Cómo y dónde obtener préstamos empresariales de startups

Los modelos de circulación del dinero y de negocio han cambiado debido a la llegada y asentamiento de las nuevas tecnologías.

Las startups están a la orden del día, se trata de empresas de pequeño tamaño que llevan poco tiempo operando en su sector, que experimentan destacados datos de crecimiento y que utilizan la red y los diferentes soportes tecnológicos para llevar a cabo su actividad profesional.

Este tipo de empresas que no dejan de crecer tienen el objetivo de generar ingresos y al igual que las entidades más tradicionales, necesitan del impulso de productos financieros que les ayuden a invertir en sus proyectos o a sobrevivir a etapas de dificultades económicas. En este artículo descubrirás cuáles son los préstamos más beneficiosos para las startups y dónde se pueden obtener.

Normalmente los startups generan unos costes muy bajos.

Su modelo de actuación se basa en la identificación de problemas que afectan a un público objetivo concreto y a la búsqueda de soluciones creativas para estos contratiempos.

El hecho de que desarrollen la mayor parte de su actividad en la red hace que sus gastos sean bajos, pero el dinero es necesario cuando tienen que llevar a cabo una iniciativa algo más ambiciosa, cuando es imprescindible invertir o adelantar una cifra para adquirir material o se produce un retraso en el pago por

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parte de un cliente, y los trabajadores necesitan cobrar su salario.

  1. Clásicos préstamos personales
  2. Inversores ángel
  3. El crowdfunding
  4. Los mini créditos
  5. Ayuda del entorno más cercano
  6. Recursos de los integrantes

Uno de los factores que favorecen la consecución de préstamos por parte de las startups:

Su adaptación al sector tecnológico, esto les da más facilidad para solicitar un préstamo empresarial sin necesidad de recurrir a una entidad bancaria, ya que conocen otras alternativas como las plataformas digitales, y al ser un equipo de pocas personas que generalmente hacen de gestores y trabajadores, pueden utilizar sus propios recursos en un momento determinado.

Todo esto no quita que en algún momento puedan acudir a un banco y solicitar un préstamo personal. Este producto financiero se basa en un adelanto de dinero que hay que devolver en un tiempo determinado con sus intereses correspondientes, puede ser de gran ayuda, pero al ser concedido por una entidad bancaria es probable que el dinero tarde unos días en llegar, el motivo es que el banco analizará la situación financiera de la empresa y esto lleva un tiempo. Además, si la entidad tiene dudas sobre la viabilidad de la operación es probable que renuncie a ella.

Los inversores ángel son una opción a la que están acudiendo muchas startups.

Pero tiene importantes riesgos ya que se basan en la cesión de un porcentaje de la empresa a cambio de que un inversor aporte una suma de dinero o una idea para que el negocio prospere. Aunque parece una innovación, la operación es muy similar a la concesión de un préstamo tradicional porque en el caso de que la empresa no salga adelante y no pueda devolver lo adelantado, corre el riesgo de desintegrarse.

El mecenazgo digital o crowdfunding es una opción muy interesante para una startup, consiste en obtener financiación por medio de personas que deciden aportar una cantidad de dinero para poner en marcha un proyecto. A cambio, la entidad les concederá una serie de derechos como ver los resultados de forma exclusiva o les enviará un regalo a modo de agradecimiento, aunque en ocasiones el mecenas se siente satisfecho solo con ver que la iniciativa con la que ha colaborado se pone en marcha.

A veces solo es necesario un pequeño impulso:

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Para ello lo mejor es recurrir a los mini créditos, esta opción es muy interesante porque se pueden solicitar a través de una plataforma digital bajo unas condiciones muy asequibles y el dinero se envía a la cuenta de la empresa en tan solo 15 minutos. Las cantidades adelantadas suelen ser bajas, entre 50 y 300 euros, pero este dinero es muy útil para salir de un pequeño apuro y evitar que la empresa se estanque.

El hecho de que el equipo fundador y de trabajo de una startup esté formado por pocas personas tiene sus ventajas. Si la marcha de la empresa no es la deseada, pero existen posibilidades de crecimiento a largo plazo, existe la opción de que los familiares y amigos de los emprendedores se conviertan en avalistas para que una entidad bancaria les conceda el préstamo que necesitan.

Esta opción puede parecer muy interesante:

Pero esconde el riesgo de deteriorar las relaciones personales si los resultados de la entidad no son los esperados y se producen dificultades para devolver el dinero, por eso antes de dar este paso es conveniente pensarlo con detenimiento, analizar fríamente las posibilidades de la compañía, y acudir a personas con las que se tenga una confianza extrema.

Otra alternativa es que los integrantes de la startup utilicen sus propios recursos.

Para ayudar a la empresa, esta forma de financiación tiene la ventaja de que no depende de un tercero ni se genera una deuda, pero si los proyectos de la entidad no salen adelante y el balance económico resulta negativo, se produce una pérdida en la economía personal.

Poner en marcha una startup es un reto apasionante que puede dar grandes resultados económicos, aunque antes de nada es necesario buscar una idea de futuro sobre la que sustentar el negocio, y a partir de ahí buscar recursos y financiación. La clave es saber elegir el sistema o producto financiero a través del cual obtener el dinero para desarrollar la actividad sin necesidad de poner en peligro tus finanzas personales y las de la propia empresa.

Primer préstamo sin Interés