Un planificador financiero, una necesidad que aparece con el paso del tiempo, porque a esa edad todos vemos la vida de un modo diferente.

La experiencia hace que gestionemos nuestra economía de una forma más efectiva y miremos al futuro con el objetivo de tener tranquilidad. Sacar toda la rentabilidad posible a nuestro dinero y poder disfrutar al máximo de estos años.

Gestionar tus finanzas requiere tiempo, y si buscas oportunidades de inversión que hagan crecer tus ahorros, debes adquirir ciertos conocimientos y estar pendiente de la actualidad económica.

Profesionales como los asesores financieros te ayudan a conseguir tus objetivos, pero ¿realmente los necesitas?

Cada persona tiene un concepto del dinero distinto y atraviesa unas circunstancias diferentes.

El planificador financiero te ayuda a ordenar tus ideas y a establecer planes que protejan o hagan crecer tu dinero. Esta ayuda nunca es una molestia, pero conociendo las funciones de este profesional sabrás si realmente necesitas sus servicios.

¿Qué hace un planificador financiero?

Los planificadores financieros son profesionales del sector económico que se reúnen contigo para que les indiques cuáles son tus objetivos.

Una vez que quedan definidos, hacen un análisis de tu situación financiera y elaboran un plan para que puedas alcanzarlos. Un planificador financiero también conoce el mercado y te guía en materias legales y de regulación.

Su objetivo es que dejes de invertir tiempo en administrar tus finanzas y tengas la confianza de que tu economía está en buenas manos. La decisión de contratar sus servicios depende de ti.

Si tienes entre 50 y 60 años y prefieres dedicar tu día a otras ocupaciones, con estos profesionales puedes estar tranquilo.

¿Cómo sé si necesito un planificador financiero?

Puede ocurrir que atravieses una racha en la que notes que tu economía no marcha bien. Esta preocupación aumenta con el paso del tiempo, y es preferible invertir en un asesoramiento que te ayude a solucionar tus problemas.

Si ves que tus finanzas tienen estos síntomas, deberías plantearte la intervención de un planificador financiero.

  1. Has perdido el control de tus ingresos y gastos
  2. Llevas demasiado tiempo sin ahorrar
  3. Tienes demasiadas tarjetas
  4. Recibes demasiadas facturas

Has perdido el control de tus ingresos y gastos

Saber cuánto dinero tienes y las cantidades que tienes que gastar para cubrir todas tus necesidades es fundamental.

Cualquier persona está expuesta a etapas de imprevistos, cambios de trabajo u otras circunstancias que le hacen perder el control de su dinero. Si es tu caso y llevas tiempo metido en esta espiral, es conveniente que cuentes con un planificador.

Controlar tus finanzas es el primer paso para mantenerlas y hacerlas crecer.

Llevas demasiado tiempo sin ahorrar

La inmensa mayoría de expertos en finanzas coinciden en que el ahorro tiene que ser un objetivo constante. Un dinero extra te puede ayudar en muchísimas situaciones, pero sobre todo te permite vivir sin agobios.

Si ves que tus finanzas están en números rojos hasta que cobres tu siguiente nómina o tus clientes abonen las facturas que has generado, debes acudir a un planificador financiero.

Ten en cuenta que viviendo con una economía de subsistencia corres el riesgo de que un imprevisto te deje en una situación crítica. Si tienes un dinero ahorrado esto no sería un problema.

Tienes demasiadas tarjetas

Una tarjeta bancaria es un instrumento muy útil, pero si posees demasiadas y sobre todo no sabes exactamente para qué sirven, tienes un problema.

Esta situación es muy común y es un síntoma de descontrol financiero, es importante que solo tengas las tarjetas que necesitas. Un planificador financiero es capaz de poner orden en esa situación y evitar que surjan imprevistos relacionados con las tarjetas bancarias.

Recibes demasiadas facturas

Este es otro problema al que se enfrentan muchas economías domésticas. Llegan demasiados recibos y cargos a tu cuenta que te suponen un importante gasto mensual, pero es peor cuando no sabes a qué se corresponden.

Esta situación es grave, piensa que puedes estar gastando en bienes o servicios que no utilizas.

El planificador financiero estudia su origen, ve si existen irregularidades legales, y organiza todo para eliminar los que no son necesarios, tratando de reducir la cuantía de los que quieres conservar.

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¿Qué debo tener en cuenta al elegir un planificador financiero?

Si has decidido contar con los servicios de este profesional es importante que escojas al más adecuado para tu situación.

La oferta es muy amplia, por eso debes saber seleccionar al planificador que mejor se adapte a las circunstancias concretas de tus finanzas. Estos son los aspectos que debes analizar.

  1. La formación y experiencia del planificador
  2. El coste del servicio
  3. La profesionalidad a la hora de resolver tus dudas

Formación y experiencia del planificador

Todos los profesionales tienen un currículum o página web en la que muestran su formación y experiencia. Lo más seguro es que sean ellos quienes aporten referencias sobre su nivel académico y te cuenten a qué se han dedicado y los resultados obtenidos.

Coste del servicio

Los planificadores económicos reciben un dinero por sus servicios. Si ves que sus honorarios son muy bajos es probable que sus prestaciones sean insuficientes, pero si son excesivos debes estudiar si te interesa su contratación.

Lo mejor es que te tomes tu tiempo para pensar y te decantes por un término medio.

Profesionalidad a la hora de resolver tus dudas

Cualquier profesional que ofrezca sus servicios debe dar respuestas claras y concisas a las preguntas de sus potenciales clientes.

Si esto no se produce, tienes motivos para dudar. También es importante que muestre interés en tu caso, una buena actitud será beneficiosa para tus finanzas.

Conclusión

Analiza tu situación y mira por tus objetivos. Si tienes una edad próxima a la jubilación y te preocupa tu economía presente y futura, estudia la posibilidad de contar con un planificador financiero.

El dinero es importante, pero no puede convertirse en una preocupación constante.