Demostrar legalmente que no se es responsable

En principio es muy difícil aparecer en esta lista sin que antes se hayan analizado todos los condicionantes que rodean a la deuda reclamada, puede suceder que algún error documental provoque la aparición de un nombre en el fichero.

Si se aportan pruebas concluyentes que indiquen que el nombre de la persona o entidad que figura aparece en las listas, este deberá ser borrado lo antes posible.

Revisión de todos los trámites

Una vez que ya se ha saldado la deuda y se han llevado a cabo todas las gestiones que se requieren para abandonar el fichero, es recomendable revisar que efectivamente el nombre ha sido borrado de la lista.

Existen casos en los que los datos quedan guardados en algunas secciones, sobre todo los de aquellas personas que se declaran insolventes, estos quedan registrados como clientes a “saldo cero”, en ocasiones las deudas correspondientes a estos nombres son pagadas por personas pertenecientes a su entorno. En ese momento su identidad debe desaparecer de esta lista.

La administración a veces comente errores al añadir o eliminar nombres de un registro, por eso es positivo consultar estos listados para constatar que no existe ningún tipo de problema, especialmente si ya se ha pertenecido a la lista. Hay que tener en cuenta que aparecer en este fichero sin tener ninguna deuda activa es ilegal.

¿Te encuentras en más de una lista de morosos?

Aunque se trata de una situación excepcional, existen casos en los que una persona es inscrita en más de una lista de morosos. El mecanismo de salida es el mismo, si la deuda queda saldada el nombre debe ser borrado automáticamente de todos los registros en los que aparece. Si se produce esta situación el titular del nombre debe revisar que ya no aparece ni en el ASNEF, CIRBE o RAI.

El valor del derecho al olvido

La inclusión de las nuevas tecnologías en el sector económico ha generado algún que otro imprevisto, aparecer en una lista de morosos conlleva una serie de perjuicios y seguir en él sin cumplir los requisitos establecidos, atenta contra el derecho al honor, la intimidad y la propia imagen.

El 25 de mayo del pasado año se aplicó el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD). Se trata de un reglamento promovido por la UE que hace referencia a la protección de los datos de las personas físicas.

Esto implica que cualquier empresa de la Unión Europea que ejerzan su actividad dentro de las fronteras del viejo continente deberán cumplirla en su totalidad sino quieren someterse a sanciones que pueden alcanzar los 20 millones de euros.

Esta norma implica que se debe ser muy preciso en la permisividad de acceso a los datos, sobre todo si es una empresa asociada quien realiza esta solicitud, aunque la entidad esté registrada por el fichero no deja de ser un tercero.

Además, también hay que tener en cuenta que las deudas prescriben una vez que pasan seis años desde su emisión, por lo que una vez transcurrido este periodo de tiempo se deberá borrar el nombre de este fichero.

Toda la información que se publica en la red deja un rastro que es imposible de borrar, entre esa información se encuentra la lista de morosos por este motivo es imprescindible que los datos estén bien protegidos, si se comente un error en esta materia se está incurriendo en un delito.