Nos guste o no todos estamos ligados a los bancos. Necesitamos una cuenta en la que recibir nuestra nómina y domiciliar los recibos que tenemos que abonar. También podemos recurrir a las entidades bancarias cuando necesitamos un préstamo.

Pero a veces no es sencillo convencerlas y obtenemos un “no” por respuesta. Aunque parezca algo definitivo, existen otras alternativas.

Los bancos son los prestamistas más exigentes y a veces establecen condiciones que no están a tu alcance.

Afortunadamente, el mercado financiero ofrece alternativas efectivas y seguras. Aquí te explicamos cuáles son y qué características tienen, de esta forma, un apuro económico no será el final de tus finanzas.

Internet ha supuesto una revolución que puedes aprovechar. La red te da acceso a las plataformas digitales, a prestamistas privados y a otras entidades que pueden ayudarte en un momento complicado. Es cierto que el banco es una opción muy fiable, pero no es la única.

¿Por qué el banco te ha dicho que no?

Cuando pides un préstamo a un banco además de exigirte tus datos personales te exige tus datos económicos. Esto quiere decir que tienes que presentar fotocopias de tus últimas nóminas, tus declaraciones de la renta o del IVA, las facturas que emites si eres autónomo o una fotocopia de tu contrato de trabajo.

Con estos datos la entidad bancaria hace un estudio para asegurarse de que puedes devolver el dinero en el plazo establecido.

A ningún banco le gusta perder capital o tener problemas y si ve que no vas a poder devolver el préstamo o vas a tener demasiadas dificultades, te ofrecerá una alternativa o directamente cancelará tu petición. Además, es probable que te pregunte para qué vas a utilizar el dinero que te adelantan.

Sin duda los bancos son los prestamistas más poderosos del mercado, tienen capacidad económica de sobra para emitir préstamos. Sin ellos sería casi imposible financiar la compra de una casa o un vehículo y aunque parezca extraño, no están dispuestos a asumir los riesgos que sí asumen particulares o entidades más pequeñas. Por fortuna, no son la única opción.

¿Qué hago cuando el banco me dice que no?

Los bancos llevan décadas operando, son una pieza fundamental en el sistema económico, por eso es probable que ante un “no” sientas que está todo perdido. Nada más lejos de la realidad, estas son las mejores alternativas.

Plataformas digitales

Esta opción es una de las más interesantes. Se trata de empresas denominadas fintech que se caracterizan por combinar los conceptos de tecnología y finanzas para ofrecer servicios financieros innovadores. Pueden ejercer de intermediario financiero, asesorarte al hacer una inversión o enviarte el préstamo que necesitas.

El proceso es muy sencillo. Entras en la web de la plataforma, te registras y aportas tus datos personales y de contacto junto con tu número de cuenta, que será el lugar al que envíen la cantidad que has solicitado.

Una vez que aportas esta información, los gestores de la web contrastan que los datos sean correctos y hacen el envío. Este proceso se realiza en tan solo 15 minutos y es probable que tengas disponible la cantidad que necesitas en el mismo día en que la has solicitado. Además, recibirás un SMS para comunicarte que todo ha salido como tenías previsto.

Dos ventajas esenciales y un inconveniente

Las plataformas digitales tienen dos puntos fuertes que resultan muy atractivos. El primero es la velocidad, la garantía de que un préstamo seguro llegue a tu cuenta en tan solo un cuarto de hora, no te la ofrece ninguna entidad.

El segundo es que la gran mayoría te permite devolver el adelanto de forma anticipada y así eliminar la deuda cuanto antes. También ofrecen unos intereses muy asequibles.

El único inconveniente es que no tienen la capacidad de las entidades bancarias y los préstamos que emiten aportan cantidades relativamente bajas.

El motivo es que el riesgo que asumen al no pedir datos económicos es muy grande, pero si has solicitado varios préstamos y siempre has cumplido con lo pactado, es probable que confíen en ti cuando solicites una cantidad más alta.

No olvides que antes de pedir un adelanto debes pensar en lo que realmente te conviene. 300 euros a devolver en el plazo máximo de un mes pueden solucionar tus problemas y dejar tus finanzas saneadas, y las fintech son infalibles en este tipo de adelantos.

Prestamistas privados

Los prestamistas privados son personas con capacidad para concederte un adelanto de dinero. La gran ventaja de esta alternativa es que puedes negociar las condiciones del producto y tratar de obtener unos plazos e intereses que se adapten a tus necesidades.

Además, si estas personas pertenecen a tu círculo cercano de familiares o amigos tienes más posibilidades de llegar a un acuerdo beneficioso.

Si recurres a esta opción sí que tienes que asegurarte de que todos los términos del acuerdo queden sellados en un contrato. De esta forma, si surgen contratiempos o malentendidos, tienes un documento legal al que aferrarte. El contrato debe formar parte de la operación aunque el prestamista sea una persona cercana a ti.

Plataformas de financiación

Gracias a internet se han desarrollado plataformas de crowdfunding o crowdlending que te permiten obtener financiación para sacar adelante tus proyectos.

En el primer caso cuentas con la ayuda de personas que se denominan mecenas y hacen aportaciones a cambio de recibir una recompensa cuando tu iniciativa se haya hecho realidad, esta compensación no tiene por qué ser económica.

El crowdlending funciona de una forma similar, con la diferencia de que los gestores de la plataforma evalúan las posibilidades de tu proyecto antes de publicarlo y los colaboradores sí pueden esperar una recompensa económica.

Aunque nadie duda de la solvencia de las entidades bancarias, no son el único lugar al que recurrir. Hoy en día puedes obtener un adelanto sin grandes complicaciones, solo debes escoger la cantidad que necesitas y el canal que más se adapte a tu situación. Hay vida después de los bancos.

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