Altos y bajos que marcan la situación económica de España

La economía española actual no se entiende sin los ascensos y descensos que ha sufrido durante las últimas tres décadas que han aportado diferentes datos macroeconómicos y microeconómicos.

A día de hoy España está situada entre el quinto y el sexto puesto de las economías de la Unión Europea y a nivel mundial suele estar entre las 15 economías más poderosas, aunque ubicada en los últimos lugares.

La situación económica de España ha estado marcada por los acontecimientos históricos que han vivido tanto el propio país como la Unión Europea. Tras la llegada de la democracia y la realización de la forma de Estado que existe actualmente se han vivido dos crisis económicas y diferentes periodos de crecimiento.

Un contexto económico que lleva a la actualidad

situación económica de EspañaHace cincuenta años la situación económica de España era totalmente diferente a la actual, la moneda oficial era la peseta y el país estaba regido bajo un sistema dictatorial que tenía escasos acuerdos comerciales con otras naciones, salvo pequeños pactos militares que aportaban algunos beneficios económicos.

Con la llegada de la democracia el sistema económico cambió drásticamente. España se abrió al exterior cerrando acuerdos con países del entorno, pero el gran salto se dio en 1986 cuando entró en la Comunidad Económica Europea (CEE).

Todo esto supuso un importante crecimiento que se vio frenado a principios de los 90 con una recesión que llevó al país a tener unas tasas de desempleo de casi el 20%.

El Euro, un gran cambio de presente y futuro

A mediados de los 90 la economía española comenzó a crecer de nuevo tras la firma de diferentes tratados con otros países de la zona euro, hasta que en el año 2002 entró en vigor una nueva moneda que compartirían el resto de los países pertenecientes a la Comunidad Económica Europea.

En sus comienzos el euro recibió elogios y críticas procedentes de sectores económicos, ciudadanos y comerciantes que se tuvieron que adaptar a una moneda muy diferente a la peseta, pero con el paso de los años la nueva divisa se asentó y con el crecimiento de la economía española la peseta quedó como una reliquia que está casi olvidada.

Desde la llegada del euro y hasta el año 2007 la situación económica de España era muy positiva, el Estado se convirtió en un modelo de referencia sobre todo para los habitantes de los países del norte de África que por proximidad geográfica y promesa de empleo y prosperidad comenzaron a emigrar de forma masiva, una situación que actualmente se sigue produciendo.

La última gran crisis

Hasta el año 2008 España vivió uno de los periodos más prósperos de su historia, pero sufrió las consecuencias de una crisis económica mundial que aumentó sus efectos sobre la economía española por el estallido de la burbuja inmobiliaria y el endeudamiento excesivo del sector privado.

Esta recesión causó estragos en los bolsillos del ciudadano medio y trajo consigo unos datos de desempleo alarmantes que se han ido corrigiendo gracias a las medidas tomadas por los gobiernos que ha habido desde entonces, muchas de ellas procedentes de instituciones como el Banco Central Europeo o la Comisión Europea.

Entre los años 2015 y 2017 se vieron algunos síntomas de recuperación, sobre todo en materia de creación de empleo, un factor fundamental en la economía de cualquier país.

El mercado laboral y las políticas monetarias actuales son muy diferentes a las que había antes de la crisis, unos cambios que han impedido que se establezca un largo periodo de estabilidad debido entre otros aspectos a las dos elecciones generales que tuvieron lugar durante estos años.

¿Existen motivos para ser optimistas sobre el 2018?

El final de 2017 y el principio de 2018 estuvieron marcados por un crecimiento económico, pero durante el último trimestre esta mejora comenzó a perder ritmo, así lo reflejan los datos del Producto Interior Bruto (PIB). Este indicador es esencial para analizar la situación económica de un Estado.

El PIB es una medida macroeconómica que indica el valor monetario de todos los bienes servicios que produce un Estado durante un periodo de tiempo determinado que generalmente suele ser de un año. Este indicador recoge datos relacionados con el comercio, el consumo, el turismo o el empleo.

A finales del 2018 el Producto Interior Bruto situó al crecimiento de la economía española por debajo del 3%, un ritmo que aunque no deja de ser positivo es más bajo de lo esperado. A niveles macroeconómicos resulta complicado establecer una única causa para este leve descenso.

Los expertos apuntan a algunas medidas tomadas por el gobierno de Pedro Sánchez, presidente que llegó al poder tras impulsar una moción de censura que relevó del puesto al anterior mandatario por los casos de corrupción de su partido.

También hacen mención del descenso que ha experimentado el comercio minorista o la bajada en la creación de empleo que hubo durante el verano pasado.

El empleo y el verano

El hecho de que entre los meses de junio y septiembre de 2018 se crearan menos puestos de trabajo que en el mismo periodo de otros años, es uno de los motivos principales de la bajada del ritmo de un crecimiento que aun así es notable.

El verano siempre ha sido la mejor época para la creación de empleo, el aumento del turismo en estos meses provoca la apertura de nuevas vacantes en el sector de la hostelería, y la llegada de periodos vacacionales hace que gran cantidad de empresas contraten a trabajadores de forma temporal para cubrir la labor de sus empleados habituales.

El gran inconveniente de esta situación es que cuando llega septiembre estos contratos se acaban y aumentan los datos de desempleo.

En esta materia el sector de la hostelería es fundamental. La situación geográfica, el clima y los kilómetros de costa que tiene España hacen que sea un lugar muy atractivo para turistas nacionales y extranjeros.

