Descubre los diferentes productos y servicios financieros

Una entidad financiera, además de invertir y gestionar el dinero de sus clientes, alcanzar las expectativas de sus accionistas, conceder créditos o cobrar deudas.

También tiene que ofrecer a sus usuarios una serie de productos y servicios financieros a los que destinar recursos extra en caso de necesitarlo.

Todas las entidades bancarias cuentan con una amplia variedad de estos  un capital para financiar algún artículo o garantizar la seguridad de poder acceder a un dinero productos y servicios que se asemejan y diferencian en algunos aspectos.

Conocer cuáles son y saber qué conlleva acceder a cada uno de ellos es fundamental para tomar una buena decisión y reforzar la economía personal o profesional.

Diferencia entre productos y servicios financieros

Los productos financieros se caracterizan porque es necesario realizar una transacción de dinero para adquirirlos, en la gran mayoría de los casos llevan adosados un tipo de interés.

Los bancos los ofrecen a sus clientes con la garantía de que no supondrán una pérdida para la entidad y sabiendo que hay grandes probabilidades de que obtengan una ganancia a medio o largo plazo.

Los servicios financieros son un complemento de los productos, hacen la función de intermediarios entre usuario y oficina bancaria, facilitando el desarrollo de la operación que se está realizando.

El ejemplo más actual de servicio financiero es la banca online, que permite al cliente realizar operaciones desde casa. El módulo telefónico de atención al cliente también es un servicio financiero.

Estos servicios tienen una función de peso en el banco ya que de su efectividad depende la llegada de nuevos clientes o la fidelización de los que ya pertenecen a la entidad.

Otra garantía que deben ofrecer los bancos es la seguridad de las operaciones, sobre todo de las que se realizan a través de internet.

Un contratiempo de este tipo puede suponer la marcha de un usuario de la entidad además de una posible compensación económica para él. También es fundamental cumplir con la ley de protección de datos.

Tipos de servicios financieros

La variedad de productos que ofrecen los bancos es muy amplia, por eso los expertos realizan una clasificación general dividiéndolos en productos financieros de ahorro, de financiación o de inversión.

Productos financieros de ahorro

Suelen ser los más habituales y se caracterizan porque están diseñados para que el cliente acumule dinero mensualmente y posteriormente reciba una compensación en forma de interés.

Están destinados al ahorro y son muy interesantes para los usuarios porque el rendimiento que aportan aumenta su poder adquisitivo.

las cuentas de ahorro forman parte de los servicios financieros 

Están diseñadas para los clientes que cuentan con suficiente capacidad económica para acumular un dinero de forma mensual. Su mayor ventaja es que se pueden abrir sobre una cantidad baja, un factor que hace que sea un producto y a su vez un servicio interesante para cada tipo de cliente.

Anteriormente, este tipo de cuentas eran conocidas como “libretas de ahorro” porque estaban formadas por pequeños libros en los que el cliente apuntaba la cantidad acumulada, pero la tecnología también ha llegado a este producto y ahora las entidades conceden tarjetas para introducir o sacar dinero en cualquier momento a través del cajero automático.

Existen diferentes tipos de cuentas de ahorro que se diferencian por el interés que ofrecen, la cantidad de personas que pueden ser titulares de las mismas o por el grado de permisividad que ofrecen sobre la disposición del dinero.

Cuentas de ahorro a la vista

Este tipo de cuentas no ofrece ningún interés a los clientes y permite que varias personas puedan ser titulares del producto.

El inconveniente es que la entidad que las mantiene puede cobrar algún tipo de comisión por tenerla abierta. Su principal valor es mantener el dinero con todas las garantías de seguridad disponibles.

Este tipo de cuentas suele abrirse por instituciones o clubes privados que necesitan tener el dinero de sus asociados en un lugar de confianza al que poder recurrir en caso de necesitarlo.

