Préstamos entre particulares: ¿con o sin contrato?

Existen momentos en los que necesitamos dinero y valoramos la posibilidad de pedir un préstamo a un particular o una entidad bancaria. Lo cual indica que para obtenerlo tan solo es necesaria una persona física o jurídica que esté dispuesta a prestarnos una cantidad. Las entidades bancarias son una opción cargada de trámites y exigencias, mientras que las plataformas digitales suelen ser rápidas y efectivas. Pero también existe otra alternativa, que es contactar con un familiar o amigo.

prestamos entre particularesCuando una persona con la que tienes cierta cercanía decide adelantarte un dinero, estás accediendo a un préstamo entre particulares. Este producto se basa principalmente en la confianza de que ambas partes cumplirán con un acuerdo de anticipo y devolución. Leyendo este artículo obtendrás la información suficiente para decidir si es mejor plasmar las condiciones de ese pacto en un contrato tradicional, o en uno basado en la palabra y la confianza mutua.

Ambas opciones tienen sus ventajas e inconvenientes, pero si optas por llegar a un acuerdo verbal, debes hacerlo con una persona con la que tengas una confianza extrema. Tanto si eres tú quien adelanta el dinero como si eres la parte que recibe el anticipo, en estos casos un contrato actúa de red por si surge algún contratiempo, y si estás dispuesto a cumplir no tienes nada que temer.

¿Es el contrato la mejor opción para los préstamos entre particulares?

Si un contrato es la mejor opción para acordar un préstamo entre particulares es una valoración que depende de la persona, lo que está claro es que es la más segura. Además, Hacienda tiene la función de controlar todas las operaciones financieras que se llevan a cabo, y si detecta un movimiento de este tipo puede considerarlo una donación encubierta y aplicar una sanción.

La principal ventaja de firmar un contrato de concesión de préstamo es que además de aportar tranquilidad, refleja aspectos fundamentales de la operación como la cantidad adelantada, el plazo de devolución y los intereses correspondientes. Redactar este documento no es complicado, solo es necesario reunirse e incluir estos elementos.

  1. Fecha y lugar de la firma
  2. Datos personales de prestador y prestatario
  3. Cantidad que se presta
  4. Interés de esa Aunque sea cero debe aparecer
  5. Plazo de devolución
  6. Forma de devolución, si se hace de una vez o se divide en cuotas
  7. Otros aspectos que puedan afectar al préstamo

¿Cuál es el papel de Hacienda?

En la gran mayoría de los casos este contrato se firma a título gratuito, es decir, no se establecen intereses sobre la cantidad adelantada. El motivo es que estos préstamos se producen entre familiares y amigos. Un prestador siempre prefiere adelantar un dinero a una persona de confianza, mientras que al prestatario le resulta más sencillo contactar con una persona cercana que recurrir a una entidad desconocida.

Aunque es un hecho que existe esta relación de confianza, es conveniente redactar un contrato que sirva de comprobante y justificación del movimiento de cuentas bancarias. Con este sistema Hacienda es consciente de que no existe una donación encubierta, se olvida del caso, y, sobre todo, evitas el pago del impuesto de sucesiones y donaciones.

Puede ocurrir que en este acuerdo se incluyan unos intereses que recaen sobre la cantidad prestada. Este porcentaje sí debe aparecer reflejado en la Declaración de la Renta, el motivo es que has obtenido una ganancia derivada de esta operación y tiene que estar justificada.

Una situación que queda blindada con un contrato

Una de las ventajas que ofrece la firma de un contrato respecto a la palabra es que protege a una parte si la otra fallece. Si el prestatario desaparece, la deuda pasa a formar parte de su herencia y sus familiares tienen la obligación de saldarla, mientras que si el fallecido es el prestador, la deuda también se incorpora a su herencia y sus herederos son los que tienen que recibir el dinero.

La decisión sobre utilizar un contrato o un acuerdo verbal para sellar las condiciones del préstamo es solamente tuya, pero es necesario que antes de dar el paso valores los riesgos que asumes, el respaldo que puedes tener y las consecuencias a las que tendrás que hacer frente si surge algún problema.