Todo este contexto hace que los puestos de trabajo que se crean durante el verano se mantengan si la ocupación hotelera veraniega empalma con otros periodos vacacionales como el puente del 12 de octubre, el del 1 de noviembre o el de diciembre, aunque lo normal es que después de septiembre se termine el contrato de los nuevos trabajadores.

El hecho de que en el año 2018 haya descendido la creación de empleo en este sector ha frenado el crecimiento que está experimentando la economía española, aunque el turismo sigue siendo fundamental y ha jugado un papel importante en el mantenimiento de la mejora de la situación económica de España.

La importancia de las exportaciones

El sistema económico actual obliga a realizar acuerdos comerciales con el exterior, este factor es muy valorado por los expertos ya que una demanda extranjera provoca un aumento de la producción acompañado de una creación de puestos de trabajo y una obtención de beneficios procedentes de otros países.

Los datos de las exportaciones españolas de los últimos cinco años han experimentado cambios muy positivos. En 2013, uno de los años más duros de la crisis, la balanza de exportaciones indicaba que había un déficit en esta materia que se convirtió en superávit en 2015.

Desde ese año las exportaciones han ido creciendo aportando unos beneficios que arrojaban unos datos prácticamente históricos hasta que el pasado año hubo una bajada que supuso un regreso a las cifras de 2015. Hay que tener en cuenta que los resultados siguen siendo muy positivos, pero el freno en el crecimiento se hace notar.

Actualmente el futuro de las exportaciones está en el aire debido a factores como la depresión económica que se vive a nivel global y al gobierno estadounidense liderado por Donald Trump que ha traído algunos cambios en la política económica de uno de los países más poderosos del mundo, que a nivel institucional a veces comente errores en las relaciones con economías emergentes como la arábiga o la china debido a algunos comentarios y actuaciones de su presidente.

El valor de las inversiones

Este es otro factor que ha motivado el crecimiento de la economía española. Durante los dos últimos años las inversiones habían aumentado en un 5%, pero en 2018 ha vuelto a haber un freno que ha sido reflejado por el IBEX, uno de los índices más valorados en el mercado bursátil que ha experimentado unas pérdidas que llegan al 10%.

Los motivos de esta bajada se sitúan en el panorama internacional, en el pasado año también ha habido un retroceso en el crecimiento económico del mercado mundial.

Los expertos apuntan de nuevo al papel de Estados Unidos que ha impulsado una subida de tipos que ha desembocado en el aumento de los costes de financiación y ha terminado por la creación de una guerra de aranceles que dificulta el comercio entre los diferentes países.

Este contexto provoca que cualquier inversor piense fríamente qué hacer con su dinero y deseche algunas ideas que en años anteriores habría ejecutado. Actualmente se vive una incertidumbre en el mercado a nivel mundial, europeo y nacional.

La economía sumergida, un problema habitual de España

La economía sumergida ha aumentado considerablemente durante los años de la crisis debido a la tasa de desempleados que cargaba el Estado español. Muchos ciudadanos que se encontraban en búsqueda activa de empleo realizaban pequeños trabajos para los que tenían formación obteniendo un dinero que no era declarado y por lo tanto no llegaba a las arcas del Estado.

Los elevados costes laborales han propiciado que esta práctica haya ido en aumento sobre todo entre muchos jóvenes muy cualificados que no logran encontrar empleo en la materia para la que se han formado y necesitan contar con unos ingresos.

Durante los últimos años la economía sumergida ha descendido debido a la mejora del mercado laboral, aun así, es muy difícil de medir y sigue siendo un freno para el crecimiento económico de España.

El peso del consumo en la economía

Uno de los aspectos que marcan el crecimiento de la economía de un Estado es el consumo, si la población cuenta con recursos suficientes para adquirir bienes y servicios el dinero comienza a moverse y el aumento de la demanda provoca que las empresas mejoren los contratos de sus trabajadores y realicen nuevas contrataciones.

Estos hechos provocan un aceleramiento en la economía que se hace notar en los indicadores.

La mejora económica que se ha producido en los dos últimos años ha aumentado el consumo en España, pero no a los niveles que se esperaba. Esto es debido a que los salarios son muy bajos en comparación con otros estados de la zona euro, de hecho España es uno de los países en los que parte de la población activa no cuenta con suficientes recursos para llegar a final de mes.

La solución a este problema requiere un reformismo estructural que todavía no se sabe si va a llegar, sobre todo al haber unas nuevas elecciones generales a finales de abril. Las medidas que tome el nuevo gobierno repercutirán directamente en este asunto económico.

La influencia del precio del petróleo

Debido a las estructuras energéticas que se han desarrollado, España es uno de los países que tiene mayor dependencia del petróleo. Este hecho hace que el Estado esté muy pendiente del precio del crudo, que influye directamente en el coste de los carburantes y afecta a ciudadanos y empresarios.

La bajada de precio que experimentó el petróleo durante el primer semestre del pasado año benefició a España y a sus habitantes, pero el cambio de tendencia que ha habido durante los últimos meses ha encarecido el precio de carburantes como el gasoil o la gasolina, un hecho que se ha notado en el bolsillo del español medio.

Un futuro incierto

Economía y política son dos aspectos que están directamente relacionados. El hecho de que a finales de abril de este año se celebren unas nuevas elecciones que den lugar a un nuevo gobierno influirá en las próximas políticas económicas que se lleven a cabo.

De momento los datos económicos de 2019 son similares a los de 2018, en los próximos meses se sabrá si la situación económica de España mejora o se mantiene en el estado actual.