Créditos Fáciles de Conseguir

Cuando se necesitan préstamos, conseguir que un banco o plataforma conceda un préstamo es un objetivo aparentemente sencillo, sobre todo si se cuenta con una nómina o aval que pueda actuar como garantía de devolución, pero no todas las situaciones son iguales. 

Existen créditos online rápidos que son más accesibles, así como medidas que pueden ayudar a obtenerlos.

Hay que tener en cuenta que la persona que solicita un préstamo puede estar en una situación financiera complicada o se ha visto sorprendida por alguna urgencia económica que debe solventar en poco tiempo. 

En estos casos es mejor evitar largos trámites o condiciones muy estrictas, lo mismo puede ocurrir a empresas o emprendedores.

Créditos rápidos y fáciles de obtener

Existen tres tipos de préstamos básicos, los créditos de consumo, los comerciales y los hipotecarios, de estos se derivan multitud de tipologías, el nivel de dificultad para su obtención varía en función de las cantidades pactadas y de la viabilidad económica del solicitante.

Los flujos de la economía y la crisis económica han provocado que ahora sea más fácil obtener préstamos rápidos que hace algunos años.

Créditos rápidos al consumo

Definitivamente estos son los más fáciles de conseguir, el motivo es que las cantidades de dinero rápido que se pactan no son muy elevadas y los plazos de devolución son relativamente cortos.

Generalmente se utilizan para financiar bienes de consumo como vehículos o electrodomésticos.

El plazo de devolución más largo que se otorga en este tipo de préstamos personales pueden ser también préstamos personales online, llegan a ser hasta de cuatro años.

Es lo que se conoce como un crédito a medio plazo, las cantidades de dinero rápido que se pactan oscilan entre los 3.000 y los 100.000 euros.

Préstamos personales

En segundo lugar se encuentran este tipo de créditos, sus características son muy similares a los anteriores.

Son los que se suelen solicitar en casos de emergencias, las cantidades también son muy pequeñas, incluso más bajas que en los de consumo, el factor que les hace ser más complicados de obtener en la celeridad con la que se contratan, pero lo habitual es que se pueda acceder a ellos sin ningún tipo de problema.

Este tipo de préstamos sin duda se utilizan para financiar gastos inesperados como la reparación de un problema mecánico grave en un coche, un viaje inesperado o un gasto improvisto.

Por este motivo se encuentran en los denominados créditos a corto plazo que son concedidos en el plazo máximo de un año.

Préstamos personales de estudios

Los créditos para el estudio son una tendencia novedosa en el sector bancario, alcanzaron gran popularidad en países como Estados Unidos o Inglaterra mostrando una gran rentabilidad y siendo muy valorados por los contratantes.

Estos préstamos personales están destinados a financiar estudios de postgrado, masters, matrículas universitarias o formaciones muy especializadas que requieren una inversión importante.

Normalmente las cantidades estipuladas son similares o más bajas a las de los préstamos personales, por este motivo los plazos son muy cómodos y no resultan difíciles de conseguir.

Créditos que no necesitan número de cuenta bancaría

Existen algunos créditos que se pueden obtener sin nómina y sin necesidad de recurrir a un banco.

Este tipo de préstamos rápidos son cada vez más frecuentes su aparición se debe a dos factores principales, el primero tiene que ver con los requisitos para financiación que imponen las entidades bancarias, el segundo es la posibilidad de tener el dinero rápido de forma casi instantánea.

Microcréditos

Este tipo de préstamos rápidos sí se pueden obtener en los bancos y en principio este es el lugar más recomendable para solicitarlos, pero también se pueden conseguir en otro tipo de entidades que ofrezcan unas condiciones más asequibles para la persona que los solicita.

Crédito comercial

Como ocurre en el caso anterior, también se pueden obtener a través de las entidades bancarias y con unas condiciones interesantes.

Pero se abre la posibilidad de recurrir a empresas que conceden un a sus clientes un producto similar a un crédito para que puedan adquirir un bien o servicio estableciendo unos plazos de pago que sean cómodos para ambas partes. Normalmente el tiempo concedido es de 60 días.