Con las cuentas de ahorro a la vista, evitan contratar a un tesorero y desaparecen las posibles desconfianzas ante la administración que pueda realizar un tercero del capital disponible.

Cuentas de ahorro a plazo con giro diferido

Con este tipo de cuentas el cliente solo puede traspasar una cantidad de dinero a otra persona o institución avisando con un mes de antelación a la entidad bancaria. Además, no se puede hacer más de un giro en un mismo día y algunas de estas cuentas solo permiten realizar seis envíos mensuales.

Cuenta de ahorro con giro incondicional

Este tipo de cuentas son más interesantes que las anteriores porque permiten al titular traspasar cualquier cantidad en el momento que lo desee.

El único inconveniente es que algunas de ellas solo dejan realizar seis giros al año, aunque manteniendo los intereses. La mejor recomendación es informarse de todas las condiciones que llevan asociadas las cuentas de giros y consultar con el banco cualquier cuestión que pueda surgir.

Vivienda y educación

Algunas entidades ponen a disposición de sus clientes distintos tipos de cuentas de ahorro que sirven para financiar estudios, carreras deportivas o adquisiciones de bienes inmuebles.

La cuenta de ahorro para la vivienda es un producto que se crea con el objetivo de adquirir o rehabilitar un inmueble.

Su funcionamiento se basa en aportaciones periódicas de dinero que sirvan para pagar la entrada de una casa. Además, cuentan con una serie de ventajas fiscales que resultan muy interesantes para los ahorradores.

Las condiciones asociadas a este producto son las mismas que las de una libreta de ahorro convencional: la titularidad, liquidación, modificación y envío del extracto, aunque estos requisitos pueden variar dependiendo de la entidad bancaria en la que se abran.

En cuanto a la educación, el producto más interesante es la cuenta ahorro para niños. Su función es simplemente la de acumular dinero para disponer de un capital suficiente con el que financiar los estudios superiores del menor cuando llegue el momento de cursarlos.

Estas cuentas no llevan adosados ni intereses ni comisiones. También permiten que el menor pueda realizar algunas operaciones siempre que cuente con el permiso de sus padres o con el de su tutor legal, salvo el ingreso de dinero, para el que no es necesaria ningún tipo de autorización.

La cuenta de ahorro para niños es una buena opción para acumular dinero de forma segura. Además, el capital se puede retirar en cualquier momento y su proceso de apertura es muy sencillo, tan solo es necesario presentar una fotocopia del DNI del menor y otra del libro de familia.

Depósitos a plazo fijo

El principal rasgo de este producto es que permite ahorrar dinero aportando un interés que puede llegar a ser muy elevado.

Una de las grandes ventajas de estos depósitos es que la propia entidad garantiza una rentabilidad concreta por tener un capital durante un periodo de tiempo establecido. Además, los riesgos de la inversión son mínimos.

El inconveniente de estos depósitos es que el capital que se ha invertido solo se puede retirar antes del plazo acordado si se abona una penalización.

Por este motivo, antes de invertir dinero a plazo fijo se recomienda realizar un análisis de la situación financiera personal e invertir dinero que no sea necesario para cubrir las necesidades básicas. De este modo se evita tener que pagar por utilizar un dinero que pertenece al cliente de la entidad.

Productos financieros de inversión

Estos productos se emplean con la finalidad de que los ahorros cumplan la función de aumentar el poder adquisitivo del usuario, aunque se corre el riesgo de que el dinero invertido se pueda perder.

La variedad de productos financieros de inversión es muy amplia, pero existen tres que son básicos. El primero de ellos es la bolsa, que es un lugar en el que diferentes ofertantes y demandantes llevan a cabo sus operaciones financieras.

Esta forma de inversión es el principal referente del mercado bursátil y ofrece diversos servicios económicos a los inversores que operan en ella.

Para invertir en bolsa es necesario tener conocimientos técnicos y estar al tanto de todas las fluctuaciones del mercado, hay que tener en cuenta que este activo mueve cantidades ingentes de dinero con las que operan distintos tipos de inversores.

