¿Qué es el gasto emocional y el ahorro?

gasto emocionalEl dinero es una gran preocupación para cualquier persona y está presente en casi todos los aspectos de la vida.

Como consecuencia, es frecuente que la falta de capital nos haya afectado emocionalmente en alguna ocasión, provocando que actuemos de forma precipitada.

Esto puede llevar a que perdamos una cantidad de dinero que podríamos haber administrado mejor.

Para evitar estos comportamientos es importante saber qué es el gasto emocional y el ahorro.

Ambos aspectos están relacionados, y aquí encontrarás toda la información sobre ellos. Conociéndolos puedes pararte a pensar y evitar esas fugas innecesarias de dinero.

El gasto emocional y la capacidad de ahorro dependen del momento anímico que estés pasando.

Ahorrar debe ser una meta y conseguirla es señal de tener una economía fuerte.

Para lograrlo debes controlar el gasto emocional, y con estas claves puedes educar tu mente y analizar en poco tiempo si el desembolso que vas a hacer se adapta a tus intereses.

¿Qué es el gasto emocional?

El gasto emocional es el que se hace por impulso, y puede aparecer en momentos de debilidad, cuando surge la falsa idea de que comprar un determinado artículo mejora tu situación.

También se produce por estrés o por los efectos de un buen mensaje publicitario. En la gran mayoría de los casos esta compra no aporta resultados positivos, y tomando ciertas medidas se puede evitar.

  1. Piensa si realmente es necesario
  2. Tómate un día para reflexionar
  3. No lleves la tarjeta encima
  4. Sé consciente de lo que ya tienes
  5. Pregunta a alguien de tu entorno
  6. Recuerda lo que cuesta conseguir el dinero
  7. Aprende de la experiencia

Piensa si realmente es necesario

Este punto aparece en cualquier decálogo de buenas prácticas económicas. Antes de coger tu cartera debes pensar:

  • ¿Me hace falta ese producto?
  • ¿Tengo alguno de características similares?
  • ¿Cómo afectará esa inversión a mi economía?Resolviendo estas cuestiones estarás en mejor posición para decidir el grado de necesidad de ese artículo. Siempre hay que actuar con frialdad en asuntos de dinero.

Tómate un día para reflexionar

El peligro del impulso es que te lleva a actuar de una forma precipitada, y normalmente no hay vuelta atrás. Si estás delante del producto o lo has visto en una web, párate, mira sus características y busca información sobre él.

Después piensa durante al menos 24 horas si realmente es una buena compra. Este tiempo es decisivo para anular el impulso, y si al final decides comprar, estarás realmente convencido y es menos probable que te arrepientas.

No lleves la tarjeta encima

Esta medida puede parecer extrema, pero es muy útil, sobre todo si tu tarjeta es de crédito. Este instrumento es muy peligroso cuando se tiene un impulso de compra.

Si la cantidad que pagas supera el saldo de tu cuenta, habrás contraído una deuda con tu entidad. Esta situación no es favorable, y si piensas que la compra no ha sido beneficiosa te sentirás aún peor.

Otro aspecto negativo es que no verás el cargo hasta que finalice el mes y es probable que sin darte cuenta se sume a otro que sí es necesario.

Si acudes a un centro comercial lo mejor es que dejes la tarjeta en casa, y si has tenido algún problema con la de crédito, utiliza una de débito.

Si alguna vez has utilizado tu tarjeta para comprar en internet debes eliminar tus datos de esa página.

Esta medida evitará que recibas correos que te generen el impulso de compra. Piensa que cuando necesitas algo, tú eres quien decide comprarlo y no es necesario que nadie te lo ofrezca.

Sé consciente de lo que ya tienes

Es probable que alguna vez hayas comprado algo que ya tienes. Este dinero no se puede recuperar, y aunque suele pasar con pequeños gastos es mejor que conserves esa cantidad.

El dinero tiene una relación directa con los bienes y servicios que adquieres, por eso es importante que tus posesiones y tus finanzas estén ordenadas.

Pregunta a alguien de tu entorno

Siempre es positivo contar con una segunda opinión. Si tienes dudas sobre una compra puedes consultar a un familiar o amigo de máxima confianza.

Estas personas no tienen el impulso de adquirir ese bien y pueden pensar con total claridad. Además, si te conocen, saben perfectamente si le sacarás todo el partido a lo que quieres comprar.

Recuerda lo que cuesta conseguir el dinero

Desgraciadamente el dinero no cae del cielo. Tu economía depende básicamente de tu trabajo, por eso es bueno que antes de comprar recuerdes el esfuerzo que te ha costado ganar tu sueldo. Esta visión te servirá de freno antes de hacer un gasto.

Aprende de la experiencia

Una experiencia es más valiosa que cualquier lección. Si en algún momento has hecho una mala compra motivada por los impulsos, guarda esa enseñanza y recuérdala cuando estés en situaciones similares.

Analiza si te compensa volver a tener la amarga sensación de no haber comprado bien.

¿Cómo afecta el gasto emocional al ahorro?

El ahorro consiste en guardar una cantidad de dinero que te sobra tras haber cubierto todos tus gastos.

Tener este excedente es fundamental, pues aporta solvencia a tus finanzas y te permite tener una visión de futuro.

También puedes utilizarlo para disfrutar del ocio que siempre has querido, superar imprevistos sin generar deudas o invertir una parte para obtener mayores ganancias.

Para ahorrar es imprescindible tener la cabeza fría y tomar decisiones correctas. El gasto emocional es el gran enemigo del ahorro, por eso es esencial que controles tus impulsos.

Puedes motivarte pensando que tu poder adquisitivo está creciendo y que si mantienes ese ritmo podrás adquirir mejores productos que te den el rendimiento que esperas.

No existen fórmulas mágicas para ahorrar, tan solo tienes que marcarte ese objetivo y saber que es una carrera de fondo en la que se avanza más rápido de lo que parece.

Los resultados llegan, y la tranquilidad de tener unas finanzas saneadas tiene un valor incalculable.