Préstamos rápidos en línea

Esta modalidad se está desarrollando en países latinoamericanos como México, consiste en créditos rápidos que conceden prestamistas privados de forma online y con unas condiciones muy asequibles.

De hecho en ocasiones tener trabajo tampoco es obligatorio, simplemente basta con poseer un teléfono con conexión a internet y ser titular de una cuenta bancaria.

Claves para conseguir estos préstamos rápidos con facilidad

Los bancos son conscientes de que necesitan clientes para subsistir y no terminar con sus negocios y actividades, la situación económica les obliga a no generar muchas dificultades a los clientes que soliciten un préstamo, pero estos también pueden jugar sus cartas y hacerse más atractivos para estas entidades.

El primer paso es la justificación del gasto, es positivo que el banco esté seguro del uso que se le va a dar al dinero que sale de sus arcas. Normalmente los estudios, viajes o reformas de viviendas y lugares de trabajos suelen ser muy valorados por las entidades.

La segunda medida tiene que ver más con los solicitantes que con la entidad de crédito, es imprescindible ser consciente de que la cantidad que se solicita pueda ser devuelta en los plazos establecidos para evitar cualquier inconveniente. Pedir dinero extra sería más complicado.

Un aspecto muy valorado es el recorte de plazos en la devolución del dinero. Si se pagan las cuotas fijadas antes del plazo establecido es muy probable que se paguen menos intereses, las cantidades sean mejor amortizadas y el banco se sienta más seguro durante todo el proceso.

El mejor aval siempre es una nómina y un contrato de trabajo indefinido, aunque también se pueden conseguir sin nómina.

Estos factores aportan garantías al banco y aumentan las posibilidades de obtener el crédito, también influyen positivamente algunas situaciones legales, como es el caso de los matrimonios casados en gananciales.

El patrimonio también es una garantía de peso, tener la capacidad de avalar con los bienes, acciones o ayudas de familiares contribuyen a convencer al banco de la viabilidad de prestar el dinero, aunque la mejor garantía es solicitar la cantidad que se necesita y ajustar los plazos a las ganancias y necesidades.

Finalmente hay que tener en cuenta a los seguros, contar con uno de vida o incapacidad que garanticen la devolución del dinero en caso de accidente es un gancho muy interesante para los bancos.

Algunos incluso suelen obligar a que se contrate uno de protección de pagos por si el solicitante pierde su puesto de trabajo o tiene que enfrentarse a una situación difícil, aunque no suele ser la práctica más común, y con cualquiera de las garantías anteriores el préstamo estaría concedido sin problemas.

La cantidad, el factor más que influye en la dificultad

La permanencia de tus datos personales en los registros con ASNEF, los plazos y las cantidades son los principales motivos que dificultan o facilitan la obtención de un crédito, en este punto se encuentran los préstamos para empresas y los créditos hipotecarios.

Si se solicita una cuantía muy alta el tiempo que se tarda en obtenerla suele ser mayor y puede variar en función de las condiciones y la carga de trámites que establecen los bancos o entidades de ahorro. Cómo prioridad debe ser evitar el registro de tus datos personales con ASNEF.

Préstamos para empresas

Este tipo de créditos son solicitados por entidades que necesitan liquidez para poner en marcha un proyecto o bien acaban de ser fundadas y necesitan una inyección de capital.

En este caso los préstamos que se conceden son a medio y largo plazo y las cantidades varían en función del tamaño y los objetivos de la compañía.

Este tipo de créditos son muy valorados por entidades que atraviesan faltas ocasionales de liquidez o necesitan realizar inversiones que se van amortizar en pequeños periodos de tiempo, en estos casos los plazos suelen oscilar entre los dos y tres años y no suelen encontrar dificultades a la hora de conseguirlos.

Un caso distinto es el de las entidades que comienzan su actividad empresarial y necesitan dinero para realizar contrataciones, adquirir materiales de trabajo o pagar el alquiler de una nave u oficina.