Al invertir en bolsa se asumen ciertos riegos y es necesario extremar las precauciones para evitar las pérdidas.

Los planes de pensiones también corresponden a los productos financieros de inversión.

Su finalidad está destinada al ahorro y se basan en la creación de un depósito bancario en el que se deposita mensualmente una cuantía acordada con el banco. Este capital se acumula y cuando llega la edad de jubilación el inversor puede extraerlo y disponer de él.

Los planes de pensiones son una inversión segura en la que el nivel de riesgo es mínimo.

El único inconveniente es que no se puede retirar el dinero depositado salvo en determinados casos como contraer una enfermedad terminal, o estar en una situación de desempleo que provoque una disminución de ingresos extrema y el cliente necesite el dinero destinado al plan para cubrir sus necesidades diarias.

El tercer tipo de producto financiero es el fondo de inversión. Se trata de un capital formado por la aportación de diversas personas. Normalmente suele estar administrado por una gestoría y una entidad que se encarga de controlar el efectivo y los fines para los que se moviliza.

La rentabilidad de estos fondos puede ser relativa o absoluta, la primera se establece en un periodo de tiempo determinado.

En esta modalidad las ganancias suelen ser bajas, pero el nivel de riesgo es muy pequeño. En la absoluta se generan unos beneficios altos en un plazo muy corto, pero en esta ocasión los riesgos sí son muy elevados.

Productos financieros de financiación

La finalidad de estos productos es aportar un dinero extra que sirva para salvar un imprevisto o para adquirir un bien o un servicio al que no se puede tener acceso por la situación económica que se atraviesa en ese momento. Como ocurre con los productos de inversión, hay tres tipos básicos.

Uno de los más reconocidos son las hipotecas, se trata de un producto que se ha diseñado con la idea de financiar la compra de una vivienda.

El elevado coste que tienen los bienes inmuebles hace que la mayoría de las personas tengan que recurrir a las hipotecas para obtenerlos.

El funcionamiento de la hipoteca parte de la concesión de un crédito con un tipo de interés muy bajo, para sostenerla es necesario pagar unas cuotas mensuales hasta abonar el importe total de la vivienda. Se trata de un préstamo que se mantiene durante mucho tiempo, normalmente suelen durar entre 10 y 35 años.

Otro producto de financiación es el crédito. Funciona poniendo a disposición del beneficiario una cantidad de dinero a la que puede recurrir total o parcialmente según lo necesite.

Sus intereses suelen ser muy altos, aunque solo se abonarán los correspondientes a la cuantía que se utilice.

La tercera modalidad son las tarjetas de crédito que están vinculadas a una cuenta personal. Su rasgo principal es que aportan un crédito extra con el que se pueden hacer compras aunque no haya fondos en la cuenta.

Son muy útiles en caso de apuro, pero es esencial establecer un control porque los cargos se realizan a mes vencido y si superan el crédito de la tarjeta, la cuenta estará en números rojos y se establecerá una deuda con el banco.

Tipos de Productos financieros

Todas las entidades bancarias ofrecen una serie de servicios financieros que a veces no implican operaciones monetarias pero que son muy útiles para sus clientes.

La primera de ellas es garantizar la seguridad del dinero y permitir su permanencia y retirada en base a las condiciones establecidas en el producto financiero.

Otro servicio es permitir la realización de transacciones financieras a través de los cajeros automáticos, así como la emisión de documentos de pago como los cheques o los pagarés.

También deben ofrecer la posibilidad de domiciliar los recibos en las cuentas o adaptarse a las nuevas tecnologías proporcionando un servicio de banca online.

Además de esto también pueden ejercer funciones de asesoría financiera o correduría de seguros, intermediación entre inversor y mercado financiero o la opción de realizar cambios de moneda cuando un usuario lo necesite.