Aquí entran en juego los préstamos a largo plazo, que aunque no son imposibles de obtener, si se establecen unas condiciones más duras y los riesgos son más evaluados por las entidades de préstamos y los solicitantes.

Préstamos Hipotecarios

En este tipo de créditos las cantidades son muy altas, pero la dificultad de obtención no es especialmente elevada, el motivo es que la entidad que presta el dinero tiene la garantía de obtener un bien inmueble si el solicitante no cumple con las condiciones establecidas.

El plazo de los préstamos hipotecarios es el más largo que se puede encontrar, normalmente oscila entre los 15 y los 30 años y puede variar dependiendo de factores como la moneda en el que se lleva a cabo o los tipos de interés que se pacten.

Normalmente el banco no suele dificultar la obtención de este tipo de préstamos sin una prevía evaluación, pero la persona que lo solicita sí debe evaluar los riesgos.

Hay vida más allá de los bancos

Cuando aparece la palabra préstamo, la primera imagen que viene a la cabeza es la de un banco estableciendo una serie de condiciones que determinan si el usuario puede optar a él.

Actualmente el mundo ha cambiado considerablemente y el avance de la tecnología ha provocado que se puedan encontrar alternativas a las clásicas sucursales o cajas de ahorro.

La economía colaborativa ha llegado para quedarse, entre los años 2008 y 2012 conseguir un crédito era una misión imposible, pero las alternativas que surgieron durante este periodo de tiempo provocaron que las actividades de financiación de los bancos descendieran un 30%.

Crowdfunding

Fue la primera modalidad que apareció y revolucionó la obtención de dinero prestado. Se trata de un sistema de donación en el que el donante no busca una compensación económica, sino moral o material.

Esta modalidad es denominada “de recompensa”. La música, el cine y las disciplinas artísticas son los sectores que más han utilizado este modelo.

También existe en Crowfunding de donación, en el que la persona aporta su dinero sin esperar ningún tipo de ganancia, este suele ser el menos utilizado, aunque también cuenta con un gran número de adeptos.

Ambas modalidades está enfocadas principalmente a la financiación de proyectos, aunque también se pueden utilizar para otros fines, la creatividad juega un papel muy importante.

Equity Crowfunding

Este tipo de préstamos apareció siguiendo esta línea de financiación, su sistema es prácticamente igual que el de las dos modalidades anteriores, solo que esta ocasión se juntan un número considerable de empresas o particulares que ayudan a financiar un proyecto.

Crowdlending

Esta modalidad de financiación se basa en los préstamos online de particulares o empresas. Estos procesos se realizan a través de plataformas o aplicaciones que ponen en contacto a personas y empresas para llegar a un acuerdo de préstamo de dinero.

Business Angel

En el sector empresarial destacan alternativas de este tipo. Se trata de una persona que aporta una cantidad determinada de dinero a una entidad con la idea de rentabilizarlo en el futuro con la buena marcha de la compañía.

En estos casos no solo se habla de dinero, también se valoran otros factores cualitativos como el asesoramiento, la experiencia del donante o la cesión de contactos para que la entidad despegue de la mejor manera.

Capital de riesgo

Esta opción sí es estrictamente monetaria, consiste en la inversión que realizan este tipo de sociedades en startups que consideran que tienen potencial para despegar y ser entidades rentables. Su ganancia consiste en la adquisición de un pequeño porcentaje de la empresa.

Factoring

Esta forma es de las que más llaman la atención, se basa en la cesión de derechos de cobro por parte del donante a cambio de algún tipo de interés pactado por ambas partes.

Existen plataformas de financiación colectivas que se encargan de llevar a cabo este tipo de financiación, si el proceso se realiza a través de ellas recibe el nombre de “Crowdfactoring”.

Si fallan todas estas opciones, lo mejor es contar con un entorno formado por familiares o amigos que pueda prestar algo de dinero o presentarse como avalista ante los bancos para lograr un crédito.

También es positivo estar pendiente de las subvenciones que puede publicar el estado, sí se cumplen los requisitos, son una opción muy interesante, incluso existe la posibilidad de que no existan clausulas que obliguen a devolver el dinero total o parcialmente.